El mundial de naranjitoAntonio R. Naranjo

La bandera de Japón

No sabemos a qué juega ya España, pero el tridente ofensivo de Sánchez, Otegi y Junqueras va a meternos muchos goles en propia puerta

Puestos a jugar contra otros bajitos, que sean japoneses: si llegan a ser argentinos, serían los enanos más grandes del mundo, como decían Les Luthiers haciendo bueno ese aforismo según el cual, cuando un argentino se quiere quitar la vida, lo hace lanzándose al vacío desde lo alto de su ego.
No nos hemos tomado demasiado en serio este partido, que puede terminar como la «Ley del solo es sí» que la ministra de Asuntos Uterinos y Comisaria de Intimidades, Irene Montero, ha impulsado a pachas con Pedro el Histórico: todo son buenas intenciones y grandes presagios, pero el resultado es un desastre. Rompetechos, al lado de estas lumbreras, es un ejemplo de precisión.
Porque si los ninjas nos hacen sushi y Costa Rica gana a Alemania, algo que nos parecía tan difícil como una victoria de Sánchez y ahí le tienen, a tope de posteridad, se nos van a quedar la cara de bobo del diputado Casero al votar la reforma laboral y el trasero como la bandera de Japón.
Y a ver cómo tapamos una eliminación en el Mundial, con la de juego que da para que hablemos menos del asalto al Constitucional, de la liberación de violadores, de las muertes en la valla de Melilla, de la inflación por las nubes y de la expulsión del Congreso de una diputada de VOX por llamar filoetarras a los filoetarras.
En esto, el VAR recuerda que en el fútbol actual lo correcto es dar el pésame a Bildu cuando se suicida un terrorista, como hizo Sánchez en el Senado para consagrar su amor definitivo con Otegi y hacer tridente ofensivo con Junqueras.
«Siento mucho la muerte de ese gran hombre, don Arnaldo, si quieren enterrarlo en el Valle de los Caídos, me comprometo a no exhumarlo. No es no. Gora Euskadi Askatuta».
Qué alineación. Qué jugadas. Qué zancadillas. Qué furia. Es verdad que no sabemos ya muy bien a qué juega España, pero con esa delantera podemos esperar una histórica goleada… en propia puerta.
De momento, mientras jugamos contra Japón, el Congreso aprobará la eliminación del delito de sedición en un debate programado a la misma hora del partido. A ver si Luis Enrique tiene suerte y deja a España en todo lo alto; porque el entrenador de Moncloa no la puede despeñar ya más abajo.
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