Carlos Alcaraz se lamenta en su partido ante Cameron Norrie
La dificultad que Alcaraz está obligado a superar si quiere convertirse en un tenista total
La derrota en París no fue casualidad: es el reflejo de un patrón estadístico alarmante que preocupa al aficionado, ya que el el 75 % de sus últimas 40 derrotas se han producido en indoor
El nuevo reconocimiento que recibirá Carlos Alcaraz y le iguala con los mejores tenistas de la historia
Poner en duda lo que ha conseguido Carlos Alcaraz en el tenis con tan solo 22 años sería cometer un error mayúsculo. Todo el mundo tiene claro, a estas alturas de la película, que el tenista murciano va a hacer historia en el deporte de la raqueta. Los datos así lo demuestran.
Sin embargo, nadie es perfecto y siempre se puede mejorar en aquellas cosas que, por un motivo u otro, no le salen como uno desea inicialmente. Y eso es lo que le sucede a Carlitos cuando le toca jugar en indoor o en horario nocturno, donde la luz solar brilla por su ausencia y el bote de la pelota cambia radicalmente.
Desde que se hizo profesional en el año 2018, el murciano ha ganado torneos en la inmensa mayoría de superficies. El chico de El Palmar es un jugador que domina muchísimos registros y que se desenvuelve de maravilla en prácticamente todas las superficies. Pero cuando le toca jugar en un torneo que se juega bajo techo, a Carlos le cuesta todo mucho más.
A muchos les puede resultar inverosímil teniendo en cuenta lo gran tenista que es. Sin embargo, el murciano aún no ha encontrado la fórmula que le permita ser todo lo competitivo que a él le gustaría en superficie indoor, donde, por citar un ejemplo, Sinner, su gran rival generacional y con el que se va a disputar la inmensa mayoría de los títulos si nadie lo remedia, se mueve como pez en el agua.
Lo vivido en el Masters 1000 de París así lo refleja. Alcaraz aterrizó en la capital gala con unos días de antelación y pudo entrenar varios días en la pista central de La Défense Arena. Y tras esa toma de contacto, sus sensaciones fueron buenas. Sin embargo, fue ponerse en modo competición y se volvió a ver a un Carlitos demasiado errático y vulnerable en superficie indoor.
Bien es cierto que el tenista de El Palmar le ganó por 6-4 el primer set a Cameron Norrie. No obstante, tras el paso por el banquillo, el murciano cortocircuitó, entró en barrena y en los siguientes dos sets cometió más de 50 errores no forzados (54 para ser exactos), algo impropio para un jugador de su talla.
Y esa gran cantidad de errores le pasaron factura. Norrie le ganó la partida, el español se despidió del Masters 1000 de París, un torneo que no se le da nada bien (su techo son los cuartos de final del 2022), a las primeras de cambio y perdió una oportunidad maravillosa de marcharse de la capital gala con el número uno del mundo asegurado matemáticamente.
La derrota de Alcaraz no fue casualidad: es el reflejo de un patrón estadístico alarmante y que preocupa al aficionado. El 75 % de sus últimas 40 derrotas se han producido bajo techo o en horario nocturno y en indoor, hasta la fecha, suma 31 victorias y 13 derrotas.
El murciano debe de solventar esta situación lo más rápido posible. Sus registros en tierra batida (84 %), hierba (89 %) y pista dura outdoor (77 %) son de jugador de alto nivel y dejan claro que, entrenando al máximo, los resultados se acaban consiguiendo.
Son varias las razones que explican la debilidad de Carlitos en superficie indoor. La primera es que los jugadores con golpes más planos y saques potentes se benefician enormemente del menor desgaste del suelo cubierto. «No diría que soy malo jugando en pista cubierta. Creo que hay otros jugadores mejores que yo en ese tipo de tenis», reconoció Alcaraz.
Y luego aparece el tema táctico. En indoor, el tiempo de reacción se reduce, las variaciones que necesita Alcaraz para desplegar su mejor tenis se limitan y su capacidad para cambiar ritmos y efectos se ve afectada cuando la superficie favorece la potencia directa y los intercambios rápidos.
Un final de temporada bajo techo
La derrota en su debut en el Masters 1000 de París deja a Carlos en una situación de incertidumbre total, ya que, si gana Sinner en París, el tenista italiano regresaría a la cima del tenis con una renta de 200 puntos sobre el de El Palmar.
Sin embargo, este cambio sería temporal, ya que Sinner defiende los 1.500 puntos de campeón en las ATP Finals y, si acaba ganando, no sumará puntos (si pierde antes del partido definitivo, sí). Y Alcaraz, por su parte, defiende la fase de grupos del año pasado. Así que cualquier progreso le vendrá de perlas al murciano.
Alcaraz se lamenta tras un punto fallado en el partido ante Norrie
El problema es que tanto la Copa de Maestros como las Finales de la Davis se juegan en superficie indoor. Y, en ese sentido, la presión para Carlos es máxima. Por lo tanto, el murciano está obligado a llegar a estas dos citas en el mejor estado tenístico y físico posible.
En definitiva, Alcaraz tiene muchos años por delante para sobreponerse a esta dificultad. El murciano se siente cómodo en la mayoría de las superficies, pero el desafío está servido. Carlitos tiene talento, juventud y versatilidad para ser el mejor tenista de la historia.