El RCDE Stadium no será cerrado
El Espanyol se salva de una sanción grave y el derbi catalán ante el Barça se jugará con público
Finalmente la RFEF únicamente ha sancionado al club con una multa y podrán contar con el apoyo de su afición en el partido más importante de su temporada
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Alivio en el lado blanquiazul de Barcelona. El RCD Espanyol ha logrado evitar el peor escenario posible tras los incidentes ocurridos en su último partido ante el Betis. El Comité de Competición de la RFEF ha resuelto imponer únicamente una sanción económica al club blanquiazul por el lanzamiento de objetos desde la grada, lo que le permitirá disputar el derbi contra el FC Barcelona, el próximo 15 de mayo, con público en su estadio.
La resolución, basada en el artículo 117 del reglamento, califica la infracción como una «alteración del orden del encuentro de carácter leve», evitando así cualquier castigo mayor. Según el acta arbitral firmada por Cuadra Fernández, en el minuto 92 del encuentro se arrojaron tres mecheros desde la zona conocida como «Grada Canito», ubicada en los sectores 109, 110 y 111 del Gol Cornellà. Afortunadamente, ninguno de los objetos alcanzó a los jugadores y el partido pudo finalizar sin mayores consecuencias.
La preocupación en el seno del Espanyol era real. El club ya arrastraba un aviso por un episodio anterior, cuando un vaso lanzado desde la grada impactó en el árbitro Quintero González durante el duelo ante el Villarreal. Aquella acción se saldó con una multa de 3.000 euros y una advertencia clara: cualquier nuevo incidente podría derivar en el cierre total o parcial del RCDE Stadium.
La noticia ha sido recibida como un balón de oxígeno por el entorno perico, no sólo por evitar una sanción ejemplar, sino porque el equipo de Manolo González está cerca de sellar su permanencia en Primera y necesita a su hinchada más que nunca. Con el derbi a la vuelta de la esquina, la posibilidad de enfrentarse al Barça con la presión ambiental de su afición podría ser clave para firmar la salvación de forma matemática.
El Espanyol ha convertido su estadio en un bastión en esta segunda vuelta de campeonato, y todo apunta a que la comunión entre equipo y grada volverá a ser decisiva en uno de los partidos más importantes del curso.