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25 de julio de 2024

Bellingham no estuvo a su mejor nivel contra el City

Bellingham no estuvo a su mejor nivel contra el CityEFE

Los errores del Real Madrid en el partido contra el City: la barrera de Vinicius, la altura de Bellingham...

El Real Madrid jugó un buen partido ante el Manchester City en la ida de los cuartos de final de la Champions. Seguramente mereció ganar y tan solo la falta de puntería se lo impidió. Una puntería que el conjunto inglés demostró tenerla muy precisa con los fantásticos goles desde lejos de Bernardo Silva, Phil Foden y Josko Gvardiol. Pero no es oro todo lo que reluce, y los pupilos de Ancelotti también cometieron errores sobre el césped del Bernabéu que les impidieron llevarse la victoria.

Quizás, lo más notorio fue el mal encuentro de Jude Bellingham. El inglés empezó la temporada de manera formidable, pero sus últimos partidos habían estado un poco por debajo de lo esperado y, ante el City, directamente no figuró. Contar con un buen Jude es esencial para imaginar a un Real Madrid clasificado a las semifinales.

Bellingham, demasiado arriba

Jude Bellimgham siempre había destacado en su carrera (una muy corta hasta el momento, por otra parte), por ser un centrocampista que llegaba al área. Así era en Birmingham y en Dortmund. Jude jugaba por detrás de un delantero o como interior en un mediocampo de tres jugadores y tenía libertades para bajar a la base, desplegarse y llegar al área o incluso caer a banda. Así fue también en sus primeros meses en Madrid.

Pero en los últimos meses Ancelotti le ha dado un vuelco al equipo buscando sacar las mejores versiones posibles de Vinicius y Rodrygo. Y si bien se puede considerar que el italiano lo ha logrado, quizás haya sido a costa de perder un poco por el camino al inglés. Bellingham viene jugando en los últimos meses de delantero, ya sea como nueve único en un 4-3-3 o, como contra el City, formando una doble punta en un 4-4-2, donde hizo pareja con Vinicius.

Más allá de posiciones, lo que importa es el rol y la altura de sus intervenciones. Y uno tiene la sensación, viendo al actual Bellingham, que parte desde muy arriba. Que en vez de llegar, ya está. Que pierde el factor sorpresa y, como consecuencia, su intimidación.

Bellingham contra el City apenas tuvo 48 intervenciones. Significativamente por debajo de las 73,6 que ha promediado esta temporada. Dio 27 pases, por los 47,5 que son su media en Liga. Apenas disparó una vez (por los 2,3 que promedia) y ganó el 50 % de sus duelos (algo por debajo del 55 % que es su media).

El error de Vinicius y de Lunin

El Manchester City se adelantó muy pronto en el marcador con un tanto que, si bien no se le puede restar mérito al recurso de genio de Bernardo Silva, fue un grave error del portero Andriy Lunin. Un disparo muy lejano ante el que el posicionamiento del guardameta ucraniano no fue el más óptimo.

Sin embargo, si se analiza el gol, también se puede ver un error de Vinicius que seguramente propició el tanto. En una barrera que estaba formada únicamente por él (error de Lunin), el brasileño decidió dar dos pasos hacia su izquierda... despejándole el disparo a Bernardo. De hecho, seguramente ese movimiento del brasileño fue lo que incitó al portugués a disparar, viendo como se le abría el camino.

Ancelotti tardó en reaccionar

Si bien el preparador italiano estuvo brillante en su planteamiento inicial con las posiciones de Vinicius y Rodrygo, también se puede decir que estuvo algo lento en la segunda parte reaccionando a lo que se veía sobre el césped.

El Madrid había dominado la primera parte sembrando el pánico en cada contra, yéndose con un 2-1 al descanso. En el entretiempo, Guardiola, viendo que su equipo había sido inferior, reaccionó. Invirtió las posiciones de Bernardo y Foden y mandó a John Stones, defensa central, subir al mediocampo cuando el equipo tenía el balón para protegerse mejor ante las pérdidas,

Ante esto, el Madrid se quedó sin salida. Pasó a amenazar mucho menos y, si bien estaban controlando bien al City, especialmente a un desaparecido Erling Haaland, el contexto era el propicio para que las estrellas inglesas aparecieran. Lo hizo Foden, con un golazo desde lejos, y lo volvió a hacer Gvardiol minutos después. Ante estos goles poco se podía hacer, pero la sensación es que si Ancelotti hubiera intervenido antes (por ejemplo, dando entrada a Modric, que estuvo brillante en sus minutos), la historia podría haber sido diferente.

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