Álvaro Arbeloa, en una imagen de archivo
Arbeloa es un entrenador muy válido para el Real Madrid y ahora toca conseguir un imposible en Múnich
La entidad está centrada en la Champions y el técnico estudia dos opciones de alineación: Mendy o Carreras y Thiago o Bellingham, con Güler de titular fijo
Arbeloa se indigna con las quejas arbitrales del Barça: «Sabéis mi opinión sobre lo ocurrido»
madridistas, que no les engañen con rumores para rellenar días y noches de cosas que no son ciertas, porque no están ni habladas en la casa blanca. Álvaro Arbeloa es entrenador del Real Madrid y la dirección deportiva de la entidad le considera un técnico muy válido para el Real Madrid. A partir de esta realidad indiscutible, todo lo que escuchen es un mentidero de medias verdades, suposiciones y mil especulaciones que no van a ningún sitio. Como dicen en el club, si tuvieran que desmentir todo lo que se dice necesitarían un departamento de 100 personas para contestar diariamente a todas las invenciones que se escuchan.
La única realidad es que la cúpula de la empresa valora positivamente el trabajo realizado por Arbeloa tanto a nivel deportivo como a nivel de conducción de una plantilla. La decisión sobre su continuidad se tomará más adelante, con frialdad y con distancia, estudiando los pros y los contras. Punto y final. Y en el mismo momento se pide a Arbeloa y a los futbolistas que luchen por la Champions e intenten un imposible en Múnich. En ello trabaja el entrenador, concentrado en lo único que le importa: ganar.
Lo decimos más claro: Arbeloa se siente respaldado por la T4 y es el preparador ideal por su conocimiento de la casa, de la idiosincrasia y de las formas de pensar y de trabajar en el seno del Real Madrid. El único argumento que hay para que no continúe la próxima temporada es la necesidad de buscar un golpe de efecto con un preparador de mayor experiencia. Pero esa hipótesis tiene la respuesta de que nadie conoce mejor el ADN madridista que Arbeloa, nadie sabrá mejor las formas de moverse en los sentimientos internos de esta casa en la que lleva todo este siglo y que en estos 25 años se ha convertido en una multinacional. El salmantino ha sabido ejercer de portavoz de la empresa en todos los momentos complicados y ha sabido aglutinar a todos los futbolistas en una misma idea. Los jugadores le apoyan. Creen en él. Es otro punto a favor. Dichas estas verdades, ahora toca concentrarse en vencer en el Allianz Arena e inyectar adrenalina positiva a la afición.
El responsable deportivo del Real Madrid trabaja a destajo y con detalle para derrotar al Bayern en su terreno. Los jugadores ven vídeos del enemigo con el fin de explotar su debilidad defensiva y a la vez trabajan sus propios movimientos viendo vídeos de ellos mismos para corregir los errores, igualmente defensivos. Los presenciamos ante el Bayern en el Bernabéu. Hay que analizar muy bien el partido para intentar la gesta.
Arbeloa y sus pupilos pretenden una épica en la que pocos creen. La opinión generalizada es que el Real Madrid debe hacer un buen partido y evitar una escabechina. El entrenador dedica horas y horas de convencimiento psicológico para que sus hombres crean en la victoria y salgan con esa mentalidad. Conseguir el reto es imposible si no se piensa que es posible. Esa es la misión del cuerpo técnico.
El crucigrama del centro del campo y el lateral
El entrenador estudia dos alineaciones distintas, porque maneja dos opciones en dos posiciones concretas y debe elegir el miércoles: Thiago o Bellingham en el centro del campo y Mendy o Carreras en el flanco izquierdo de la retaguardia. Vayamos primero con la línea media.
Arbeloa tiene decididos tres de los cuatro protagonistas en el centro del campo: Valverde, Camavinga y Güler. El francés será definitivamente el relevo del sancionado Tchouaméni en el pivote, pero el entrenador desea implantar un doble mediocentro y la incógnita es si empezar al lado de Eduardo con Jude Bellingham o Thiago Pitarch. El inglés aguantó 70 minutos el viernes. Posee mucho carácter, demasiado para el mojigato Tuchel, y mayor experiencia. Thiago es un torbellino físico y aúna visión de juego y una movilidad estruendosa. Bellingham presenta más posibilidades de ser el titular, pero el canterano es quien mejor presiona de todo el equipo. Difícil elección.
El lateral izquierdo es una decisión puramente táctica. El club confirma que Mendy está totalmente preparado para disputar los novena minutos y la postura final depende de si Arbeloa prefiere una defensa más segura atrás, en cuyo caso el mejor lateral zurdo destructivo es Mendy, o si arriesga con Carreras al ataque. Esta elección debe ser cuidadosa porque por el lateral derecho ya juega Trent Alexander-Arnold, otro hombre ofensivo. Mendy es quien mejor cubre la banda izquierda, flanco donde Vinicius defiende muy poco.
Hay que subrayar que el objetivo del Real Madrid es marcar un gol y no cometer errores. Con un solo tanto se iguala la eliminatoria y se provoca incluso la prórroga y los penaltis. El mensaje que deja esta situación es que no hay que atacar alocadamente en busca de dos dianas, no. Es una partida de ajedrez en la que un gol lo cambia todo.
Mbappé, tres puntos de sutura
La importancia de esta eliminatoria de Copa de Europa ha dejado en segundo plano la indignación arbitral del Real Madrid, que también es una constante que se repite periódicamente en el tiempo y en cada jornada de la Liga española. Kylian Mbappé no se ejercitó ayer por precaución. Le dieron tres puntos de sutura en la cabeza tras el codazo sufrido ante el Girona, una jugada que el Real Madrid denuncia como un penalti claro, que lo fue. Pero ni Alberola Rojas ni el VAR lo castigaron.
El club blanco subraya que los arbitrajes se han cargado la Liga y han descartado al Real Madrid para el título. Simplemente en las dos últimas jornadas se observa la tendencia de los herederos de la era Negreira. En Mallorca hubo un claro penalti, por manos de un futbolista bermellón, que no se señaló. El Real Madrid podría haber marcado ese penalti y adelantarse en el marcador. Al final perdió. Sin dejar de hacer autocrítica interna por el mal fútbol del Real Madrid, todo habría sido diferente si se sanciona esa pena máxima.
Kylian Mbappé recibió tres puntos de sutura tras su golpe ante el Girona
En esa misma jornada, el VAR del Atlético de Madrid - Barcelona devolvió a los azulgranas un jugador que había sido expulsado y después el propio Comité de Árbitro reconoció que fue un enorme error, pero los puntos se los dieron al Barcelona y se los quitaron al Atlético. Miguel Ángel Gil protestó, pero su queja no tuvo comparación con los comunicados que monta cuando piensa que han perjudicado a su equipo frente al Real Madrid.
En esta última jornada, el claro penalti sobre Mbappé no fue señalado y el Real Madrid perdió otros dos puntos. La Liga de Tebas, con ayudas permanentes al Barcelona durante todo este siglo, ya está decidida. El Real Madrid se centra en la Champions desde hace décadas porque los colegiados formados en la etapa de Negreira no afectan en la UEFA.