Xabi Alonso, durante el entrenamiento del Real Madrid en Almaty
El regalo surrealista que le hicieron a Xabi Alonso durante la rueda de prensa en Almaty
La prensa local quiso tener un detalle con el técnico vasco, y le ofreció un regalo difícil de replicar
Acreditaciones falsas y aforo sobrepasado: el caos vivido en Almaty durante el partido ante el Real Madrid
el pasado martes 30 de septiembre, el Real Madrid logró llevarse la victoria en Champions League frente al Kairat Almaty. El entrenador del conjunto merengue, Xabi Alonso, vivió un momento inesperado en la sala de prensa posterior al encuentro, cuando los medios de prensa locales le hicieron un regalo difícil de olvidar.
Entre las preguntas sobre las sensaciones del equipo, un periodista kazajo apareció para sorprender al técnico madridista regalándole un pez de goma, en un intento de amabilidad ya que había escuchado acerca de la afición del vasco por pescar. Este objeto era una especie de maqueta que imitaba la forma de un pez, que parece ser una carpa, modelada a tamaño real en goma.
La anécdota no termina aquí. De un momento a otro, el objeto comenzó a emitir una grabación con una mítica frase de Cristiano Ronaldo, que fue dicha por el portugués en su presentación en el Real Madrid en el año 2009: «Uno, dos, tres… ¡Hala Madrid!». La frase, dicha por el icónico exjugador del conjunto blanco, fue repetida por Mbappé en su presentación, y algunos creen que la voz que dice la frase es la del francés.
Ante esta situación cuanto menos surrealista, Xabi Alonso afirmó entre risas: «Es el mejor pez que me han dado nunca». La sala de prensa estaba repleta de gente que entre carcajadas acompañaban al grito del pez. Una vez pasado el momento gracioso, el jefe de prensa del Real Madrid, Juan Camilo apartó al pez dejándolo a los pies de la mesa, con el objetivo de continuar con las preguntas, pero este siguió cantando la frase constantemente.
Todo aquello queda como una anécdota simpática entre los medios locales y el director vasco, quien se vuelve a la capital con la sensación, según sus palabras, de «no haber podido disfrutar mucho más» de la ciudad de Almaty. Lo cierto es que fue un gesto por parte de una ciudad que nunca antes había vivido una noche de Champions League como local, y tampoco se habían enfrentado nunca al conjunto madridista. Para ellos fue un momento histórico, visible tanto en la afluencia del campo como en las palabras y obsequios de después.