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Jan Oblak, en el partido de Champions Atlético de Madrid - Tottenham

Jan Oblak, en el partido de Champions Atlético de Madrid - TottenhamEuropa Press

El fichaje que quiere hacer el Atlético el próximo verano y conlleva sacrificar a su última vaca sagrada

El Atlético de Madrid está atravesando su mejor momento de la temporada, pero en las oficinas del Metropolitano piensan también en la planificación de la plantilla del siguiente curso. Hay numerosas dudas sobre qué jugadores permanecerán y cuales dirán adiós, sobre todo porque los más populares no tienen claro su futuro. José María Giménez, Antoine Griezmann y Julián Álvarez podrían hacer las maletas y a esa lista de dudosos parece haberse sumado Jan Oblak.

La portería rojiblanca ha sido territorio del guardameta esloveno desde 2015. Más de una década siendo el último muro colchonero y dando un nivel élite como demuestran sus seis trofeos Zamora. Durante varios años estuvo considerado el mejor portero del mundo, pero ahora, a sus 33 primaveras, lleva un par de temporadas dejando serias dudas. Todo fue a raíz de la lesión de espalda que sufrió en 2023 y desde la que no ha vuelto a ser el mismo.

Bajo palos el portero del Atlético de Madrid sigue mostrándose muy fiable, pero en otras facetas del juego flaquea. El partido de ida de los octavos de final de Champions League ante el Tottenham volvió a poner en evidencia su mal juego de pies –que lo ha mejorado respecto a hace una década–, pero lo que realmente preocupa es el juego aéreo. Es más que evidente que la confianza de Oblak no es demasiado alta a la hora de salir de su portería y esto le ha costado goles al Atlético.

Cierto es que la defensa colchonera no es ni mucho menos la de 2016, cuando era casi tarea imposible hacerle un gol, pero también es una realidad que el nivel de su guardameta ha bajado. Han pasado de tener al mejor portero del mundo a que ese mismo portero de un nivel correcto, pero ni mucho menos superlativo. El problema está en que sí cobra como una gran estrella: 20 millones de euros al año siendo la ficha más alta de la plantilla.

Podría salir en verano

Mateu Alemany, director deportivo del Atlético de Madrid, está trabajando en su sustituto. No es ni mucho menos la prioridad número uno de la plantilla, pero en las oficinas del Metropolitano no verían con malos ojos una salida por la alta ficha que tiene. Con contrato hasta 2028, si el esloveno quisiera salir se le permitiría, al igual que Giménez, hacerlo con la carta libertad bajo el brazo. La cosa es que Jan está feliz en Madrid y se sigue viendo con nivel para jugar en el fútbol de élite: quiere seguir de rojiblanco.

De ahí que en el Atlético sean cautelosos y no quieran dar pasos en falso. El nombre que tienen apuntado para ser su sustituto –que ya sonó la temporada pasada– es el de Leo Román. Tiene contrato con el Mallorca hasta 2030, aunque su cláusula está en torno a 12 millones de euros, por lo que no es una cifra que vaya a echar para atrás a los colchoneros si finalmente se lanzan. Además, si el conjunto bermellón baja a Segunda División, tendrán la obligación de venderlo más barato.

Leo Román, en un partido con el Mallorca en el Metropolitano

Leo Román, en un partido con el Mallorca en el MetropolitanoEuropa Press

No obstante, el guardameta de Ibiza, de 25 años, no quiere llegar a Madrid para ser suplente pues considera que eso cortaría su progresión. De ahí que en el Atlético, que mantendrá a Musso como suplente también la próxima temporada, deberán decidir qué hacer con Oblak. Hay dos opciones, o mantenerlo como titular y olvidarse por ahora de renovar la portería, o hacer lo mismo que el Barcelona. Es decir, fichar a Joan García y arrinconar a Ter Stegen.

La cosa está en que en el Atlético no gusta nada (ni en el club ni en la afición) maltratar a las leyendas. Así pues, parece que el balón está en el tejado de Oblak y, si él quiere, seguirá siendo el portero titular hasta 2028. El esloveno está convencido de que puede seguir siendo útil como demostró con una parada decisiva ante el Tottenham. Cierto es que pasó de héroe a villano, pero esa atajada demuestra que bajo palos sigue continúa siendo élite.

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