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19 July 2026, US, East Rutherford: Spain's Rodri kisses the FIFA World Cup Trophy following the 2026 FIFA World Cup final between Spain and Argentina at New York-New Jersey Stadium (MetLife Stadium). Photo: Tom Weller/dpa

19/7/2026 ONLY FOR USE IN SPAIN

Rodri besa el Balón de Oro conseguido en el MundialDPA vía Europa Press

La explosión de Rodri en el Mundial fue clave para que el Real Madrid se decidiera por su fichaje

Rodri Hernández siempre fue un futbolista de perfil bajo creado por sí mismo. No le gusta la parafernalia de las redes sociales, llenas de amarillismo y falsedad. El Balón de Oro no tiene redes y mantiene una privacidad extrema de su vida privada y de toda su familia. Pues a pesar de este muro construido para separar su carrera profesional de su vida personal, el impacto comercial del madrileño es soberbio y su fichaje por el Real Madrid multiplicará esa atracción.

Hoy vemos por toda España y en otros países muchas camisetas con el nombre de Rodri a la espalda. Amado en nuestro país por ser el jefe de la selección española, su liderazgo y su Balón de Oro en el Mundial significa que muchos chavales de todo el planeta se pongan la camiseta del mejor futbolista del orbe.

Ese estrellato popular será un estallido cuando se ponga la camiseta del Real Madrid. El madridismo le espera con los brazos abiertos. Hacía mucho tiempo que un futbolista español no generaba tanta ilusión con la afición blanca. Si Cucurella supuso un golpe de esperanza para los seguidores del Bernabéu, el doblete mundialista con Rodri ha provocado una efervescencia de felicidad. Es verdad: el madridismo vive una traslación de la Copa del Mundo al Real Madrid. Todas las encuestas piden a Rodri. Y el último análisis técnico de la dirección deportiva fue determinante para cambiar la postura inicial y atacar la operación.

Sí, porque la posición previa a la Copa del Mundo era no fichar a Rodri por su edad y por la duda que suscitaba la lesión de rodilla sufrida hace dos años, a la par que la de su amigo Carvajal, quien siempre le quiso en el Real Madrid. La Copa del Mundo cambió ese criterio.

Se impuso a Francia y Argentina

Rodrigo Hernández Cascante sabía que era auscultado técnica y físicamente por el Bayern, el PSG y el Real Madrid. Otros equipos ingleses también le querían, pero tenía claro que el Manchester City no le vendería a un rival directo en la Premier. Había un punto culminante y es que el madrileño solo quería venir a España. Por eso, el PSG y el conjunto alemán lo tenían muy difícil. Eran los mismos actores que en el caso Diomande. Y en ambas situaciones franceses y alemanes se retiraron del objetivo al llegar el Real Madrid. Porque Diomande y Rodrigo solo quieren el club blanco.

Pero volvamos al capítulo clave del cambio de postura de la cúpula madridista respecto al centrocampista español. A medida que España mejoró en el Mundial, el informe del cuartel de Valdebebas variaba ostensiblemente y pasaba del 'no' al 'sí'. La selección española progresaba porque Rodri aumentaba los quilates de su reparto de fútbol para llevar al conjunto de Luis de la Fuente al título. Su primera exhibición de jefatura y de poderío físico la vimos frente a Austria. Después continuó su mando de jerarca ante la ruda Bélgica. Dicho esto, fueron sus partidos frente a Francia y Argentina los que terminaron por decantar la decisión del Real Madrid.

Rodri y Lamine Yamal celebrando el primer gol del delantero del Barça en un Mundial

Rodri y Lamine Yamal celebrando el primer gol del delantero del Barça en un MundialEFE

Rodri se impuso a los franceses en el centro del campo con una personalidad arrolladora, dirigiendo y cortando, tirándose al suelo para robar balones como un poseso. Portentoso. Y la final fue el broche de su actuación en América: encerró al equipo de Messi con su surtido constante de juego, imperial como rey en el medio del campo. Jerarquía total. La posición del Real Madrid tras ser campeón del mundo y Balón de Oro del Mundial fue cristalina: «Rodri, sí».

El estudio de su rendimiento cambió todos los parámetros iniciales. Florentino Pérez dio vía libre a la operación. Hay que ficharlo. El remate del informe interno es indiscutible: no hay nadie mejor que él en su especialidad. Mourinho ha presionado con sutileza para tenerlo en su esquema como timonel perfecto. Es la cuadratura del círculo de su proyecto.

Solo irá al Real Madrid

No le hagan el juego, siquiera mental, a ese perfil falso del supuesto interés del Barcelona por el jugador. El club catalán no tiene un euro, acaba de pedir otro crédito de 500 millones a Goldman Sachs para pagar nóminas y tapar números rojos. Hay un punto culminante que es decisivo en el futuro inmediato del dorsal 16: el madrileño es madridista y solo quiere venir al Real Madrid.

Cuando decía que deseaba volver a España quería decir que pretendía venir al Real Madrid. «Al club más laureado de la historia». Lo dice él. Miren si es mentira la falsedad del Barcelona que el Paris Saint-Germain y el Bayern se olvidaron del interés por el Balón de Oro en cuanto vieron que el Real Madrid variaba su opinión y decidía pujar por el pivote de España, porque el futbolista desea militar en el Real Madrid. Punto y final. No había nada que hacer, más que perder el tiempo. El City y el Real Madrid tampoco lo hacen con las filtraciones interesadas del Barcelona, que solo buscan entorpecer y encarecer la operación a Florentino Pérez.

No van a encarecer nada, porque City y Real Madrid saben que Rodrigo solo desea triunfar en el club de sus amores, la única asignatura pendiente que le queda en una carrera inolvidable. Lo ha ganado todo en su trayectoria profesional. Mundial, Eurocopa, Liga de Naciones, cuatro veces la Premier y una Champions con el City. Solo le falta conquistarla en el equipo de sus sentimientos de niño, que es precisamente el club que ha hecho legendaria a la competición. Los caprichos del destino han marcado que un futbolista descomunal haya tenido que labrarse toda una carrera de éxitos en otros lares para poder llegar al equipo más importante de la historia, que es el suyo, el Real Madrid.

Siempre llevó el dorsal 16. Con España, con el City y con el Villarreal. En el Atlético tuvo el 14 y solo permaneció un año. En el Real Madrid también portará ese número. Lo tenía Gonzalo, pero se lo habría cedido a su compañero si no se hubiera marchado al Fulham. Decir 16 es decir Rodri. Es una fidelidad interesante. Rodrigo es un futbolista de perfil bajo mediático por decisión propia, pero su éxito individual y general como líder de España le van a convertir en un golpe comercial enorme en el Real Madrid.

Todo el madridismo habla de él y, cuando se consume el traspaso, la venta de productos con el número 16 y el nombre de Rodri va a ser estruendosa. Va a demostrar que se puede tener un gran impacto social estando de espaldas a las redes, porque se lo ha ganado en el campo y no en el bla, bla, bla. El anuncio de su fichaje será una inyección insuperable de ilusión en el madridismo. Hace un mes, a Florentino Pérez le daban la brasa con Olise. Aparcado el francés, el acoso al presidente solo tenía una palabra. Rodri. Y lo que pide el madridismo llega.

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