Pablo Barrios bebe agua durante la pausa de hidratación en el PSG - Atlético de Madrid
El calor extremo, el enemigo inesperado del Mundial de Clubes que pone en pie de guerra a los jugadores
La FIFA no planteó con demasiado acierto el tema de la diferencia horaria y en los primeros partidos las condiciones climatológicas están siendo extremas e incómodas para los futbolistas
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Cuando la FIFA anunció el nacimiento del nuevo Mundial de Clubes hubo incertidumbre. Fueron muchas las dudas que se plantearon. Que si el nivel de los clubes era el adecuado, que si las fechas eran las correctas, que si era un torneo realmente atractivo para el gran público y que si, en definitiva, iba a ser un éxito.
Sin embargo, lo que no se planteó con demasiado acierto fue el tema de la diferencia horaria. Estados Unidos es uno de los países más grandes en lo que a extensión se refiere (el cuarto para ser más exactos por detrás de Rusia, Canadá y China), cada estado es un mundo y, lógicamente, las condiciones climatológicas son muy diferentes.
No es lo mismo jugar en Los Ángeles que hacerlo, por citar un ejemplo opuesto, en Nueva York. California es uno de los estados más secos del país, apenas llueve allí y las temperaturas en verano suelen ser extremas en función de la hora en la que se dispute el partido. Y esto último se está convirtiendo en el enemigo inesperado del Mundial de Clubes, un torneo que acaba prácticamente de arrancar.
El PSG - Atlético de Madrid se disputó a las 12:00 de la mañana en el Rose Bowl Stadium de Pasadena (a las 21:00 en España) para que coincidiera con el prime time en otros países y a esa hora el termómetro marcaba una temperatura de 32 grados y un 60 % de humedad, condiciones de lo más incómodas para los jugadores, que no están acostumbrados a competir en puntos con condiciones climatológicas tan diferentes a las que hay en Europa.
Al término del encuentro entre parisinos y colchoneros, tanto Luis Enrique como Marcos Llorente levantaron la voz de alarma. El técnico asturiano comentó que el partido estuvo claramente marcado por las altas temperaturas y el centrocampista madrileño fue más contundente en ese sentido. «Nos estamos adaptando al calor de jugar a estas horas. Ningún equipo europeo está acostumbrado a competir con temperaturas tan altas. Es imposible. Era un calor terrible. Yo tenía los dedos de los pies que las uñas me dolían, no podía frenar y arrancar. Es increíble, pero como es para todos igual, para todos lo mismo. No hay queja».
No obstante, esto tiene su explicación. Con tal de que los aficionados puedan ver a sus equipos en horarios normales, la organización del Mundial de Clubes se ha visto obligada a poner los partidos en franjas horarias poco habituales en Estados Unidos. Por esa misma razón, el Atlético jugó contra el PSG a las 12:00 hora californiana para que en España el partido se viera a las 21:00.
El problema es que no parece que la FIFA vaya a rectificar o dar marcha atrás. En los próximos días se van a dar más casos de partidos como los del PSG - Atlético. O incluso peores. El Real Madrid jugará a las 15:00 (hora local de Miami) contra el Al-Hilal saudí y Vinicius ya ha advertido de lo que se van a encontrar los futbolistas del conjunto blanco. «Hace mucho calor. El partido es a las tres de la tarde y tenemos que estar preparados porque va a ser muy duro».
Estas altas temperaturas afectan a los propios futbolistas, que son los protagonistas del espectáculo y el motivo por el cual los aficionados pagan su entrada (que no son baratas) para ir a verles en directo a los estadios.
Y en ese sentido, se espera que las temperaturas de Miami sean más extremas que en California. En el partido inaugural entre Al-Ahly y el Inter de Miami, el termómetro marcó 28 grados y 76 % de humedad a las 20:00 de la tarde en la segunda ciudad más poblada del estado de Florida, sólo por detrás de Jacksonville.
Para combatir el calor, la FIFA está empezando a darle abanicos a todos esos aficionados que deseen refrescarse y que no estén acostumbrados a las temperaturas que suele haber en verano en un país como Estados Unidos. La duda que surge es si en los estadios hay aire acondicionado como sucedió, por ejemplo, en el Mundial de Qatar, lo que haría mucho más llevadero ver el partido desde la grada.
En definitiva, a expensas de saber si el Mundial de Clubes va a acabar siendo un éxito o no, lo que está claro es que el calor se ha convertido en el gran enemigo de los clubes europeos que han viajado a Estados Unidos para disputar un torneo en el que el campeón se puede llevar 150 millones de euros, algo a lo que no pueden aspirar en otras competiciones como la Champions o la Liga.