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Kylian Mbappé celebra un gol en el Santiago BernabéuAFP7 vía Europa Press

Mbappé se entrega en cuerpo y alma al Real Madrid y se siente en el mejor momento de su carrera

  • Su sueño siempre fue el Real Madrid y tras batir su plusmarca de goles en una temporada, 44, se preparó físicamente este verano para mejorar su rendimiento y ya lleva tres goles en esta Liga y dos con Francia

  • El francés cambió la alimentación y reforzó su potencia muscular en las piernas y la disminuyó en el tren superior

Está en el mejor momento de su carrera. En el mejor momento de su vida. En la madurez de sus 26 años y de haberlo vivido casi todo en el fútbol. En la obsesión de continuar siendo una estrella mundial y de superarse para mejorar aún más ese nivel, si es posible. Y se siente muy bien porque juega en el equipo que siempre soñó, en el club al que quiso venir desde los catorce años, cuando Zidane le llevó a Valdebebas en su coche y le enseñó todo lo que era el Real Madrid para que valorara el sitio donde debía venir. A la institución donde él, Zizou, había aterrizado a principios de siglo para triunfar y lo consiguió, primero como jugador y posteriormente como entrenador.

Kylian Mbappé se siente mejor que nunca. El hijo de Wilfred y Fayza Lamari está como nunca porque su exigencia obsesiva por llegar a ser el número uno del mundo ha significado que se haya preparado también mejor que nunca para triunfar en el Real Madrid de sus sueños. Ha moldeado su trabajo para conquistar la Champions en la casa que ha hecho legendaria la competición desde 1955.

La Copa de Europa es el único reto que le queda por celebrar en su dilatada trayectoria futbolística. Y siempre deseó perseguir el objetivo en el equipo que ganó el torneo en quince ocasiones.

Mbappé vio por televisión cómo el Real Madrid conseguía la Liga de Campeones en 2014, 2016, 2017, 2018, 2022 y 2024. En la edición de 2022 sufrió en el césped del Bernabéu la eliminación del PSG a manos de Camavinga, Rodrygo, Vinicius, Valverde, Carvajal, Militao, Courtois, Mendy y Benzema. Ahora pretende ganar la Champions con Vinicius y Rodrygo a su lado en el ataque. Y ha dado una vuelta de tuerca a su entrenamiento físico, metabólico y alimentario con el fin de levantar la Copa de Europa y la Liga con el Real Madrid.

Las comparaciones sobre la honestidad en el trabajo son odiosas. Otros, como Eden Hazard, demostraron una absoluta falta de profesionalidad en el Real Madrid y reconocieron que vinieron a Valdebebas cargados de kilos, sin respetar a la entidad que tiró por la borda 130 millones por este belga que se ha hecho famoso por continuar comiendo hamburguesas y anunciarlas en televisión. Cassano, el príncipe de los cruasanes, también manifestó su falta de profesionalidad. Ronaldinho y Romario, en el Barcelona, fueron malos ejemplos para los chavales, reyes brasileños de la fiesta en la Ciudad Condal. Esa es la enorme diferencia con Mbappé. Quiere ser un ejemplo para la juventud, porque sabe que es un espejo para los chiquillos, como Cristiano lo fue siempre para él cuando vivía en Bondy y deseaba ver todos los partidos del portugués. Kylian trabaja duro y se fustiga para satisfacer a quienes le fichan y confían en él. El Real Madrid solo puede elogiar su dedicación y entrega por lograr las grandes metas que definen históricamente a la empresa.

El sentido de la responsabilidad para devolver la confianza

El sentido ético de Mbappé es muy alto, todo lo contrario de los casos expuestos anteriormente. Se preocupa por rendir al máximo con el equipo que le quiere y que siempre le pretendió fichar, hasta que lo consiguió. Su anhelo de la niñez era ser futbolista, jugar en el Real Madrid y ganar títulos en el gran teatro de esos sueños, el Bernabéu. Ese gran deseo, sincero, reconocido, de ser futbolista del Real Madrid lo hizo realidad hace un año y desde la primera temporada demostró su compromiso. En la primera campaña, a pesar de la plaga de lesiones que agotó al plantel de Ancelotti, Kylian estableció su mejor marca de goles en un curso, 44. Ahora ha trabajado aún más para ofrecer lo mejor de su calidad al club que ama y que le ama.

El parisino se siente hoy en la mejor etapa de su vida porque se ha sacrificado mucho para ello en esta segunda fase de su carrera. Ha vuelto a entregarse en cuerpo y alma por ser el mejor.

Tren inferior más potente, tren superior menos musculoso

Ha cambiado su perfil de entrenamiento y su alimentación para que veamos al mejor Mbappé y lo ha logrado. Lo primero que hizo fue realizar una pretemporada particular y personal en las pocas vacaciones que disfrutaron los pupilos de Alonso. Acabado el Mundial de Clubes, los blancos tuvieron 24 días de asueto y Kylian se concentró en ese periodo en potenciar la musculatura de las piernas para recuperar su mejor punta de velocidad y su agilidad de movimientos con el fin de ser determinante en el regate y más rápido en el disparo. Ganar unas décimas en la finta y en el remate puede decidir partidos y finales.

Esa labor física de refuerzo del tren inferior se combinó con una pequeña pérdida de musculatura en el tren superior, porque el objetivo era pesar menos que el año pasado, en el objetivo de hacer valer todavía más esa velocidad.

Hay que precisar este capítulo. Mbappé perdió cuatro kilos antes de disputar el Mundial de clubes por aquel virus que solo le permitió jugar los últimos partidos, en los que marcó un gol. El francés recuperó esos kilos en pleno torneo para reaparecer. Este trabajo físico y metabólico ha sido posterior, en los meses de julio y agosto, y se ha programado una pequeña perdida de peso con el aumento de la potencia muscular en las piernas y esa mínima reducción fe la musculatura del tren superior. Cambió su alimentación, la hizo más estricta, para consolidar esa labor. Son planificaciones al máximo nivel deportivo.

Cinco goles en cinco encuentros

El resultado de todo este esfuerzo en sus vacaciones fue evidente cuando regresó a los entrenamientos en agosto. Llegó más fino y con una confianza en sí mismo que superaba la que ya de por sí ha definido su andadura en el fútbol. Xabi Alonso y sus compañeros de plantilla lo notaron desde la primera sesión. Venía a comerse el mundo. A ser el mejor, a hacer todo lo posible por serlo y por ganar los grandes títulos.

Era un líder que venía en una forma física bárbara para demostrar ese liderazgo en el césped. Lo que hacía también era lanzar un enorme mensaje para el grupo. Kylian es un ejemplo de entrega para alcanzar las grandes metas del club. Un espejo para los jóvenes que acaban de llegar. Y para los canteranos que miran desde lejos sus entrenamientos.

El resultado de su detallada dedicación por darlo todo ha sido que lleva tres goles en las tres primeras jornadas ligueras, que pudieron ser más si el VAR no jugara en su contra. Y ha rubricado otros dos tantos con Francia en dos encuentros. Esa preparación específica, física y alimentaria, será siempre su santo y seña. Su contraseña. Su clave para mantenerse al máximo nivel de rendimiento, fino, ágil, veloz. Mbappé se concentra para ser el mejor y ofrecer lo mejor al Real Madrid.