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Rodri Hernández, durante un partido en el Bernabéu

Rodri Hernández, durante un partido en el BernabéuEuropa Press

Rodri traiciona al Real Madrid: las razones por las que se rompió el acuerdo entre club y jugador

Esta es la intrahistoria de un fichaje que estaba hecho y que el protagonista ha deshecho. Todo estaba apalabrado. Cuatro años y una importante ficha de 14,6 millones netos, la que tenía en el Manchester City. Todo comenzó a torcerse en el ecuador de la semana, cuando el Real Madrid vio que Rodri les hablaba con educación y respeto, pero no manifestaba claramente su deseo de fichar por el Real Madrid. No hablaba claro. Y la institución del Bernabéu quiere futbolistas totalmente implicados y no medias tintas. La lesión de Frenkie de Jong y la llamada de Hansi Flick revolucionaron la situación hasta hacerle cambiar de bando.

Desde el entorno del jugador se dice que el equipo madrileño estaba retrasando demasiado la negociación con el Manchester City y eso no les gustó, porque daban prioridad a Vinicius y Diomande. Ese mantra lo desmontó rápidamente la casa blanca. La estrategia con los ingleses era ir tranquilos en las conversaciones, porque el tiempo jugaba en contra del Manchester, al igual que el tiempo jugaba a favor de Vinicius en el caso del brasileño. El cuartel general de Valdebebas daba total prioridad a la operación Rodri y subraya que todo se frenó al ver la falta de un interés real del futbolista.

No le sintieron convencido, nunca pidió que se negociara cuanto antes su traspaso, que es lo habitual cuando un futbolista espera con ilusión su inminente futuro. La cúpula del Real Madrid tiene una experiencia centenaria en estas situaciones. Rodrigo Hernández nunca pidió la premura que va unida a la esperanza. Eso demostró a la dirección deportiva madridista que el centrocampista jugaba a dos bandas.

La otra banda quedó patente. Hansi Flick habló con Rodrigo Hernández y le dijo que era esencial para su esquema. El madrileño se decidió por el Barcelona porque su forma de jugar es más afín a la azulgrana. Eligió el Barcelona, aunque ahora mismo tenga muchas dificultades económicas para pagar traspasos e inscribir jugadores. Cuentan con Javier Tebas para superar todos sus problemas. Algunos profesionales del cuartel general de Valdebebas comentan lo que el aficionado lamenta en la calle: «El cuento de que Rodri es madridista se acabó, ya no vale, no viene porque le gusta más el estilo del Barcelona, que es el de Guardiola. Lo del retraso de la negociación por parte del Real Madrid es una justificación».

La «culpa» es del jugador

El club blanco retrasaba estratégicamente la negociación con el City para bajar el precio, pero la política de la empresa contaba con Diomande, Vinicius y Rodri. Se hablaba con él y con su representante, Pablo Barquero, periódicamente. El madrileño se baja del cartel por elección propia. Nunca se comprometió mentalmente con el equipo merengue. La cúpula deja claro que la 'culpa' es de Rodrigo Hernández, no del Real Madrid. El mediocampista comunicó directamente a la entidad su elección y el argumento técnico de su decisión. Aquí paz y ya veremos si gloria.

La lesión de Frenkie De Jong fue la causa de la reacción del Barcelona para fijarse en Rodri. Fue Flick quien decidió convencer al jugador personalmente. Sus compañeros del Barcelona en la selección española siempre le dijeron que debería ser azulgrana porque era el hombre perfecto para su idea de juego basada en la posesión.

José Mourinho quería a Rodri en su esquema, pero si el futbolista no daba el paso de pronunciarse con determinación para ser madridista no iba a quemar sus naves. En la casa se valora que era un fichaje más de sentimientos que puramente futbolístico, pues su edad y su lesión habían sido una alerta perenne. Su éxito en el Mundial suscitó que el madridismo solicitara un fichaje que el propio jugador promulgaba públicamente. «Nadie puede decir no al equipo más laureado de la historia», decía. Se 'vendía'. Consiguió que el seguidor blanco le quisiera con una ilusión palpable en todos los sitios y ámbitos.

Fue la baja de larga duración de Frenkie De Jong la que cambió la postura de Rodri. El Barcelona nunca había entrado en sus planes porque el club catalán no había hecho ninguna propuesta por él. Esa lesión lo cambió todo. Flick llamó a su puerta y eligió. El Barcelona tendrá que pagarle el mismo contrato apalabrado con el cuartel de Valdebebas: cuatro temporadas, hasta los 34 años, y una ficha de 14,6 millones netos que serán 30 brutos anuales. Laporta tendrá que vender futbolistas.

Ahora, todo el mundo habla del sospechoso Fair Play Financiero del Barcelona. Salvo que alguien denuncie, como hizo el Athletic de Bilbao hasta abortar la operación Williams, la Liga de Tebas lo permitirá todo. El club catalán acaba de pedir otro crédito de 500 millones a Goldman Sachs, que ya ha puesto 2.000 millones, para salir adelante.

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