Con el Atleti en el hospital: remontar sin trampa cuesta
La eliminatoria estuvo divertida, tanto como poco seria. El Barça no jugó en Madrid ni el Atleti en Barcelona. Cosas de la Copa. Torneo tan especial que a veces deja a todos conformes. Tiene mucho de maquillaje, por supuesto.
No descubro hospital, habitación, identidad del paciente. Tampoco la del personal sanitario más o menos cómplice del asunto. Se trata de una dolencia molesta pero no grave, gracias. El caso es que vi el Barça - Atleti con un recién operado, un amiguísimo. Me tocaba guardia.
Un tipo que a uno de sus perros lo llamó Gárate y a sus dos hijos les quiso poner Leivinha sin suerte. En ambas ocasiones se lo negó toda la familia empezando por su madre, la suya, la abuela, no la de los niños.
Al pequeño, un morenazo, a menudo le llama Pereira en plan venganza. Para que se hagan ustedes una idea. Es un atletista voluntariamente anclado en el pasado. Una de sus frases cumbre es ninguno-de-estos-de-ahora-jugaba-entonces. ¿Cuándo? Entonces...
El hombre acabó peor de lo que estaba a las nueve de la noche. Esperaba otro Atleti. Si se desesperó que llegó a gritar ¡para reírnos del Madrid estamos! cuando amenazaba ruina total.
Hubo un momento especialmente difícil, cuando se levantó al baño, alargue del primer tiempo. No vio el gol de Raphinha, no tuve valor de decírselo. Pasó el descanso tranquilo, el 1-0 era firmable.
Cuando volvieron a enchufar con el Camp Nou el asunto se puso duro. No les cuento con el 3-0. «Dos veces a puerta hemos tirado», dijo con ese coco que Dios le dio.
Faltando tres o cuatro minutos entraron a darle la pastilla. Las enfermeras son sabias. Poco después de pitar el incomparable De Burgos el final el operado era un tronco feliz. Quité la tele, apagué la luz, le di un beso y le susurré. ¡Aúpa Atleti! Dormía, pero me sonrió.
La eliminatoria estuvo divertida, tanto como poco seria. El Barça no jugó en Madrid ni el Atleti en Barcelona. Cosas de la Copa. Torneo tan especial que a veces deja a todos conformes. Tiene mucho de maquillaje, por supuesto.
El Barça celebró como si hubiera ganado, su gusto por dar la nota es extraordinario. Y el Atleti festejó que ganó pese a la casi goleada. Su mejor fue Griezmann que no sabemos si se va a Estados Unidos o se queda. Casi mejor esto, ¿verdad? Y Musso, el portero.
El Camp Nou esperó una noche como aquella con el PSG cuando levantaron un 4-0. Las remontadas históricas a pelo, sin trampas, no son sencillas.
Me acordaba en silencio, por no incordiar al amigo, de aquellas de Carvajal, Casemiro, Kroos, Modric, Benzema, Vinicius, Valverde, Ramos, Courtois&Keylor, Varane, ¡Isco y Mendy! Cuatro, cinco y hasta seis Copas de Europa les contemplan. Remontando o goleando. A estos Barça y Atleti de hoy les falta más de un hervor. A este Madrid, catorce. Claro.