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El Sevilla está a tan solo dos puntos del descenso a Segunda División

El Sevilla está a tan solo dos puntos del descenso a Segunda DivisiónEFE

El Sevilla activa la alerta roja y ve más cerca que nunca un descenso a Segunda 29 años después

siempre se ha dicho que el fútbol no tiene memoria y, poniéndolo en perspectiva, esa afirmación no puede ser más cierta, ya que en los últimos años han sido varios los equipos históricos del balompié nacional que han pasado las de Caín para mantenerse en Primera, la categoría en la que todos quieren jugar.

Y eso es exactamente lo que le viene sucediendo al Sevilla, un equipo que hace un par de años celebró en Budapest su séptima Europa League tras ganarle en los penaltis a la Roma de José Mourinho y que hizo aún más grande a José Luis Mendilibar como entrenador.

Pero las tornas han cambiado en el Sánchez-Pizjuán y, en la actualidad, el conjunto hispalense está viviendo uno de los momentos más difíciles de su historia que puede acabar realmente mal si no empieza a ganar partidos y no suma los puntos que tiene que conseguir de aquí a final de temporada.

Por increíble que parezca, la realidad del Sevilla es pelear por no bajar a Segunda División y en Nervión han activado la alerta roja, algo que llevaba más de dos décadas sin producirse.

Porque para ver un descenso del Sevilla a la categoría de plata del fútbol español hay que retroceder en el tiempo hasta la temporada 1996-1997, año en el que tenía en sus filas a jugadores destacados de la época como Monchi, Juan Carlos Unzué, Bebeto, Matías Almeyda y Robert Prosinecki.

Esa fue la última vez que el conjunto andaluz bajó de categoría y, ahora, 29 años después, temen que esa situación se vuelva a repetir si el equipo no logra una reacción que el Sánchez-Pizjuán está esperando como agua de mayo.

Las cosas no están saliendo ni en el terreno de juego ni en los despachos, donde está un José María del Nido Carrasco cada vez más cuestionado, y para tratar de salvar la categoría, la directiva del club hispalense decidió contratar a Luis García Plaza, un técnico experimentado en Primera y que llegó al club sustituyendo en el cargo a un Matías Almeyda que ya estaba muy quemado psicológicamente hablando.

El problema es que la puesta en escena del técnico madrileño no fue para nada positiva. El Sevilla regresó al Carlos Tartiere 26 años después y se vio sorprendido por un Real Oviedo (colista de la competición) que aprovechó una de las pocas ocasiones que tuvo para dejar al conjunto hispalense a tan solo dos puntos de un descenso que marca el Elche de Eder Sarabia, otro equipo que está viviendo un 2026 para olvidar.

Ahora bien, de aquí a que acabe la Liga al Sevilla le restan ocho jornadas y en estos partidos tiene que sumar como mínimo 10 puntos para salvarse de la quema y lograr permanecer en una categoría que por historia y prestigio no debería de abandonar.

Sin embargo, las sensaciones en la ciudad son francamente malas y el aficionado sevillista no ve nada clara la permanencia en Primera División. El temor es real y ya son varias las informaciones que dicen que si acaba consumando el descenso a la categoría de plata tendrá unas pérdidas de unos 90 millones de euros, algo que le dejaría al borde de la quiebra.

Así pues, el Sevilla debe de ir partido a partido y este sábado tiene su primera final ante un Atlético de Madrid que rotará pensando en el encuentro de vuelta de Champions frente al Barcelona que disputará el próximo martes en el Metropolitano. Después, le quedarán Levante, Osasuna, Real Sociedad, Espanyol, Villarreal, Real Madrid y Celta de Vigo.

«Debemos hacer el mejor partido que podamos, cuidar los detalles, que en Oviedo nos costaron el partido. Hasta que recibimos el primer gol el Oviedo no aparecía por la portería. Con diez luego fue diferente. La entidad del rival en teoría es mejor mañana, si no hacemos mejor las cosas nos va a costar. Ojalá sean los tres puntos, pero hay que dar un paso adelante para sumar», comentó Luis García Plaza.

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