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Kylian Mbappé celebra el 2-1 ante el Rayo VallecanoAFP

Real Madrid 2-1 Rayo Vallecano

El Real Madrid se libra de un nuevo horror gracias a un penalti marcado por Mbappé en el último minuto

Olía a nueva tragedia en el Santiago Bernabéu porque el partido despachado por el Real Madrid fue de esos que horrorizan al aficionado del conjunto merengue. Casi nada le salió a los hombres de Álvaro Arbeloa, a los que lo único que no se les pudo reprochar fue la entrega, pues pese a apenas brillar en el encuentro, siempre buscaron la victoria ante un gran Rayo Vallecano, al que terminaron derrotando por 2-1.

Fue Kylian Mbappé, transformando en el minuto 100 un penalti que provocó Brahim Díaz, el que calmó las aguas en el Santiago Bernabeú y logró dar a su equipo tres puntos clave en la batalla por el título. Antes marcó Vinicius para el conjunto blanco y De Frutos para el combinado de la franja, pero fue un penalti desafortunado de Mendy el que terminó siendo fundamental para que los puntos se quedaran en Chamartín.

Se libró el Real Madrid de los pitos del Santiago Bernabéu antes de que echara a rodar el balón porque se guardó un minuto de silencio en memoria del exjugador de baloncesto Brad Branson. Eso hizo que una vez terminado este minuto gran parte de la hinchada blanca optara por seguir en silencio y no protestara por la noche negra del pasado miércoles en Lisboa. A ello se sumó que la hora provocó que el estadio tardara un poco más en llenarse.

Aun así se escucharon pitos y se acrecentaron en el minuto 5, cuando Ilias Akmoach perdonó el primero con un disparo cruzado dentro del área que se marchó por muy poco. Antes Vinicius la había tenido en sus botas pero su disparo lo repelió Mendy. Sirvió eso al brasileño para arengar a la afición, que siguió respondiéndole con pitos. De ahí que tuviera ganar el brasileño de reivindicarse e hiciera un golazo con un disparo a la escuadra después de haber sentado a Ratiu.

Lesión de Bellingham y poco fútbol

Poco antes del gol de Vinicius, Bellingham quedó fuera de combate al sentir un pinchazo. Respondió con cariño el Bernabéu y se marchó con algunos aplausos y en su lugar entró Brahim, otro necesitado de cariño después del panenka fallado en la final de la Copa África. En cuanto al fútbol, se animó el Real Madrid al adelantarse y Güler, Vinicius y Mbappé mandaron sus avisos exigiendo a Batalla buenas intervenciones para evitar que los blancos ampliaran distancias.

Pese a esto, lo cierto es que únicamente hubo unos buenos minutos de los hombres de Álvaro Arbeloa y nuevamente volvió el bajo ritmo al que ha estado jugando el equipo merengue la mayor parte de la temporada. Así pues, la ventaja al descanso fue mínima y se escucharon de nuevo los pitos de un público cada vez más enfadado.

Vinicius pide a la afición que apoye al Real MadridAFP

Acabó mal el Real Madrid la primera mitad, pero peor empezó la segunda y, justo después de que Mbappé pidiera penalti por un empujón de Ratiu. No apreció nada Díaz de Mera y en la siguiente jugada el Rayo Vallecano encontró el empate. Un exquisito pase de Gumbau encontró a Álvaro García, que le dejó el balón de cabeza a De Frutos para que este fusilara raso a Courtois. Le sacó además las carencias a Tchouméni, que no es central y tuvo que jugar ahí tras la lesión de Asencio.

Empezó a mascarse la tragedia en las gradas (y a escucharse más pitos) y en el césped iba aumentando la tensión a medida que pasaban los minutos. Precipitaciones y poco fútbol de un Real Madrid que trató de hacer el segundo gol más con el escudo que con buen fútbol. La tuvo Vinicius en un remate que golpeó con el hombro y no con la cabeza, pero quien de verdad tuvo el segundo fue Ratiu en un mano a mano a la contra donde Courtois ganó la partida.

Partido caliente y penalti

A partir de ahí el encuentro fue un monólogo del conjunto local, aunque con poco fútbol. El Rayo, capitaneados por su portero Augusto Batalla, comenzó a perder tiempo y ensuciar el encuentro para no perder el botín que tenían. Pathé Ciss se pasó de revoluciones y cometió una salvaje entrada sobre Ceballos que le costó la roja. Aun así, tampoco fluyó el Madrid en ataque, que fue en una jugada donde la mala suerte se cebó con Mendy cuando sacaron el penalti sobre Brahim que después transformó Mbappé para evitar que el encuentro acabara como empezó, con pitos.