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Julián Álvarez celebra un gol ante el Betis

Julián Álvarez celebra un gol ante el BetisEFE

Julián Álvarez sella la tercera plaza para el Atlético

Julián Alvarez dictó sentencia en el Metropolitano. El argentino llevó a la victoria al Atlético de Madrid ante el Betis (4-1) con un partido espectacular en el que anotó dos tantos, el primero de falta desde 30 metros, en un partido con 15 minutos de añadido al ser detenido durante casi 10 en la segunda parte para atender a un aficionado en el Fondo Norte del estadio. El espectador fue trasladado, estable, a un hospital ante los aplausos del Metropolitano.

No hubo bronca al Atlético a su salida a la hierba, a pesar de su mala segunda vuelta y de su nefasto rendimiento fuera de casa. No se encontraron los futbolistas rojiblancos un recibimiento hostil. Al contrario, la afición parece dar por buena la temporada y comprende el bajón desde que los objetivos se esfumaron uno tras otro en el fatídico mes de marzo. Desde entonces, el Atlético es uno en el Metropolitano y otro muy distinto fuera. Y contra el Betis se repitió la historia. Tras el fiasco de Pamplona los de Simeone afrontaron el encuentro sin concesiones. Dispuestos a cerrar el marcador lo antes posible.

Con Julián y Sorloth de nuevo titulares y Griezmann otra vez más en el banquillo, por quinta vez en los últimos seis combates, el Atlético se aprovechó de la inoperancia del Betis, seguramente pensando en su final de la Conference, una cita histórica para el club verdiblanco. Julián Álvarez dio una exhibición. Del internacional argentino está todo dicho. Es un top mundial, pero se encargó de recordarlo a todos en la casi veraniega tarde madrileña. El ex del City se mueve por todos lados. Por la derecha, por el centro, por la izquierda, filtra balones, profundiza, regatea, se echa a su equipo a la espalda y marca golazos de falta.

Sólo habían transcurrido 9 minutos hasta que hizo levantarse a la grada. Falta a Rodrigo de Paul a unos 30 metros de la portería de Adrián. Julián agarra el balón y suelta un derechazo que se cuela por la escuadra del cancerbero bético. Un golazo de categoría y una ovación acorde con la obra presenciada. El gol era un golpe en el mentón para el Betis, con rotaciones en Madrid, con la final de Breslavia del próximo 28 en su mente. Apáticos comparecieron los verdiblancos, mientras el Atlético fabricaba ocasiones para poner tierra de por medio.

Una apisonadora

La tuvo Sorloth, al que le fue anulado un gol por fuera de juego, en dos ocasiones clamorosas. En una le pegó mal balón, que salió alto, y en la segunda Adrián sacó una mano prodigiosa. También Julián, con una portentosa internada por banda derecha en la que se deshizo hasta de cuatro jugadores béticos para estrellar el balón en la cepa del poste izquierdo de Adrián. Estaba perdonando el Atlético, con el Betis desconcertado y Pellegrini cabreado. «Jugar y atacar», inquirió a sus jugadores en la pausa de hidratación. Espabiló el Betis al final de la primera mitad y obligó a Oblak a intervenir en tres ocasiones. La bronca empezaba a hacer efecto. En la segunda mitad, Pellegrini agitó el árbol. Al césped las estrellas Isco y Antony y el Betis empezó a ser otro. Más ambicioso, con más criterio.

Llegó el tanto de Fornals que puso el 2-1 y la incertidumbre en la grada. El partido se había convertido en un ida y vuelta hasta que de nuevo Julián sentenció. Recogió un balón que le sirvió Griezmann en el área chica y lo metió en la red. 17º gol del argentino en Liga y 29º en el total de las competiciones. Molina marcó el cuarto el minuto 87 pero el tanto fue anulado por fuera de juego. Pero sí subió el de Correa en el minuto 96 (4-1). Ovación de gala de la grada con sabor a despedida, la misma que se llevó Witsel al sustituir a Julián Álvarez en el minuto 97. Los dos equipos parecían dar por bueno lo sucedido. El Betis jugará la Europa League la próxima temporada y tiene su final para hacer historia el 28 de mayo. El Atlético aseguró la tercera plaza y volverá a jugar la Champions.

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