Carlos Alcaraz celebra un punto con la pista central de Wimbledon
El punto que lo cambió todo: la última locura de Alcaraz con la que dejó sin palabras a su rival
El vigente campeón de Wimbledon sufrió en el primer tramo del partido pero se inventó una jugada con la que iniciar la remontada
El selecto club en el que ha entrado Alcaraz gracias a una racha de victorias histórica
Andrey Rublev hizo sufrir a Carlos Alcaraz en los octavos de final de Wimbledon. El tenista ruso, de 27 años, salió con un plan muy claro, un juego muy directo para no dejar pensar al vigente campeón y que las cosas pasaran muy rápido. Le sirvió esa táctica, que es la que suele emplear en todos sus partidos, para llevarse la primera manga y poner contra las cuerdas al joven murciano.
Aun así no perdió los nervios, mejoró con su servicio y esperó a que llegasen los fallos de su rival, algo que era cuestión de tiempo viendo el riesgo que estaba tomando. De esta forma logró empatar el partido a sets, pero en la tercera manga Rublev tomó la iniciativa y durante bastante tiempo dio la sensación de que se lo anotaría el ruso. No fue así, Alcaraz estaba agazapado esperando su oportunidad y en cuanto la tuvo se inventó un punto imposible para coger las riendas del encuentro.
Fue la única oportunidad de break de la que dispuso en el tercer set, con 3-3 en el marcador, y Alcaraz no falló. Pese a que Rublev dominaba el punto, tras un gran servicio al cuerpo que se tuvo que quitar de encima el español, Carlitos se agarró a la pista. Cogió su derecha el tenista de Moscú y buscó el ganador con dos buenos paralelos que Alcaraz devolvió como pudo. Se animó entonces Rublev con un revés paralelo y una subida a la red y ahí estaba el murciano para hacerle un passing y conseguir la rotura.
Este punto terminó siendo el de la inflexión en el partido, pues a partir de ahí todo fue rodado para el español. Ganó la tercera manga gracias a ese quiebre y luego la cuarta terminó siendo la definitiva, con solo un break de ventaja. Y es que lo mejor de Alcaraz en este encuentro de octavos de final ha sido el servicio, que solo lo ha cedido en una ocasión y ha sido su mejor aliado para evitar sustos.
De este punto fue también muy comentada la reacción de Rublev, que mientras se comía un plátano durante el cambio de lado, miró a su box con gestos de que él había jugado el punto perfecto, pero aun así el vigente campeón se lo había leído para darle un golpe de muerte al partido. Así son los grandes campeones.