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Arbeloa es la primera opción del Real Madrid para la próxima temporadaAFP7 vía Europa Press

El Real Madrid cuenta con Arbeloa y planea junto a él la próxima temporada

En el Real Madrid alucinan con los inventos que surgen desde la presidencia del Barcelona. Laporta dice que Mbappé divide al vestuario madridista. Desde la prensa de Barcelona afirman que Arbeloa ya tiene problemas con sus pupilos y que el vestuario está que arde. Por Valdebebas no se ve el fuego, pero en fin. El club está acostumbrado a estos ataques basados en películas de ciencia ficción. Eso quiere decir que la gestión de Arbeloa preocupa en el antimadridismo. El análisis es que algo se está haciendo muy bien cuando desde el barcelonismo se ataca con amargura y fiereza.

La cúpula de la casa blanca y su entrenador saben que van a ser acosados constantemente porque Arbeloa fue un hombre de la égida de Mourinho y eso no se admite políticamente, pero la dirección deportiva madridista también sabe que critican a su técnico desde el barcelonismo y desde el antimadridismo en general porque no les gusta nada que el salmantino haya pacificado al Real Madrid, haya unido al equipo y que ahora vayan todos juntos, desde Vinicius a su jefe, en pro de los objetivos.

Arbeloa no deja de sorprender a todos, arriba y abajo, con el poso de experiencia que demuestra. Solo lleva un mes en el cargo, pero la madurez acumulada durante un cuarto de siglo en el Real Madrid es enorme y la aplica con la primera plantilla. El resultado es que el novato jefe ejerce en realidad como un veterano, como un técnico de gran personalidad.

Es un preparador que se culpa de todo y protege al vestuario. Eso gusta a los dirigentes de la casa. Y gusta a los futbolistas. Unos profesionales que por otra parte saben que juegan sin red, porque después del despido de Xabi Alonso las derrotas ya no pueden ampararse en el que manda en el banquillo sino que se cargan en la responsabilidad de las 23 espaldas del elenco. Compiten los futbolistas sin protección externa. La afición les pita a ellos y no al nuevo responsable del grupo, que tiene poquita culpa en esta tesitura.

Los odiadores de Arbeloa y de Mourinho echan espuma por la boca y llegan a decir que al sucesor de Xabi Alonso también le quedan dos telediarios. La prensa de Madrid que está en contra de Arbeloa por ser un hombre de Mourinho también inventa toda clase de series por capítulos con tal de pegar duro al espartano, que generó muchos enemigos en su época de jugador como gladiador de Mou. Todo se relata como un cuento de mentira.

El Real Madrid deja a todos esos críticos en pañales porque en su cabeza está que Arbeloa siga siendo el primer técnico a medio plazo. Es la primera opción de futuro. No se ha tocado a ningún otro preparador con vistas a la próxima campaña. Cuidado. Ni provisional ni interino. Arbeloa se juega su crédito al más alto nivel en los cuatro meses decisivos de la campaña.

La cúpula del cuartel general de Valdebebas espera y desea que «Álvaro» lo haga muy bien para que continúe siendo el entrenador del Real Madrid la próxima temporada. El sueño es que cuaje como primer responsable y que sea por muchos años. Nadie mejor que él para transmitir a un equipo la idiosincrasia de esta empresa.

Un entrenador que conoce como nadie el Real Madrid

Algunos de ustedes se preguntarán por qué Arbeloa puede continuar siendo el entrenador de este equipo si no tiene bagaje. Porque todos los técnicos, desde Mourinho a Zidane pasando por Ancelotti, Guardiola y Molowny, también comenzaron como novatos, para convertirse después en referentes. Arbeloa es idóneo para la dirección deportiva madridista porque ha unido a la plantilla, porque sabe cómo es el Real Madrid, porque emana madridismo y lo casca, hablando y actuando.

Porque conoce la casa muy bien y sabe cómo hay que tratar a los futbolistas. Es lo que está haciendo. Y mucho mejor que entrenadores famosos que quizá se estrellarían aquí. Algunos ya se estrellaron. Arbeloa no se estrellará. Podrá ganar o perder con esta plantilla que echa de menos dos centrales y un director de juego, pero no será él quien cometa errores graves. Esos dos defensas y un timonel serán los objetivos que la cúpula acometerá en verano.

Arbeloa no es culpable del plantel que se ha encontrado y la entidad desea que lo haga razonablemente bien con los hombres que tiene ahora para continuar con él próximo curso. En el seno de los dirigentes se anhela que sea el salmantino quien dirija al nuevo equipo con las incorporaciones de Nico paz, los dos centrales y ese director de orquesta. El sueño de Haaland sería la guinda.

El club lamenta no haber cambiado a Xabi por Arbeloa mucho antes

Fíjense si los dirigentes del Real Madrid tienen confianza en el saber hacer de Arbeloa que se lamentan de no haber sustituido a Xabi Alonso por el salmantino mucho antes. Y esto no es una crítica baladí al guipuzcoano. No. Era una realidad que el tolosarra no conectaba con Vinicius, con Valverde y con Bellingham. Además cedió ante los jugadores y ya no hacía su cacareada presión alta, porque ese sistema tan físico desgastaba a Mbappé y a Vinicius para acometer después las labores ofensivas, que son su fuerte.

El Real Madrid no jugaba como quería Alonso y no había buenas relaciones internas. Y el remate de una situación tan extraña era que la cúpula madridista quería que Antonio Pintus cogiera los mandos de la preparación física del grupo y no se podía hacer por la continuidad de Alonso y de su cuerpo técnico. Se le propuso al vasco que admitiera a Pintus en su organigrama, pero al negarse ya no tenía sentido seguir.

Esta situación podría haberse solucionado dos meses antes y en la cúpula se piensa que se habría producido la reacción de todo el grupo con Arbolea mucho antes. Y se habrían logrado mejores resultados. Pero ya no se puede echar marcha atrás y ahora lo que se mira es para adelante con la esperanza de que Arbeloa sea el jefe idóneo para este grupo en esta fase determinante del curso y sobre todo para la siguiente plantilla.

Arbeloa ha recuperado a Vinicius y a Mastantuono y mima a Gonzalo

La dirección deportiva tiene muchas razones para pensar que el cambio debió ejecutarlo antes y no mantener una realidad que no agradaba en el club. Arbeloa hizo muy pronto, en unos días, las cosas que Alonso no supo o no quiso hacer porque su forma de gestionar una plantilla era totalmente diferente y su manera de actuar no casaba con lo que es el Real Madrid.

Dialogó largo y tendido particularmente con Vinicius, con Bellingham y con Valverde y se acabaron los problemas de ecosistema que existieron con Alonso, quien vivió en el Mundial de Clubes un enfrentamiento con el brasileño que nunca se solucionó. Tampoco había «feeling» con el inglés y con el uruguayo. Era un sinsentido seguir así. Álvaro tiene un carácter profesional mucho más cercano al futbolista porque sabe que es lo que necesita un jugador del Real Madrid y lo que espera un profesional del Real Madrid, que es un club muy diferente a todos.

En la casa blanca, en efecto, no todos los futbolistas son iguales y ahí se estrelló Xabi. Tampoco gestionó bien el vasco el retorno competitivo de Mastantuono, a quien el guipuzcoano sí hizo titular durante la primera fase de la temporada, para dejarle en el banquillo después de superar su lesión de pubis. Arbeloa habló con Franco nada más entrar al cargo y le otorgó la confianza que este chaval de 18 años necesitaba.

El joven brasileño mostró su enfado, al igual que Mastantuono, por su estancia constante en la reserva. Es cierto que el Real Madrid no podía estar con dos arietes suplentes en la plantilla. Alonso siempre eligió a Gonzalo y fue quien decidió que Endrick fuera el delantero cedido. El chaval también quería irse porque Ancelotti se lo aconsejó para tener minutos en la Liga francesa y poder entrar en la lista de Brasil para el Mundial. Ahora Endrick está marcando goles continuamente.

Algo se ha hecho mal desde el principio. El Real Madrid mira adelante y espera que Arbeloa y Pintus saquen esta nave a flote tras algunos pinchazos y la mantengan en la lucha por los títulos hasta el final. El salmantino se juega mucho. Se juega su futuro. Se juega cotizarse y confirmarse como entrenador del Real Madrid. Se juega su consideración al más alto nivel. Y los futbolistas se la juegan a su lado. Unidos. Pero es el entrenador quien les ha unido más que nunca.