El Chelsea se convirtió en el primer ganador de la historia del Mundial de Clubes
¿Éxito o fracaso? La primera edición del Mundial de Clubes, a examen
La FIFA considera que el torneo ha sido un éxito rotundo, pero no todo ha sido fantástico y la realidad es que Estados Unidos tiene mucho que corregir de cara al Mundial de selecciones del año que viene
Máxima seguridad, precios exagerados y falta de organización: la otra cara del Mundial de Clubes
El primer Mundial de Clubes ya es historia y el Chelsea tuvo el enorme privilegio de convertirse en el equipo que siempre será recordado como el ganador de un torneo que duró algo menos de un mes y que congregó a 32 equipos de las seis confederaciones del fútbol mundial.
Con el trofeo de campeón y los 126 millones de euros ya repartidos, es momento de responder a la pregunta de si el primer Mundial de Clubes de la historia del fútbol puede ser considerado un éxito o un fracaso y si este torneo, que se celebrará cada cuatro años, ha venido para quedarse.
Lo primero que se debe de tener en cuenta es que este Mundial de Clubes ha servido como una especie de prueba piloto para saber si el gran evento futbolístico del próximo año, la Copa del Mundo de selecciones, va a funcionar correctamente en un país en el que el fútbol, por así decirlo, es un deporte poco seguido por mucho que desde las altas esferas se estén llevando a cabo iniciativas para fomentar lo que allí llaman soccer.
Desde la FIFA consideran que este Mundial de Clubes ha sido un éxito rotundo. Los grandes equipos han movido a miles de aficionados y en la mayoría de sus partidos las gradas han estado llenas, pero la realidad es que hubo encuentros en el que los estadios estuvieron prácticamente vacíos y eso, lógicamente, afectó negativamente a la imagen de un torneo que tuvo que acabar bajando el precio de unas entradas que, en un principio, eran prohibitivas para poder recibir ingresos económicos.
En cuanto al nivel de competitividad, en este torneo se han producido gratas sorpresas con aquellos equipos que, normalmente, compiten entre sí en la Copa Libertadores, la considerada como la Champions League de Iberoamérica. Estamos hablando de Palmeiras, Flamengo, Fluminense, equipos con los que nadie contaba y que le plantaron cara a los europeos las veces que se enfrentaron entre sí.
Eso es algo que la FIFA debe tener en cuenta y seguro que toma nota de ello. Lo que el aficionado quiere en un torneo como el Mundial de Clubes es espectáculo y estos equipos lo han dado con un buen nivel de juego.
Los puntos negativos del torneo
No obstante, es importante reconocer que no todo ha sido fantástico. Este Mundial de Clubes ha tenido puntos negativos y el principal ha tenido que ver con el tema de adaptar los horarios al resto de continentes, sobre todo para hacerlo coincidir con el prime time en Europa, por poner un ejemplo.
Estados Unidos es un país muy extenso en ese sentido y las diferencias horarias han provocado bastantes quejas entre los futbolistas, que se han visto obligados a competir en condiciones bastante extremas y a las que no están del todo acostumbrados. Por citar un ejemplo, hubo partidos en California que se disputaron a las 12:00 de la mañana para que en Europa se pudieran ver a las 21:00.
En segundo lugar, la logística del torneo presentó bastantes lagunas. La mayoría de estadios no estaban correctamente homologados, carecieron de infraestructuras para mitigar las altas temperaturas y tanto los aficionados como los propios futbolistas se llevaron la peor parte.
La decisión clave
Este Mundial de Clubes, como dijimos anteriormente, fue el aperitivo para la Copa del Mundo, que se disputará en junio de 2026 en Estados Unidos, México y Canadá y contará, por primera vez, con 48 selecciones, algo insólito y nunca visto en un torneo de este calibre.
Pero más allá de todo esto, la FIFA ahora tiene que decidir dónde se va a disputar la edición de 2029. La idea inicial es que el torneo se celebrara siempre en la misma sede, pero parece que no va a ser así y, en ese sentido, el máximo organismo del fútbol mundial debe pensar bien dónde quiere organizar este torneo en el futuro.
La sede elegida será determinante para saber si este torneo se puede consolidar con el tiempo o si, por el contrario, acaba convirtiéndose en otra de esas competiciones que empiezan con mucha fuerza y que con el paso de las ediciones se va difuminando. Y en ese sentido, países como Brasil, la cuna del fútbol, Qatar, que pondrá muchos millones encima de la mesa, y Marruecos, que desea organizar un torneo de estas características, se postulan como candidatas.