Aurelien Tchoauméni se ha convertido en la clave táctica de Xabi Alonso
El secreto del éxito de Xabi: Tchouaméni es el culpable de todo porque juega por dos
El francés es la clave táctica del Real Madrid, central en la fase defensiva y centrocampista en ataque
Los laterales, Fran y Trent, juegan adelantados y se convierten en extremos, amparados en la protección del triunvirato de la retaguardia
Una estrategia de dos centrales o de tres centrales. Ese fue el debate que Xabi Alonso generó desde que el Real Madrid anunció oficialmente su fichaje. El guipuzcoano triunfó en el Leverkusen con la línea defensiva de tres. Pero sabía muy bien que la idiosincrasia del Real Madrid exigía una táctica más ofensiva. Eliminar un centrocampista para poner otro hombre en la retaguardia no casaba con el estilo futbolístico del Bernabéu. El entrenador mantuvo el misterio hasta la hora de la verdad, los partidos en el Mundial de Clubes. Y demostró la cuadratura del círculo. Ha casado las dos ideas en una.
Alonso es un tipo inteligente, brillante. ¿Cómo podía jugar con tres centrales y con cuatro centrocampistas a la vez? El proyecto es revolucionario: convertir a Aurelien Tchouaméni en el tercer 'stopper'.
La idea es fantástica. El francés prefiere ser pivote en la línea media y no le gusta ser un central puro. El nuevo técnico le convenció para ser una amalgama de las dos cosas. Le dijo que estaba capacitado para esto. Es el único futbolista que lo puede hacer. Tchouaméni era fundamental para Ancelotti, aunque mucha parte de la grada no entendía nada, y ahora es imprescindible para Xabi, que le ha buscado un doble trabajo táctico.
La idea es genuina. Aurelien se transforma en el tercer central cuando el balón está en poder del rival y se erige en el cuarto mediocampista cuando el Real Madrid posee la pelota.
Sacar el balón jugado y siempre cerca de Rüdiger y Huijsen
Todas las estrategias ofensivas y defensivas del preparador vasco se basan en Tchouaméni. Con la pelota en poder de los blancos, el normando se transforma en fase de creación y enlaza con Huijsen y Rüdiger para sacar el balón jugado y comenzar el ataque. Cuando el rival inicia el contragolpe, Aurelien retrasa su posición y se coloca entre los dos centrales, flanqueado por Antonio Rüdiger a su derecha y por Huijsen a su izquierda.
La precisión del doble sistema estriba en que Tchouaméni no suba muy arriba y se mantenga siempre cerca de los dos compañeros de la línea de tres, dando equilibrio al sistema con su colocación en el centro de todo. Es el epicentro del esquema. El culpable del éxito del proyecto. Si él no ejecuta bien las dos facetas, todo se va al garete.
Los laterales, Fran García y Trent, se sienten algo más protegidos con esos tres hombres atrás. Aunque el responsable deportivo de la plantilla subraya que hay que mejorar cosas en este sistema.
Tchouaméni permite que Fran García y Trent sean extremos
La seguridad que aporta Tchouaméni situado diez metros por delante de Huijsen y Rüdiger implica que Fran y Trent puedan subir y convertirse en verdaderos extremos para surtir de pases decisivos a los delanteros. Trent sirvió con su clase habitual el balón que Gonzalo cabeceó espectacularmente ante la Juventus para llevar al Real Madrid a los cuartos de final del Mundial de Clubes.
No obstante, es cierto que en el primer tiempo del partido ante los italianos ese riesgo adquirido por los laterales abrió huecos muy peligrosos a Kolo Muani. Le pillaron la espalda a Trent. Alonso fue claro: los centrocampistas debían ayudar a los laterales en esa faceta y es un aspecto táctico que deberá trabajar inmediatamente. De hecho, ese problema se solucionó en el segundo tiempo del encuentro ante el conjunto turinés, tras la charla del preparador con sus pupilos en el intermedio.
Muchos han culpado a Trent, muy ofensivo en ataque y menos centrado en defender, pero la deficiencia es sobre todo un riesgo táctico general que debe ser solventado con los apoyos de los interiores. Así se hizo ante los italianos después de hablarlo.
Tchouaméni solo sube para rematar a balón parado
El esquema inventado por Alonso sí permite al francés realizar una de las cosas que más le gusta: rematar de cabeza. Aurelien continúa subiendo al ataque en las acciones a balón parado, especialmente los saques de esquina, con el fin de aprovechar su capacidad en el juego aéreo. Es la única misión puramente ofensiva que tiene. El resto de sus movimientos se concentran en su trabajo de posesión como pivote de la línea media y en su labor destructiva como central en el repliegue. Su virtud en el fútbol aéreo también es primordial a la hora de eliminar peligros en el área madridista.
Aurelien es un gladiador formado en esta era moderna del balompié basada en la potencia física y en la cualidad multidisciplinar de los jugadores. Realiza misiones que muchos aficionados no captan, porque solo observan a las figuras que crean con balón. Este deporte ha cambiado mucho. Ahora priman los hombres multiusos que luchan, defienden, muerden, presionan, mantienen la posición y además dan buenos pases e incluso marcan goles. La mitad de las alineaciones de los grandes equipos se cubren con futbolistas de estas características. Tchouaméni es uno de ellos. Clave para Alonso.
Solo tiene 25 años y contrato hasta 2028
Ajeno al foco de la grada, el francés ha sido y es fundamental tanto para Carlo Ancelotti como para Xabi Alonso. Vino al Real Madrid hace tres años, firmó por seis temporadas y sólo tiene veinticinco años. Le queda un trienio de contrato por delante y su futuro no es una cuestión urgente ahora mismo. En su primera campaña disputó 50 encuentros, en la segunda participó en 38 y en el presente curso ha alcanzado los 56. Es más importante que nunca.
Vale lo que costó: 80 millones
Cuando el Real Madrid le fichó se habló de la carestía de su traspaso, 80 millones. Hoy en día ja contrastado con creces su valor. Hasta Transfermarkt, que tasa a los profesionales a la baja, le pone un precio de 75 millones. Y subiendo. Es el eje del doble sistema de Alonso, central y pivote. Solo Aurelien está capacitado en la plantilla madridista para ejecutar esa duplicidad de labores. Tchouaméni ha permitido a Xabi Alonso cuadricular el círculo y llevar a cabo una idea brillante. El francés desea disputar 59 partidos esta temporada. Llegar a la final del Mundial de Clubes y ganarla.