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Joan García, en un partido con el FC Barcelona

Joan García, en un partido con el FC BarcelonaEuropa Press

El ambiente hostil que prepara el Espanyol en Cornellá y hace que el Barça se queje pese a su historial

Este sábado el fútbol español vivirá uno de los partidos más vibrantes que puede haber: Espanyol y FC Barcelona se enfrentarán en el derbi catalán por excelencia y con muchas cuentas pendientes. No será además un partido tan sencillo para el conjunto azulgrana como ha sido en ocasiones anteriores, pues esta temporada el equipo perico es uno de los más en forma del campeonato. Marcha quinto, peleando por Europa y está con ganas de amargar el inicio de año a su eterno rival.

Se prevé por tanto que el RCDE Stadium, más conocido como Cornellá, sea una olla a presión. Siempre lo es cuando va el Barcelona a jugar, pero esta vez hay más motivos. Para empezar está el momento deportivo que atraviesa el equipo, pero es que además hay sed de venganza por parte de la afición espanyolista y también ganas de recordarle a Joan García la traición que cometió el pasado verano.

Se marchó el guardameta catalán de Cornellá para jugar en el Camp Nou, asentado un duro golpe a la que era su afición. Y es que Joan García incluso se besó el escudo para festejar la permanencia y al poco estaba cambiando de bando al del eterno rival. Olvidó por tanto todas las burlas que el Barcelona tuvo hacia el Espanyol en los últimos tiempos, donde además ganó tanto la Liga del 2022 como la de 2024. Peor imposible para los pericos.

Sin embargo ahora las cosas han cambiado y aunque el Barça sigue caminando muy bien en lo deportivo, primero en Liga, el Espanyol está de dulce y este año se ve capaz de tumbar al conjunto culé en Cornellá, algo que no hace en Liga desde 2007. Es por tanto una oportunidad de oro y de ahí que la afición se prepare para que sus rivales vivan lo que es un verdadero ambiente hostil.

El Barça ya se pone la venda

Cabe recordar que las dos últimas visitas del Barcelona a Cornellá se saldaron con gran polémica. En 2022 hasta tuvo que intervenir la Policía por invasión de campo y en 2024 hubo lío entre los jugadores y los futbolistas del Barça se marcharon rápidamente a vestuarios y no festejaron sobre el verde el título de Liga. Sabían que no podían, pero hicieron caso omiso al principio.

Ahora bien, nada fue a mayores, pero el Barcelona ha preparado ya el terreno por si algo no sale como desea. De ahí que hasta el propio Espanyol haya intentado por todos los medios que su afición no vaya con ganas de guerra y simplemente se limite a animar a sus jugadores. Los piques son algo típico del fútbol, pero al Barça solo le gusta dar (como hace con el Real Madrid), pero no recibir.

Los jugadores del Barcelona celebran el gol de Lamine Yamal

Los jugadores del Barcelona celebran el gol de Lamine Yamal la temporada pasada en CornelláEFE

Y es que esas quejas del Barça han servido sobre todo para que se ponga el punto de mira en la afición del Espanyol, algo que ha hecho explotar a Manolo González, entrenador del equipo, que le ha recordado a la azulgrana su historial. «Que no den lecciones de comportamiento. Lo digo porque tengo muchos amigos en el Barcelona y ya les he dicho que cuando vino Figo al Camp Nou... No creo que estén en condiciones de dar lecciones a nadie», recordó.

Unas palabras acertadas, pues la afición del Barcelona tiene mucho por lo que callar, el de Figo es el mejor ejemplo, pero también cuenta con amenazas de cierre de la UEFA por insultos de sus radicales (ya echados del Camp Nou). Además, el club se negó a cumplir una sanción de cierre del estadio y lo abrió al público cuando supuestamente no se podía. Una hemeroteca que ahora impide al Barça quejarse antes de tiempo por si ocurre algo en Cornellá.

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