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José Mourinho, durante un partido de pretemporada con el Real Madrid

José Mourinho, durante un partido de pretemporada con el Real MadridAFP

Presión asfixiante, velocidad y pegada: las claves del Real Madrid 100 % estilo Mourinho

Hace un mes los mentideros de Valdebebas decían literalmente y por lo bajini: «Va a ser un Real Madrid muy Mou». Hoy, el cuartel general subraya aquella definición y ratifica la instauración de un estilo: «Es un Real Madrid totalmente Mou». El primer éxito radica en que la plantilla asume que el portugués tiene toda la autoridad y hay que hacer lo que él desea. Se acabaron las chicuelinas con Xabi Alonso y los pases de pecho con Arbeloa, entrenadores que fueron toreados por diversos futbolistas del equipo. Luego se ganarán títulos o no, pero el triunfo inicial es que todos van a una.

Florentino Pérez fichó a Mourinho por segunda vez en su vida para volver a imponer la autoridad del entrenador y conseguir el respeto de los futbolistas. Recuperó al portugués con otra meta fundamental: volver a ser competitivos. Mourinho sabe las dos razones principales de su retorno a casa y trabaja en ello. Lleva un mes en la cocina blanca y ya ha logrado que sus pupilos hagan la estrategia futbolística que él quiere, que es conjuntada y ajena al individualismo. La idea está asimilada y eso es muy importante como punto de partida.

Lo que el entrenador realiza ahora es pulir su sistema táctico en paralelo con la adquisición paulatina de la forma física por parte de los mundialistas, que serán titulares en su once. Los «muy buenos» que dice el luso. El plan estratégico de juego ha sido asumido por sus hombres, aunque lleven una semana a su lado, porque las premisas son muy claras: en ataque quiere fútbol de creación a un toque, velocidad, pase a la primera y remate sin parar, mientras que en el bloque defensivo exige presión desde arriba y marcaje individual de cada futbolista a su rival particular.

El punto culminante de la aplicación táctica total es que los futbolistas saben que el técnico tiene toda la autoridad deportiva del Real Madrid y si no hacen lo que él pide serán sustituidos en un santiamén. Ver correr a Vinicius al revés, a toda velocidad, hasta robar un balón en defensa es el mejor ejemplo de ese respeto que Mourinho impone. La diferencia con etapas y técnicos anteriores es que el actual responsable del plantel desea instaurar un sistema de fútbol total en el que todos defienden sin balón y atacan con suma velocidad y a un toque.

Presión alta para no dejar sacar el balón jugado al enemigo. Esta frase la han escuchado ustedes muchas veces como mantra de ensueño. La diferencia esencial es que con Mourinho se hace de verdad o no se juega. Diomande, por ejemplo, viene de ejecutarlo en el Leipzig y lo tiene integrado en su cabeza. Cinco balones robó ante el Schalke. Así los quiere Mou. Lo que más ha sorprendido al aficionado madridista es la fácil adaptación ofensiva de todos sus pupilos para jugar muy rápido y a un toque. Han gustado las triangulaciones en defensa para superar la presión enemiga y la salida en ataque con paredes precisas a una enorme velocidad y a un toque, buscando el pase a los extremos y a Mbappé para encontrar pronto el gol. Es un fútbol eléctrico que encanta al espectador.

El estilo que gusta al madridismo

La afición del Real Madrid exige al futbolista que se entregue y el estilo de Mourinho de presión total, defensa individual de tu adversario directo y ataque en cinco pases encanta al Bernabéu. Lo hicieron Gento y Di Stéfano, Amancio y Pirri, Stielike y Santillana, Míchel y Butragueño, Raúl y Redondo, Zidane y Ronaldo Nazario, Bale y Cristiano, Vinicius y Benzema. Ahora les toca a Bellinghanm, Diomande, Mbbapé y Vinicius, lanzados por Cucurella y Bernardo.

Todo esto es muy bonito en ataque, pero Mourinho advierte a sus pupilos que todo se puede ir al garete si se falla en los marcajes en el área. Ellos lo saben muy bien, porque lo han sufrido demasiadas veces en los dos últimos años. El Real Madrid es teóricamente superior en la mayoría de los partidos y la guerra de guerrillas que ejecutan los rivales es buscar los puntos débiles del conjunto blanco en los saques de esquina y en las faltas. En el fútbol aéreo. Dos tercios de los goles se marcan a balón parado y gran parte de los adversarios le buscan los cosquillas a Goliat en esas acciones ensayadas.

Mourinho exige a sus hombres máxima concentración en estos detalles que pueden decantar los partidos. De hecho, se enfadó mucho en alguno de estos encuentros veraniegos de preparación al observar errores de marcaje en el centro de defensa que costaron goles. Es el eje de la retaguardia la zona que más le preocupa. Konaté debe aportar un cambio. Y Huijsen mejora a medida que se asienta en el esquema. El entrenador subraya la importancia defensiva como clave del triunfo. Un despiste cuesta una victoria. Por eso pide a cada hombre que sea responsable de anular a su par. El ejemplo inolvidable de esa exigencia fue la bronca que Mourinho le echó a Cristiano en una ocasión por no taponar a su marcador en una jugada que costó un gol. Cristiano terminó llorando.

José Mourinho, durante el amistoso entre el Schalke 04 y el Real Madrid

José Mourinho, durante el amistoso entre el Schalke 04 y el Real MadridEFE

El fundamento del éxito es que el equipo se lo crea. Que crea en la idea de Mourinho. Ese es el santo y seña para hacerlo bien y ganar. Y el grupo se la cree. Todo el plan táctico lo ha tomado como suyo. Eso es mérito del portugués. Sus estrategias en ataque y defensa son tan sencillas de entender como sufridas de ejecutar, pues requieren de un enorme desgaste físico. Por eso realiza siempre las cinco sustituciones. Para Mourinho no hay once titulares, hay veinte. Bernardo o Güler, Valverde o Tchouaméni. Trent o Dumfries. Rüdiger o Huijsen. Brahim. Espí. Todos son protagonistas en su plan de juego, unos en el once de salida, otros como hombres para la reacción. Necesita a todos para mantener una línea de energía, ritmo, velocidad y concentración durante noventa minutos.

Ahora se ve a Bellinghan y a Güler colocar a sus compañeros en defensa, para que no haya rivales sueltos. Hablan, mandan. Eso es un cambio notable respecto a la temporada anterior. Por fin hay hombres que levantan la voz. Y existe otro capítulo diferencial: la agresividad. Endrick, Bellingham, Güler, Mbappé, todos demuestran una agresividad en defensa que define el sistema. Kylian y Diomande plantan cara y soportan las tarascadas de los enemigos con entereza y desafío. Así los quiere el luso. «Este es un Real Madrid totalmente Mou», rematan desde el cuartel general de Valdebebas. Y les gusta lo que ven.

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