Lamine Yamal volvió a tener una actuación intrascendente
El agujero en el que se está metiendo Lamine Yamal: ruido constante fuera del campo y unos números muy pobres
El extremo de Rocafonda tiene que empezar a meterse en la cabeza que para triunfar en el fútbol debe de trabajar mucho y hablar poco si no quiere seguir un camino parecido al de Neymar
La lección de un exjugador del Real Madrid a Lamine Yamal: «Esas declaraciones no ayudan»
Lamine Yamal no está a lo que celebra y, visto lo visto recientemente, va camino de meterse en un agujero negro del que le va a costar mucho salir si no centra y corta de raíz todo lo que está haciendo fuera de los terrenos de juego, algo que parece no preocupar demasiado al FC Barcelona, el equipo que le paga y le ha dado el '10', un dorsal con mucho peso dentro de la historia del conjunto azulgrana.
Decimos que el extremo de Rocafonda se está metiendo en un agujero que puede no tener salida porque su rendimiento en el campo está siendo muy pobre (los datos así lo reflejan) y está más centrado en ser noticia fuera de él publicando mensajes en redes sociales que, lógicamente, no le ayudan en absoluto.
El caso más reciente se produjo horas antes del primer clásico de la temporada. Lamine decidió acudir al programa 'Chup Chup' de la Kings League para decir que el Real Madrid «roba y se queja», declaraciones que no sentaron nada bien en la capital de España, y el sábado por la noche publicó un vídeo en el que decía que el miedo lo había dejado en Mataró hace mucho tiempo y una storie de Instagram en la que aparecía celebrando el gol que marcó la temporada pasada en el Bernabéu (donde el Barça ganó 0-4).
Lamine habló antes de tiempo y, a la hora de la verdad, completó una actuación intrascendente ante el Real Madrid en el primer clásico de la temporada. El extremo español saltó al césped del Bernabéu a verlas venir y no se fue de sus rivales en ningún momento del partido. Álvaro Carreras le tuvo controlado en todo momento y el de Rocafonda acabó el partido con unas estadísticas demoledoras que hablan de lo poco centrado que está.
El '10' azulgrana acabó el encuentro con cero tiros a puerta, cero asistencias, cero goles, cero centros con acierto y, lo que es peor, 21 pérdidas de balón. Datos demoledores que reflejan el mal momento en el que está Lamine Yamal.
Pero lo peor de todo es que esta no es la primera vez que le pasa algo así al joven de 18 años. Le está cogiendo el gusto a subir publicaciones provocativas a sus redes sociales y la moneda le está cayendo cruz. Para el que no lo recuerde, Lamine publicó horas antes del partido frente al PSG un vídeo en el que decía 'I´m back' y al día siguiente el cuadro parisino acabó ganando por 1-2 en Montjuic. Lo mismo le pasó en la previa de la final de la Nations League y en las semifinales de Champions ante el Inter. ¿Cuál fue el resultado? Derrota del equipo en el que estaba Lamine.
Desde el Barça insisten en que tiene 18 años y que está en el momento de vivir la vida. Sin embargo, el de Rocafonda tiene que empezar a meterse en la cabeza que para triunfar en el fútbol debe de trabajar mucho y hablar poco. Eso es lo que define a los grandes futbolistas. Y si Lamine quiere hacerse un hueco en los anales de la historia está obligado a cambiar de actitud.
Porque el comportamiento de Lamine Yamal fuera del campo está recordando (y mucho) al que protagonizó Neymar en sus años de mayor esplendor futbolístico. El brasileño estaba más centrado en lo que pasaba fuera del campo, estaba rodeado de malas influencias y acabó yéndose a Arabia Saudí a vivir un retiro dorado en una liga en la que no hay demasiada competitividad (ahora está en Brasil pasando sin pena ni gloria).
Por lo tanto, Lamine está a tiempo de subsanar una situación que está empezando a pintar realmente mal. Nadie duda que al de Rocafonda tiene muchísima calidad, pero eso en un deporte como el fútbol no quiere decir absolutamente nada. Lo que tiene que hacer es dejar de ser noticia fuera del campo. Es algo muy sencillo. Y eso pasa por cambiar ciertas cosas de su vida privada. No hay más. Porque sus números tras diez jornadas son muy pobres (dos goles y cuatro asistencias).