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Arda Güler abraza a Álvaro Arbeloa tras marcar un gol ante el Elche

Arda Güler abraza a Álvaro Arbeloa tras marcar un gol ante el ElcheGTRES

El Real Madrid lo tiene claro: el éxito de Arbeloa es transformar un grupo de figuras en un equipo

hace dos años ya se hablaba en los mentideros de la casa blanca del futuro de Arbeloa como entrenador del primer plantel del Real Madrid. Tardaría cuatro o cinco años, pero la entidad veía su capacidad de trabajo en los juveniles y su inteligencia para manejar grupos y elevar a los jugadores a una talla superior. Su andadura trazaba un camino hacia el gran objetivo que llegaría tarde o temprano. Los avatares han anticipado ese porvenir que el salmantino dibujaba con su acierto en la cantera.

El ascenso sideral de Thiago, Manuel Ángel, Palacios, Diego Aguado y Cestero es un reflejo de esa enorme labor realizada en las categorías inferiores y una confirmación de la confianza del técnico en unos chavales que él ha formado para que lleguen a lo más alto. Todo ello argumenta que al Real Madrid no le ha sorprendido la explosión de Arbeloa al ascender al reto soñado. Lo que sí destaca la cúpula de la institución es su rapidez en el aprendizaje para torear situaciones críticas, enojos de futbolistas, declaraciones y las mil cuitas que se producen en la plantilla de un club que pelea históricamente por lo más grande y que monopoliza el foco mediático más difícil del mundo.

Arbeloa era un novato para el mundo entero hace dos meses y hoy no lo es al cabo de setenta días. Como decía Zidane, en el Real Madrid aprendes el triple cada día y evolucionas el cuádruple cada año. El salmantino ha revolucionado el rendimiento del equipo como grupo y ha transformado individualmente a cada futbolista. A la vez, el nuevo jefe del banquillo se ha erigido en el mejor portavoz de la idiosincrasia de la empresa. Sumar todas estas virtudes a la vez no es nada fácil en un club que está en la diana de todo el planeta.

Dichas estas verdades ratificadas desde el interior de la entidad, el principal éxito de Arbeloa es convertir un ramillete de figuras en un once homogéneo que funciona de manera grupal. La dirección deportiva valora que lo más importante de esta progresión es que el entrenador ha conseguido que todos esos hombres que son estrellas trabajen para aplicar en el césped una estrategia defensiva y ofensiva común, cosa que Xabi Alonso no consiguió y que muchos dudaban que alguien consiguiera.

Trabajar pidiendo a cada hombre lo que espera de él

La cúpula del Real Madrid analiza como determinante en este éxito de gestión la capacidad de convencimiento del técnico para que todos los futbolistas asuman lo que quiere de ellos y admitan ese cambio de rol personal en beneficio de la estrategia general.

Recordemos lo que sucedía hace tres meses para confirmar esta evolución y este cambio. Escuchábamos a Federico Valverde decir que para jugar bien había que defender todos en un sacrificio conjunto. En tres ocasiones pidió ese trabajo de todos para ayudarse en el sistema destructivo. Xabi no pudo lograrlo. El mérito de Arbeloa es convencer a sus pupilos de una realidad: todos se juegan su futuro en el club más importante del orbe y la única manera de triunfar es trabajar muy duro en la presión y en el sistema defensivo para ganar después con la calidad individual que poseen.

Arbeloa le da indicaciones a Thiago Pitarch durante el encuentro ante el City

Arbeloa le da indicaciones a Thiago Pitarch durante el encuentro ante el CityNurPhoto via AFP

El triunfo particular de este preparador es lograr que futbolistas de tan alto nivel asuman que para conquistar títulos en la actualidad hay que morder y desgastarse sin balón para rematar después al enemigo con la clase que todos ellos atesoran con balón. La victoria del salmantino es inculcar a todos esa necesidad, esa urgencia táctica de fútbol moderno del siglo XXI.

Uno de los factores que más destaca la cúpula directiva es la calidad del entrenador para reunirse individualmente con cada futbolista y pulir detalles tácticos. Es una labor realizada de uno en uno que define el éxito general de la eficacia del sistema destructivo. Arbeloa se centraba en cada entrenamiento en diversos jugadores para hablar individualmente. Se sentaba con ellos, les escuchaba y después les decía lo que deseaba. La evolución de Brahim es un ejemplo. Hoy muerde y atosiga los rivales además de jugar en ataque y dar pases de gol como el sombrero a Valverde frente al City. Güler también presiona a los enemigos mejor que nunca para exhibir luego sus esencias de genio en el pase filtrado. Son ascensos cualitativos que se apuntan en el debe del responsable deportivo de la plantilla.

Escuchamos siempre por parte de los profesionales que los partidos se ganan por detalles. Hay que precisar que se ganan por detalles de calidad que se suman a la clase ya existente. Y esos detalles pueden ser ofensivos o defensivos, que son los más difíciles, pues para lograrlos hay que sacrificarse sin balón y eso les cuesta mucho a los grandes futbolistas. La victoria personal de Arbeloa es lograr que cada jugador haya pulido esos detalles para sumar once conjuntos en un equipo y conseguir triunfos que antes no se lograban o se ponían en duda. El ejemplo es el Manchester City. Hace dos meses nadie pensaría que el Real Madrid superaría esta eliminatoria. Con Arbeloa todo cambió y sus hombres manifestaron que se ven capaces de todo. Dicho y hecho.

Saber ser el mejor portavoz del Real Madrid

Otro de los triunfos particulares de Arbeloa es saber representar a la entidad como nadie dentro y fuera del campo. El técnico se ha ganado al club y al madridismo con sus manifestaciones que subrayan la historia de la entidad con su lema de luchar hasta el fin, con su creencia en la confianza total para ganar y conseguir imposibles, virtudes y características que han definido al Real Madrid desde 1953, cuando Santiago Bernabéu y Alfredo Di Stéfano se liaron la manta en la cabeza para hacer del Real Madrid el mejor equipo de la historia.

Arbeloa es el mejor exponente de esa historia. La ensalza y la exhibe en cada manifestación para defender a sus profesionales y contragolpear ante los ataques de los enemigos. Lo mejor es la inteligencia del entrenador para contestar a los ataques de Laporta y del Barcelona. Lo que hace Arbeloa es erigirse en el portavoz oficial del Real Madrid y lo hace mejor que nadie.

Todo el barcelonismo, empezando por Laporta y acabando por Gaspart y Rosell, atacan al Real Madrid en tropel para tapar la corrupción del Barcelona y los pagos al directivo arbitral Enríquez Negreira durante dos décadas, hechos que suponen la mayor corrupción futbolística del mundo, como ha manifestado Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA. Álvaro Arbeloa ha contestado a esos ataques con respuestas perfectas que aúnan verdad e ironía: «Laporta fue quien cuadruplicó el dinero pagado a Negreira, está dicho todo». Lo bueno y breve dos veces bueno. Arbeloa es bueno y se antoja que su trayectoria en el Real Madrid no va a ser precisamente breve.

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