Mari Boya busca seguir los pasos de Fernando Alonso en la F1
Mari Boya
La nueva esperanza española de la F1 que tiene a Alonso como ídolo y no olvida sus orígenes
El piloto ilerdense sueña con emular al bicampeón mundial y está dando, desde la humildad, pasos de gigante para conseguirlo
El gesto de reconocimiento de Alonso con su pupilo Bortoleto al acabar el GP de Austria
El 4 de marzo de 2001 fue un día histórico para el automovilismo español. Aquella mañana, un joven Fernando Alonso debutó en la F1 de la mano de Minardi, acabó la carrera en 12ª posición y le dejó claro al mundo del Gran Circo que iba a hacer historia.
Ese fue el principio de una carrera legendaria que sigue estirando hoy día y, desde entonces, han sido muchos los jóvenes pilotos que se han fijado en el asturiano a la hora de tratar de hacerse un hueco en la categoría automovilística más prestigiosa del mundo como es la F1.
Alonso ha sido una fuente de inspiración para todas las promesas (no solo españolas) y uno de los últimos en profesar su admiración hacia el piloto asturiano, bicampeón mundial de la F1, ha sido José María Navalón Boya, más conocido en el mundo del automovilismo como Mari Boya.
El catalán (Lés, Lérida; 2004) se inició en el mundo del karting, una práctica habitual que han hecho la mayoría de pilotos que han acabado llegando a la F1, en 2015 y ese año se proclamó campeón de España en categoría cadete, algo que repitió en 2016.
Su buen hacer en categoría cadete no fue casualidad y en 2018 se proclamó campeón de España júnior y esa misma temporada añadió a sus vitrinas la Copa de Invierno IAME (Italian American Motor Engineering).
Esos títulos le sirvieron a Boya para seguir creciendo como una joven promesa y a principios de 2020 debutó en la F4 española de la mano de MP Motorsport, escudería con la que ganó un total de tres carreras. Su actuación más destacada ese año llegó en el circuito de MotorLand Aragón, donde se llevó el premio grande en las dos primeras pruebas del fin de semana y acabó en tercera posición en la última.
Tras ese año, el piloto ilerdense debutó en el Campeonato de Fórmula Regional Europea y, tras dos temporadas de formación, en 2023 pasó a formar parte de la F3, la tercera categoría del automovilismo mundial, como piloto de MP Motorsport, la misma escudería con la que creció en F4.
Los buenos resultados cosechados en el equipo neerlandés le sirvió para ser fichado por Campos Racing, la misma escudería que ayudó a Alonso en sus inicios como piloto, con la que, actualmente, está corriendo en F3 y firmando grandes actuaciones en una categoría en la que, por el momento, ocupa la cuarta posición del campeonato mundial, sólo por detrás del alemán Tim Tramnitz, el búlgaro Nikola Tsolov y el brasileño Rafael Câmara, el líder del Mundial de F3 a falta de dos carreras para el final de la temporada.
Mari Boya está haciendo lo correcto y su objetivo de cara a la temporada 2026 será intentar dar el salto a la F2, categoría en la que está el también español Pepe Martí, otra de las grandes promesas del automovilismo mundial, con Aston Martin, escudería que le fichó para formar parte de la flamante Academia que inauguraron el pasado 24 de junio.
No olvida sus orígenes
Si algo define a Mari Boya es su humildad. El ilerdense sabe lo mucho que le ha costado llegar hasta aquí y siempre que puede no duda en acordarse de sus padres, que hicieron un gran esfuerzo por hacer que el joven piloto de 21 años esté cumpliendo un sueño.
Boya nunca ha olvidado sus orígenes y en todos los findes de semana que no hay gran premio regresa a Lés para ayudar a sus padres en el supermercado que regentan en uno de los pueblos más icónicos del Pirineo, tal y como reconoció en una reciente entrevista con MARCA.
«Sí, la verdad que yo creo que eso también me hace algo particular, he vivido como mi familia todo lo que trabaja y se esfuerza para que yo pueda cumplir mi sueño en este caso. Y en cualquier momento que tengo libre o cualquier cosa que esté por casa, si no estoy entrenando, pues es la familia la que me dice que vaya a ayudar al negocio familiar. Incluso hablo un poco de francés porque el negocio se trabaja bastante con el francés y es por ello que lo hago, así que no es algo que me avergüence, estoy súper orgulloso y soy muy afortunado de tener a mi familia y de todo el esfuerzo que hace por mí», confesó Boya.