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Alcaraz consuela a Sinner en el Masters 1000 de Cincinnati

Alcaraz consuela a Sinner en el Masters 1000 de CincinnatiEFE

Alcaraz pasa por encima de un Sinner enfermo y conquista su primer Masters 1000 de Cincinnati

El mundo del tenis atacaba este partido con la ilusión de volver a vivir una gran final entre Carlos Alcaraz y Jannik Sinner pero no ha podido ser. No hubo partido en ningún momento y en apenas 23 minutos se resolvió un encuentro que realmente no fue tal. Se vio desde el primer momento que el italiano no estaba para competir, desde una caña en el primer punto que a todos nos pareció extraña.

Cierto es que estábamos acostumbrados estas semanas a cosas extrañas. La final se jugaba un lunes, sí el mejor partido que tiene ahora mismo el tenis masculino se dejó para un lunes, y además se hacía con un calor infernal, 32º, y poniendo dificultades para quienes lo seguían por televisión, pues apenas se veía la bola. Se daban todos los ingredientes para vivir un partido extraño y así fue, aunque al menos con desenlace feliz para Carlos Alcaraz, que se apunta el Masters 1000 de Cincinnati.

Desgraciadamente poco se puede contar de esta final. Jannik Sinner empezó sacando pero estaba sin energía, sin pila. Carlitos no se dio cuenta de primera pero entró a pista con ganas de llevar la iniciativa del duelo y el italiano no opuso resistencia. Así pues, se apuntó el primer saque del italiano en blanco y dio el primer, y definitivo, golpe al partido. Tras ello se anotó su saque con algo más de dificultad y ahí acabó el duelo.

El número 1 del mundo, todavía mantiene esta condición, volvió a ceder el saque sin apenas moverse. Ya sí, Alcaraz notó que algo pasaba y que la final iba a ser suya. Al parecer, Jannik llevaba todo el día con fiebre y no se sentía nada bien. Trató de intentarlo, pero fue imposible. No era capaz de moverse y únicamente golpeaba las bolas que le iban a la mano.

Esperar a la retirada

Era evidente que así Sinner no iba a sumar ningún juego y simplemente tocaba esperar a que llegara la retirada. Esa llegó tras un nuevo break de Alcaraz, el 5-0. Ahí el transalpino puso fin al partido, quien sabe si para evitar un 6-0 que podría haber entrado en la historia de las estadísticas o porque de verdad su cuerpo dijo basta. Lo que es evidente es que no debió saltar a pista y que lo intentó, pero rápidamente se dio cuenta que no tenía sentido.

No es la manera ideal de ganar la que ha tenido Carlos Alcaraz, que aun así se apunta su octavo Masters 1000 y su primero en Cincinnati. Lo único, que el desenlace ha sido extraño, pues tanto las semifinales como la final se las ha ganado a tenistas enfermos que no podían moverse. Quizás, esto deba servir para que la ATP reflexione sobre el calendario y esta gira norteamericana a la que los jugadores llegan muy justos y se ven obligados a aguantar altas temperaturas en las que no debería practicarse deporte. El título ya es de Carlitos, pero el espectáculo no debe seguir así. Hoy el tenis sale perdiendo.

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