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Los jugadores del Real Madrid celebran el gol de Valverde ante el GironaGTRES

Los jugadores del Real Madrid asumen el mensaje del presidente: hay que morir por la camiseta

Hace dos días nadie daba un duro por el Real Madrid. El ambiente después del empate liguero no estaba para alegrías. Algunas profesionales de la casa nos decían que los jugadores estaban muy bajos anímicamente y que sería difícil ganar en Múnich salvo que se realizara una labor psicológica muy importante. Arbeloa dio el primer paso al frente y aseguró que quienes jueguen en Alemania lucharán como siempre ha hecho el Real Madrid en la Copa de Europa.

Y el presidente puso firmes a todos: alimentó la fe en la victoria ante el Bayern con palabras de aliento, fe y voluntad hasta el minuto final. «Aquí vamos a seguir luchando hasta el último momento por los títulos». Fue un mensaje dirigido a los socios y especialmente al equipo. Florentino Pérez inyectó adrenalina a los jugadores. Ni moral baja, ni brazos caídos, ni resignación. Esas palabras no casan con el Real Madrid. El futbolista que viste esta camiseta tiene que pensar en ganar y en conseguir la proeza que haga falta. Se lo deben al club y a sus 700 millones de seguidores. Mensaje recibido.

Florentino expresó el santo y seña de la entidad. Y los líderes de la plantilla captaron la misiva. Aquí no puede haber un equipo hundido. No se admite. Hay que ir a ganar en Múnich. El plantel asumió que tienen una responsabilidad suprema y deben responder ante esos 700 millones de madridistas.

El entrenador habló de la necesidad de reaccionar para buscar la hombrada y pidió a sus hombres que lo dieran todo por estos colores. El presidente puso en alerta al cuerpo técnico y el grupo: deben hacer todo lo posible y lo imposible por clasificarse para las semifinales de la Champions. Se juegan el más importante de los títulos y se juegan la temporada. El dirigente del Real Madrid añadió tensión a la alerta máxima. Es mucho más que un partido. En efecto, el conjunto blanco se juega mucho más que un partido. Se juega el crédito, el prestigio. Dos años sin conquistar los grandes trofeos se hacen tan duros como eternos.

Todos nos jugamos muchísimo

El presidente y el entrenador han puesto sobre el tapete verde la cruda realidad de lo que significa el encuentro en el Allianz Arena. Todos, desde la Junta directiva a los jugadores pasando por el cuerpo técnico, se juegan muchísimo. Una eliminación señalará a todos. Especialmente a los futbolistas, que no han rendido como se esperaba.

Las bajas de Bellingham, Mbappé y Militao han hecho mucho daño a lo largo del curso. Y hombres como Huijsen, Trent, Carreras, Camavinga, Mastantuono y Ceballos han demostrado una irregularidad manifiesta. Arbeloa recuperó para la causa a Vinicius y Valverde. No ha sido suficiente. El Bayern examina verdaderamente al Real Madrid después de todos estos vaivenes, con cambio de entrenador, lesiones y una falta de regularidad que el equipo ha pagado muy cara, sin olvidar los perjuicios sufridos por arbitrajes lamentables.

Se examinan todos. Los jugadores saben que el encuentro de Baviera definirá el porvenir de muchos profesionales. El presidente les ha exigido responsabilidad y entrega. En las esquinas de Valdebebas se habla de provocar una noche épica.

Arbeloa trabaja en el césped con sus pupilos para que hagan de la responsabilidad virtud. Sabe que sus jugadores regalaron los dos goles al Bayern en el duelo de ida y ahora ensaya los movimientos defensivos para no cometer equivocaciones que cuesten un gol y la eliminatoria. Hay que ejecutar muy bien la faceta destructiva. Es primordial, porque todos tienen seguro que el Real Madrid marcará al menos un gol. Y si luego vienen prórroga y penaltis, pues muy bien. La estrategia se basa en no arriesgar para no recibir goles y atacar siempre con la retaguarda bien cubierta. Por supuesto que el Real Madrid jugará a la ofensiva, porque necesita hacer al menos un gol. Mbappé y Vinicius se juegan personalmente mucho en este envite. Los dos líderes de la delantera deben dar la cara y jalear al equipo con su calidad y su determinación para buscar el triunfo.

Tres victorias y un empate: es posible

El trabajo de reafirmación se apoya en los tres triunfos y el empate conseguidos por el Real Madrid ante el Bayern en los últimos tiempos. El 0-4 firmado ante Guardiola hace doce años es inolvidable, camino de La Décima.

En 2017, los blancos vencieron 1-2, hasta celebrar La Duodécima. El mismo resultado obtuvieron en la campaña siguiente, preludio de La Decimotercera. Y La Decimoquinta llegó tras eliminar al Bayern con un empate a dos goles en Múnich y la remontada de Joselu en el Bernabéu.

Joselu fue el protagonista de la última victoria del Real Madrid ante el BayernEFE

El mensaje que se potencia al rememorar en Valdebebas estos cuatro partidos es que la victoria es posible, no es una quimera. Es una misiva lanzada especialmente hacia los jóvenes, para que sientan el convencimiento de que el triunfo es factible. El presidente lo ha dicho: luchar hasta el último momento por los títulos. Los jugadores convierten el lema del gen ganador del Real Madrid en una orden.