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Vinicius no está pasando por su mejor momento en el Real Madrid

Vinicius no está pasando por su mejor momento en el Real MadridAFP

Vinicius: olvidarse de la renovación, de los pitos, no quemarse y concentrarse en volver a jugar bien

  • El futbolista recibe consejos para no obsesionarse con los silbidos: todos los grandes fueron criticados en el Bernabéu porque se les exige que siempre sean los mejores

  • El brasileño no debe pensar en negativo y solo rendirá bien si se propone recuperar su mejor nivel y alejarse del ruido y de las redes sociales

Concentración, disciplina interna, apretar los dientes, sacrificio, trabajo, paciencia, serenidad, recuperar la sonrisa. No son buenos tiempos para Vinicius y esto debe cambiar inmediatamente con el nuevo año. Lo dice el jugador y lo subraya su entrenador, que es inteligente y sabe que necesita del mejor Vinicius para alcanzar las más altas cotas.

Es también el reto del club, porque Mbappé requiere del mejor Vinicius para explotar aún más su calidad rematadora. Hablemos claro. El Real Madrid necesita a las dos estrellas en pleno funcionamiento y en conexión total para pelear por los grandes títulos. Es indiscutible.

Y el cuerpo técnico trabaja para que el brasileño recupere sus mejores prestaciones físicas, que son la clave de su rendimiento futbolístico. Miren que el número siete lo intenta todo y no le sale casi nada. Muchos aficionados no saben lo que el muchacho de 25 años trabaja para que sus regates y sus carreras salgan bien, pero no está en un momento físico perfecto y le cuesta.

Se entrena para recuperar esa punta de velocidad que marca su diferencia y el espectador es ansioso, está mal acostumbrado a los éxitos y no espera. Unos triunfos de los que el carioca ha sido protagonista, con goles decisivos en las últimas dos Champions. El seguidor blanco, no obstante, no perdona. El Bernabéu es mal sitio para sufrir un mínimo descenso en la eficacia. El aficionado del Real Madrid quiere más porque ha visto conquistar quince Copas de Europa. Y exige aún más porque le han dado seis Champions en una década, un hito irrepetible.

Vinicius tiene la virtud de ser un estandarte del equipo y si no rinde como siempre es silbado. Es el precio que se paga por ser un referente. Siempre fue así en el estadio de Chamartín. Vini se lo ha tomado muy a pecho y no debe sentirlo así. Se lo han dicho. Serenidad ante el ruido. El Bernabéu pitó a Di Stéfano. A Zidane. A Benzema. A Cristiano. A los futbolistas que han marcado épocas. Vinicius ha sido incluido en esa lista porque es muy importante y así debe asimilarlo.

El silbido quiere decir ni más ni menos que el público te exige el espectáculo que has dado antes. Que lo sepa el brasileño: le piden más de lo mismo, de lo mejor. El silbido es una advertencia. Hay que ponerse a cambiar los pitos por palmas. Vinicius ha querido y no ha podido, pero podrá. Acusa el desgaste del Mundial de Clubes, un cansancio que se temía llegara en marzo y que se ha adelantado tres meses. El «cidadao carioca», elegido por el estado de Río de Janeiro, se encuentra en fase de superar ese periplo y volver a coger la punta de forma.

Esta temporada únicamente ha conseguido cinco goles. No ha anotado en la Champions. Necesita marcar para recuperar mentalmente una puesta a punto que físicamente pule a diario. No ha dejado de entrenar en las vacaciones.

Es el suyo un trabajo específico de extremo, distinto al de otros futbolistas, que pretende afinar la velocidad, el alma mater de su esencia como jugador. Xabi Alonso no ha dejado de mencionar que lamentaba los goles anulados a Vini y algunas ocasiones que no entraron por puro infortunio. Sus palabras delataban un deseo y una necesidad. El entrenador sabe que el gol acelerará la progresión del número siete. Es una urgencia, una presión psicológica que acusan especialmente los delanteros y sobre todo un atacante del Real Madrid, a quien le van a recordar diariamente que no marca. En ello están los dos, Xabi y Vini. El Betis y la Supercopa son los objetivos inmediatos para revertir esta situación.

Los consejos de Zidane a Benzema para superar los pitos

Una de las claves para dar un salto delante es catalogar los silbidos como un acicate y no meramente como una crítica, que lo es. Los pitos examinan a un futbolista del Real Madrid. Si te hundes es que no vales para jugar en este club. Si reaccionas y sacas lo mejor de ti, es que eres un futbolista con el carácter que exige el Real Madrid. De hecho, el espectador del Bernabéu tiene mucha experiencia y sabe que los silbidos jalean a los futbolistas.

Siempre ha sido así desde que Di Stéfano lo soportó en los años sesenta. Zidane dio un buen ejemplo a Benzema para superar los pitos. Corría el año 2011, con Mourinho al mando. Karim era joven y el aficionado del Real Madrid le criticaba porque decía que no corría. Los seguidores no se daban cuenta que el francés trabajaba para Cristiano. Benzema reflexionaba que no era un tribunero y que no corría para la galería como hacían otros.

Karim solicitó consejo a Zidane, quien todavía no había iniciado su carrera como técnico. Zinedine también había sufrido los silbidos en el principio de su andadura madridista, antes de erigirse en un mito. Y Zizou fue claro ante su compatriota: lo que el Bernabéu te pide es que te entregues siempre, que no te vayas del campo sin haberlo dado todo. Eso es lo que debes hacer.

Luego las cosas te saldrán mejor o peor, pero nunca te vayas del campo con la sensación de que podías haber hecho más. El consejo era magnífico. Expresaba fielmente la idiosincrasia del Real Madrid. Es lo que Vinicius debe encajar y asumir. No puede pensar en negativo. No puede pensar que está sufriendo una injusticia. No. Los pitos son un empujón para despertar, para reaccionar, para no aburguesarse y para volver a rendir como antes. El brasileño debe tener una cosa muy clara: no se silba a un jugador normal o del montón. Se pita a los buenos, a los mejores, para que vuelvan a demostrar que lo son.

Un segundo consejo: no pensar en la renovación hasta el verano

Vinicius ha reflexionado mucho en los silbidos escuchados la semana pasada en el Bernabéu. Le han dado buenos consejos para superar esa crisis sufrida al ser sustituido frente al Sevilla. Debe interpretarlo todo en positivo. Y la segunda medida personal que debe tomar es olvidarse del litigio de su renovación, que tampoco ayuda.

Acaba contrato en 2027 y su petición de cobrar una prima de fichaje por su continuidad, como si fuera Mbappé y llegara libre al club, es una exigencia que el Real Madrid no realizará. No abrirá un precedente que genere una «jurisprudencia» futbolística interna en la empresa. Vinicius se ha molestado al leer y escuchar que pide treinta millones netos por temporada. Es cierto que no es verdad. Solicita una cifra que ronda los veintiséis millones anuales netos.

Esa misma respuesta del brasileño demuestra que está muy implicado en la negociación y para rendir bien en el campo no puedes estar en la pelea de los despachos. Zapatero a tus zapatos. El Real Madrid le ofrece un total de veintidós millones y medio al año. No aumentará su propuesta. Además, Vinicius debe ser consciente que su rendimiento no añade argumentos para mejorar la oferta, más bien todo lo contrario.

Y su «cercanía» a una negociación hoy estancada es un perjuicio para él. No puede estar inmiscuido en capítulos que merodean todos los días en la prensa. Ese ruido externo le perjudica ostensiblemente en todos los sentidos. Tiene aparcar el asunto de su renovación hasta el verano. Debe concentrarse únicamente en jugar bien y nada más. Se lo están diciendo en español y en portugués, desde cada lado de la barrera. Xabi Alonso espera que sea así por el bien del Real Madrid y del propio Vinicius.

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