Carlos Alcaraz celebra su victoria ante Oliver Tarvet
El desastre del tenis español en Wimbledon que sólo salva Carlos Alcaraz
Está siendo habitual en los últimos tiempos ver a pocos representantes españoles en las rondas finales de los Grand Slam, algo que evidencia que el tenis nacional no vive su mejor momento
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El tenis español no vive el mejor momento de su historia y esto se está evidenciando cada vez más en los Grand Slams, los torneos que todo tenista sueña con jugar alguna vez en su vida, reparten una cantidad de dinero mucho más elevada y da mucho más prestigio a nivel mediático.
Ya sucedió en Roland Garros, donde Carlos Alcaraz fue el único representante nacional en llegar lejos, y está volviendo a pasar exactamente lo mismo en Wimbledon, el tercer Grand Slam de la temporada y uno de los más complejos del circuito por el hecho de disputarse en hierba, una superficie peculiar y en la que se juega muy poco durante el año tenístico (apenas un mes).
Las cosas arrancaron mal en la fase previa, donde participaron 12 representantes nacionales (seis en hombres y otros seis en mujeres). Ninguno de ellos logró llegar al cuadro final, en el que entraron seis hombres y tres mujeres, y se quedaron sin la posibilidad de jugar en las que, para muchos, son las mejores pistas del mundo.
Con el torneo ya iniciado, Roberto Carballés perdió en su debut contra Alex de Miñaur, Pablo Carreño no pudo saltar a la pista por lesión y Roberto Bautista Agut acabó cayendo ante Cameron Norrie. Así las cosas, en la primera ronda de Wimbledon se despidieron la mitad de los representantes españoles masculinos, algo que no era tan habitual hace años cuando, aparte de Rafa Nadal, había segundas espadas, como Fernando Verdasco, Feliciano López o David Ferrer, por citar tres ejemplos, que solían avanzar de ronda con más frecuencia.
En categoría femenina, Paula Badosa se despidió a las primeras de cambio tras perder contra la tenista británica Katie Boulter y le pasó el testigo a Jessica Bouzas y Cristina Bucsa, las otras dos representantes españolas del cuadro final, cuando el torneo no había hecho más que empezar.
Es decir, de los nueve jugadores nacionales que formaron parte del cuadro final de Wimbledon, un buen número en lo que a nivel de representación se refiere, en la ronda inicial dijeron adiós cinco, algo que no hace más que evidenciar que se deben de tomar medidas de carácter urgente desde la Real Federación Española de Tenis si se quiere volver a aquellos tiempos en los que en los Grand Slam sí se veían jugadores españoles en las rondas finales.
Eso sí, también hay excepciones que sirven para maquillar este 'desastre'. Ya se han clasificado para la tercera ronda de Wimbledon Carlos Alcaraz, Jaume Munar, Alejandro Davidovich y Pedro Martínez, aunque lo más normal es que Alcaraz acabe siendo el único tenista español en las rondas finales del Grand Slam británico. El murciano es un experto en hierba y si nadie lo remedia será uno de los dos tenistas que lleguen a la final masculina del próximo 13 de julio, en la que intentará ganar su tercer título consecutivo.
Sin embargo, nadie espera ver tanto a Cristina Bucsa como a Jessica Bouzas llegar lejos en el cuadro femenina. La cántabra está en tercera ronda y, como mucho, se quedará en octavos de final, donde se enfrentará presumiblemente a la estadounidense Madison Keys. Y en el caso de la jugadora gallega pasa más o menos lo mismo. Venció en segunda ronda a la estadounidense Sophia Kenin, y podría avanzar como mucho a la ronda en la que están las 16 mejores.
El tiempo se encargará de demostrar si en las rondas finales de Wimbledon hay más de un representante español (sobre todo en categoría masculina). Sería, sin duda, una gran noticia. Pero lo más normal es que Carlos Alcaraz acabe siendo, como ya viene pasando recientemente, el último mohicano del tenis español en la capital británica. Lo que es una realidad es que la generación actual no tiene el mismo nivel que la que jugó en las mejores pistas del mundo a principios del siglo XXI y que tanto ilusionó a todo el país.