Dani Olmo consuela a Ronald Araujo tras caer eliminado de la Champions
El mal perder del Barcelona que ha dejado claro la falta de señorío de la que presume
El club azulgrana ha evidenciado no aceptar bien las derrotas como tras su reciente eliminación con el Atlético de Madrid
Koeman desmonta las quejas arbitrales del Barça a la UEFA: «Es un poco exagerado»
La dura eliminación el pasado martes del Barcelona con el Atlético de Madrid en la Liga de Campeones ha dejado patente el mal perder del equipo azulgrana. Es verdad que logró empatar la eliminatoria por momentos, que volvió a ver cómo expulsaban a otro futbolista como ya sucediera en la ida, pero nada justifica el comportamiento de la entidad azulgrana. Nada que ver con el famoso 'seny' (señorío) del cual siempre presume el club.
Ya en la previa del partido le echó la culpa a la altura del césped del Metropolitano como queja institucional. Protesta que quedó en agua de borrajas. Pero la artillería la sacó nada más pitar el colegiado el final del encuentro. Empezando por Raphinha, que consideró como «robo» todo lo acontecido ante el equipo rojiblanco. Manifestaciones que le pueden costar muy cero pese a su arrepentimiento posterior.
Sorprendente eso sí los durísimos ataques de Joan Laporta, presidente electo, que tiró con bala contra el árbitro del encuentro calificando como una «vergüenza. Es intolerable lo que nos han hecho, en la ida ya no nos pitaron un penalti de libro y nos expulsaron a un jugador por una acción de amarilla». Comportamiento que podría ser también castigado desde el máximo organismo del fútbol europeo.
Pero no sólo han sido palabras. Porque el Barcelona ha sacado toda la artillería con un escrito de quejas a la UEFA. Hasta siete puntos donde detalla todas las acciones donde se sienten perjudicados. El extenso informe concluye mostrando su absoluta sorpresa porque «ninguna acción interpretativa» cayó del lado azulgrana, «circunstancia que es, como poco, destacable y llamativa».
Además, se muestra dispuesto a cooperar con la UEFA con el fin de que la aplicación de las reglas sea más precisa y promover una transparencia mejorada en la toma de decisiones arbitrales.
El colegiado István Kovács muestra cartulina roja al defensa del FC Barcelona Pau Cubarsí
Es pronto para saber si estas quejas tienen efecto alguno. Más cuando llueve sobre mojado. Porque en la ida, el Barcelona no dudó en pedir medidas disciplinarias contra el árbitro István Kovacs por la acción de Pubill con Musso. La mano del defensa rojiblanco que no consideró el árbitro del encuentro y tampoco fue corregido desde el VAR. La respuesta desde el Órgano de Control, Ética y Disciplina de la UEFA fue tajante tildando de «inadmisible» esta protesta.
Pero esto no es único en Europa. La entidad azulgrana también ha mostrado su indignación a la Real Federación Española de Fútbol. Fue en el duelo copero de ida de semifinales y a raíz del gol que le anularon a Cubarsí tras no poder utilizar el fuera de juego semiautomático. Encuentro donde también fue expulsado Eric García.
La cosa es que Joan Laporta no desaprovecha la ocasión para atacar cualquier decisión que favorezca a su eterno rival: el Real Madrid. Insinuando, como lo hizo recientemente tras la victoria del conjunto blanco en Balaídos, que cuando el club blanco está «en dificultades, siempre pasan cosas».
Unas manifestaciones que no dejan de llamar la atención cuando sigue el procedimiento abierto por el caso Negreira y los pagos que el Barcelona realizó desde el año 2001 hasta el 2018 al entonces vicepresidente de los árbitros por unos informes arbitrales.