Pues sí, Lamine: como siempre
Igual tentó a la suerte, viviendo en el alambre no conviene, él sabrá. Como siempre, sí. Como siempre, el Atlético de Simeone le apartó de Europa. Su equipo lleva once años perdiendo allí, o sea perdió como siempre.
Acertó Lamine en su vacile al Espanyol, parte final, cuando escribió: como siempre. La verdad es que lo clavó.
Igual tentó a la suerte, viviendo en el alambre no conviene, él sabrá. Como siempre, sí. Como siempre, el Atlético de Simeone le apartó de Europa. Su equipo lleva once años perdiendo allí, o sea perdió como siempre. Once años y trece eliminaciones, no olvidemos las dos que cayó en la Champions y en la Europa League pues acabó tercero de grupo y entonces te mandaban al torneo inmediatamente inferior. Y nada.
Dicho lo cual hay que felicitar a Lamine y a sus compañeros pues jugaron un segundo partido tan meritorio que les permitió ganar otra vez en el Metropolitano. Como en la Liga. Como siempre.
Fue una noche la mar de excitante y sin sorpresa. Si el Atleti pasaba sería sufriendo. Al minuto la cosa se pudo poner 0-1, a los cuatro ya pasó. Y veinte después, el 0-2. En menos de media hora se había esfumado pues la ventaja que traía del Camp Nou.
Pero cómo será lo suyo que desde ese minuto, a falta de 20 minutos para el descanso más los 53 que duró el segundo, ganó por 1-0. Eso sí, encajando el que pudo ser el gol bomba, el segundo de Ferran que fue anulado por fuera de juego.
Y ahí cambió todo. La cara de Griezmann tras ese tercero fue un poema, se consideró muerto. Revivió y para el Barça fue una comanda de 40 trayectorias. No fue el equipo dominador del primer tiempo, seguramente porque tampoco es el Barça del año pasado.
En la recta final estuvo más cerca el 2-2 que otra cosa. No le hizo falta al Atleti que vuelve a una semifinal con todos los honores. Al Cholo, leyenda y mito del Atleti, cuarta semifinal, la Copa a la vista y dos veces a sus pies Flick y compañía. A doble partido.
¿Si fue el mejor de esta eliminatoria? Pues quizá podríamos hablar de empate a méritos. Pero sobre todo no cometió los errores defensivos que le llevaron a su rival a terminar con diez en ambas ocasiones. Sí, Lenglet colaboró, pero al final lo arregló con un mano a mano tremendo con Fermín.
No aprenden: que el delantero se vaya, veremos si marca. Y si marca se le felicita. Lo único cierto es que si eres el último defensor y derribas y te condenas tú y tu equipo. Lo hicieron dos veces. Ganó el Atleti. El Barça se despidió de Europa. Como siempre.