Álvaro Arbeloa, en un partido del Real Madrid Castilla del pasado mes de agosto
Perfil
El método Arbeloa: alimentación estricta, entrenamiento al máximo y dormir 9 horas
Es un técnico muy exigente que pide la disciplina espartana que él tuvo para jugar. Como técnico, te mira a la cara, te convence, y te ayudará si te esfuerzas
Piqué fue un inconsciente al reírse de él y llamarle «cono». Pasado el tiempo, el exfutbolista del Barcelona reconoció que Álvaro Arbeloa tenía algo. Tenía carácter, liderazgo, talento. El salmantino entró como entrenador en la cantera del Real Madrid y su progresión era constante. Ahora ha llegado a lo máximo, a la dirección del primer equipo del Real Madrid.
Muchos que se rieron de él ahora le guardan sus respetos con un silencio que intenta tapar aquellas equivocaciones en el juicio sobre Álvaro. Todas las críticas que sufrió se centraban en ser el gladiador espartano de Mourinho. Y las continuó sufriendo porque nunca se bajó de ese barco. Concordaba con el portugués en el sentido de la lucha sin fin, la personalidad, el carácter, la entrega y no ceder nunca ante el enemigo. Son virtudes que casaban con su personalidad de batallar siempre hasta el final y que ha trasladado a su faceta como director de grupos, como técnico. Ahora le toca examinarse en el tribunal más importante del mundo.
Xabi Alonso, junto a José Mourinho y Álvaro Arbeloa, en un entrenamiento del Real Madrid
Arbeloa siempre fue un luchador. Llegó a los juveniles del Real Madrid en el comienzo de este siglo, al igual que Florentino Pérez. No nació como un gran futbolista. Se hizo un jugador importante a base de trabajo, de disciplina, de entrenar al límite de lo conveniente y de mantener un descanso y una nutrición acorde con sus condiciones físicas para sacar todo el provecho a su cuerpo. Tenía una fe por triunfar que le ha llevado más alto.
Entró en el Real Madrid hace veinticinco años y ya triunfó en los juveniles. Desde entonces su proyección fue continua. Adquirió toda la ideología de la casa blanca. Aprendió la cultura del Real Madrid que coincidía absolutamente con su forma de ser. Arbeloa sentía como suyo todo ese carácter que le daban al fútbol hombres como Benito, como Pirri, como Camacho, como Rincón. Le gustaría haber jugado con ellos. Lema: luchar hasta el último minuto en busca del triunfo imposible. Así es Álvaro. Quería comerse el mundo y se lo comió. Necesitaba una oportunidad como ésa y no la desperdició. Al revés, la aprovechó al máximo y lo consiguió todo. Es un claro representante de los valores de trabajo, voluntad y evolución constante que marca 'la fábrica' del Real Madrid. Por eso regresó a la casa como entrenador unos años después de colgar las botas como futbolista al ganar la Champions frente al Atlético en Milán.
Antes de aquella final, Arbeloa nos relató una frase, una opinión, una forma de ser que describía esa idiosincrasia que le une psicológicamente al club: «El Real Madrid es como el Imperio Romano, todo el mundo desea que caiga pero nunca cae». Un argumento insuperable para definir lo que es el Real Madrid y la envidia que muchos sienten hacia el club. Porque hay una razón paralela en este análisis que Álvaro hace del equipo madrileño: el Real Madrid nunca nunca deja indiferente, o le amas o le odias. Arbeloa está orgulloso de haber ganado dos Champions y otros muchos títulos en la casa de sus amores y sabe que ha sido envidiado. Le encanta que le envidien a él por ser profesional del Real Madrid. Eso quiere decir que el club continúa en lo más alto.
Arbeloa se despidió del Bernabéu el 8 de mayo de 2016, con el brazalete de capitán
Su proyección como técnico ha subido de manera meteórica porque todo ese bagaje de disciplina total que él llevó a cabo como futbolista lo exige ahora a sus pupilos. Álvaro no entiende que un jugador que tiene todas las condiciones para triunfar desperdicie su talento por vaguería o por no querer sacrificarse en estos años jóvenes donde puede alcanzarlo todo. Desprecia en su fuero interno a esos chavales que poseen virtudes innatas para el fútbol y destrozan su vida por no querer sudar y trabajar cuando tienen una oportunidad única.
Le da rabia porque hay otros muchos que quieren llegar y se esfuerzan para ello pero no atesoran las condiciones para tocar el cielo, mientras otros pueden y no quieren. Unos tanto y otros tan poco. Es la vida. Arbeloa sí trabajó a tope y llegó. Y eso es lo que hace ahora como preparador: coge a sus muchachos y les ayuda psicológica, mental, física y nutricionalmente para que lleguen.
El Real Madrid es como el Imperio Romano, todo el mundo desea que caiga pero nunca cae
El salmantino ha crecido de manera explosiva como entrenador porque se gana al futbolista. Les demuestra cómo llegó él y cómo pueden hacerlo ellos. Por eso les pide disciplina espartana porque si se cuidan en todos los ámbitos pueden alcanzar el sueño.
Los chavales cuentan que les dice que tienen condiciones y que les ayudará si ellos se comprometen y se esfuerzan. Les convence porque les dices que «tú sí puedes y te voy a ayudar si me dejas que te ayude y si te sacrificas para ello». Se lo dice mirándoles a los ojos y con una seguridad que transmite personalidad. Te hace creer en él. Y lo que dice lo hace. Si Álvaro te argumenta que quiere que juegues como extremo te alinea en esa posición e insiste en ello para que creas que ese es tu puesto ideal. Y te pide que tú también te lo creas que ese es tu puesto. Lo que dice lo hace. Insiste.
ENCUESTA
ENCUESTA
Ahora le toca dirigir a futbolistas que ya han llegado y su meta será sacar el mayor rendimiento de hombres que ahora mismo no están funcionando. Amante de la preparación física total, el retorno de Pintus a ese trabajo esencial es magnífico para Álvaro. Es un entrenador de ideas modernas, ha adquirido la sabiduría de los entrenadores más grandes que le han dirigido y adapta su sistema a los futbolistas que tiene. Lo mejor es que revaloriza a los jugadores, como bien saben los muchachos del Castilla.
Su exigencia física y nutricional es innegociable. Manifiesta a sus chavales que para triunfar en el fútbol de hoy tienes que estar físicamente al máximo, porque hay decenas de futbolistas que te pueden superar por condiciones biológicas siendo técnicamente peor que tú. No admite relajación.
Hay un ejemplo que vimos hace tiempo. Llevar una tarta a casa en un cumpleaños familiar y no probarla. Mantiene la alimentación estricta de cuando era futbolista. Hace cardio de madrugada, antes de acudir a Valdebebas. Está delgado, enjuto. Arbeloa ataca desde hoy el mayor reto de su vida y en el club de su vida. No le agrada sustituir a su amigo Alonso, pero el fútbol produce estas circunstancias. Álvaro tiene el ADN de la casa y ahora le hace falta inyectarlo en una plantilla de futbolistas ya hechos y cotizados.