Arbeloa reflexiona en la zona técnica del estadio Santiago Bernabéu
Arbeloa saca 25 divanes: la misión es levantar la moral y los capitanes exigen al grupo la gesta en Múnich
Los líderes de la plantilla afirman que, tras el 'duelo', el miércoles estarán a tope para luchar por la hombrada
El codazo de Vítor Reis a Mbappé que el VAR no revisó y por el que el Real Madrid reclamó penalti
Valverde, autor del gol madridista, negaba con la cabeza, la mirada perdida en el césped del Bernabéu. ¿Qué había pasado, qué sucede? Los futbolistas del Real Madrid estaban «muy bajos de moral» después del enésimo tropiezo liguero. Manos a la obra, Arbeloa ha ejercido de doctor honoris causa en psicología para levantar la moral de 25 hombres sin piedad. Sí, sin piedad. Porque no la hay en la autocrítica. Y no la habrá por parte de la afición si el miércoles a las doce de la noche se acaba la temporada porque el Bayern les elimina.
El entrenador coloca veinticinco divanes para decirles a sus pupilos que el viernes no ganaron a las huestes de Míchel porque no dieron todo lo que tienen, porque pensaron en la Champions, pero les asegura que pueden vencer a cualquier enemigo si se emplean al máximo. Eso les exigirá en Múnich. La competición fetiche, la Copa de Europa, el miércoles, marcará el futuro del técnico y de muchos profesionales. Les pide que hagan honor al nombre del Real Madrid y peleen por la gesta, por otra noche épica del equipo que más páginas ha escrito en la historia del fútbol mundial.
El trabajo psicológico del responsable del equipo es duro, rudo, cruento y eficaz. Nada de lloriqueo, ni de victimismos. La falta de ideas frente al conjunto gerundense se sumaba a los fiascos sufridos ante Getafe, Osasuna y Mallorca. Once puntos regalados contra cuatro modestos. No puede ser. Con independencia del claro penalti cometido sobre Mbappé en esta última jornada, no señalado por los ciegos del VAR, criados en la era Negreira, los jugadores blancos saben que lo hicieron muy mal. El empate era una mala pócima para alimentar la esperanza de la proeza en la Champions. Pero Arbeloa siembra moral, fe, confianza en sus posibilidades y espera la recolecta. El miércoles debe surgir el Real Madrid de la Copa de Europa. Y los líderes de la plantilla confirman que ese Real Madrid será el que saltará al césped del Allianz Arena para intentar la heroica.
Arbeloa ejecuta su misión de convencer a cada uno de sus futbolistas: «Tú si que vales». Y los capitanes se han encargado de profundizar en la labor mental de convencimiento en sus propias capacidades. Del hundimiento moral se pasa a la creencia positiva si el jefe de la plantilla y los líderes de ella creen en ellos mismos y transmiten que la clasificación para las semifinales de la Champions es posible. El fútbol es un estado de ánimo. Rüdiger, Militao, Carvajal, Bellingham, Mbappé y Vinicius llevan la voz cantante. Se juegan mucho. Demasiado. Quedan tres días. Setenta y dos horas para ser o no ser. Y lo que significará cada una de las situaciones. Altas, bajas, cambios.
Luchar por ellos mismos
Los seguidores madridistas salieron desencantados del Bernabéu tras constatar la impotencia de su equipo ante los rojiblancos dirigidos por Míchel. «No vuelvo mas», decían algunos clásicos, calientes. Los futbolistas saben que están en deuda con los aficionados. Desean darles una alegría. Hay que ganar al Bayern en Alemania. Es el objetivo. Arbeloa trabaja con la mente para que sus hombres lo crean realmente factible.
Para ello deben olvidar el resultado del sábado pero sí deben recordar que no ganaron porque no se emplearon al máximo. El miércoles lo darán todo, seguro. El quid de la cuestión es por qué no lo dan todo siempre. Los jugadores, en efecto, se dejarán la vida en el campo del Bayern. Primero, por ellos mismos. Por su prestigio, por su crédito, porque muchos de ellos se juegan su futuro en el club. Segundo, por esa deuda con los aficionados que ya se extiende casi dos años. Y tercero, porque Arbeloa se merece mucho, bastante más.
Valverde celebra su gol ante el Girona
Los futbolistas están dolidos porque sus errores en la Liga están condenando al técnico. Están en deuda con él. Lo dicen. Necesitan la victoria en Alemania para cambiar el sentido del viento y que Arbeloa pueda continuar al mando del Real Madrid la próxima campaña. Van a pelear a muerte por ella. Los veteranos del plantel saben que deben dar un golpe de mano para cambiar las cosas. El reto es que la temporada no muera el miércoles a las doce de la noche. Que el Real Madrid no se vea descartado de la Champions y de la Liga este miércoles. Si cae eliminado por el Bayern, habrá seis semanas de competición liguera insoportables para el aficionado.
En esa hipótesis, Arbeloa no podrá continuar. La dirección deportiva buscará entonces un golpe de efecto con el nombramiento de un nuevo preparador. El salmantino no sería culpable de una mala planificación de la plantilla, que él dirige solo desde enero. Pagaría los platos rotos de una situación que exigiría cambios. También de futbolistas. El equipo quiere evitar esa realidad y salvar al entrenador. Para ello necesita eliminar al Bayern. Va por Arbeloa.
Diez marcajes individuales
Los jugadores del Real Madrid tienen asumido que este club solo exige resultados y acabar el curso sin títulos pasará muchas facturas. Es otro acicate interno del vestuario para dar el golpe en Múnich. Tienen que reaccionar, cambiar el chip, ponerse en modo Champions y jugar en Alemania como lo hicieron en la eliminatoria ante el Manchester City. Arbeloa habla con sus hombres para que jueguen sin temer al Bayern, sin creerse inferiores.
En el Bernabéu merecieron el empate y encerraron al favorito. Es un convencimiento psicológico: ellos no son mejores, se les puede ganar. El entrenador salmantino trabajará cada día las estrategias de presión, ataque y defensa después de haber estudiado con detalle las debilidades del Bayern en su campo, donde juega más abierto.
Habrá fases del partido en las que el Real Madrid presionará arriba para no dejar sacar el balón al enemigo. Cada futbolista del Real Madrid se encargará de un rival. Arbeloa planifica diez marcajes, diez duelos individuales, porque para ganar hay que superar la mayoría de esos diez duelos. Mbappé y Vinicius deben ganarlos echando a sus vigilantes atrás. Cada futbolista es un mundo en estas diez batallas. El objetivo es ganar la guerra. La guerra que marcará el futuro.