Sinner sobrevive a Spizzirri y al calor para llegar a octavos
Sinner sobrevive a Spizzirri y al calor para llegar a octavos
La situación recordó a otras padecidas antes por Sinner que no puede disimular cuando su estado físico le condiciona en la pista
El Abierto de Australia estuvo a un paso de quedarse sin que su campeón llegara a la segunda semana de torneo a causa de la resistencia de su rival, el entusiasta estadounidense Eliot Spizzirri y al fuerte calor que le afectó físicamente y que le obligó a una remontada y a un esfuerzo extra que le salvó después de cuatro sets (4-6, 6-3, 6-4 y 6-4) y cuatro horas y 40 minutos de partido.
Pero Sinner se salvó. Su comunicación gestual en el tercer set, cuando tenía 3-1 en contra, tieso, con calambres, casi sin poderse poner en pie y sin saber a qué recurrir, aventuraban un mal panorama para el ganador de cuatro Grand Slams que se dirigió a su palco en busca de una solución. Recurrió al juez de silla, pidió un parón. Entonces, el árbitro decidió parar el partido sostenido por la normativa del calor y el techo se cerró.
Fue la salvación para Sinner que empezó a mostrar, aliviado, ciertos síntomas de recuperación. Mejoró poco a poco mientras su rival, hasta ese momento impecable, no fue el mismo tras la interrupción. Más errores, más tensión. Sinner se aferró a eso y a su buen saque que ejerció de salvavidas en un partido de mala pinta.
La situación recordó a otras padecidas antes por Sinner que no puede disimular cuando su estado físico le condiciona en la pista. Le ocurrió en la final de Cincinnati, contra Carlos Alcaraz que apenas duró cinco juegos. Y especialmente en Shanghai, también por la alta temperatura, frente el neerlandés Tallon Griekspoor.
Antes de pensar en su próximo compromiso, ya la semana próxima, contra su compatriota Luciano Darderi que previamente ganó al ruso Karen Khachanov por 7-6(5), 3-6, 6-3 y 6-4, el número dos del mundo no dejará de dar vueltas al lío del que ha salido en Melbourne. De hecho, Sinner había ganado sus doce últimos partidos sin perder un set. Desde que ganó en tres mangas al alemán Alexander Zverev en la final de Viena del pasado año.
Pero su decimoquinto triunfo seguido en el Abierto de Australia, la decimoctava consecutiva en el circuito tuvo mucho de sufrimiento y épica. Sinner se dejó el primer parcial a pesar de tener ventajas de 2-0 y 4-0. Spizzirri, que nunca ha estado en esta situación en un Grand Slam, apuró y logró un 4-0 que le dio la primera manga. Dio la sensación de ser un desliz del italiano que reaccionó en el segundo que se apuntó con solvencia pero todo cambió después.
Sinner empezó a encontrarse mal, a acusar en exceso el calor que marca la jornada y se topó, de pronto, con 3-1 en contra mientras tenía que estirar las piernas y moverse. Estaba bloqueado. Le salvó la normativa del calor y el cierre del techo. Porque empezó a dar un giro y a aferrarse al partido.
No aprovechó Spizzirri las penurias del campeón y cada vez que lograba el break no lograba consolidarlo. Se agarró al partido Sinner, con 3-1 en contra en el tercer y cuarto parcial y remontó. Sacó adelante, con sufrimiento, el partido.
Se situó Sinner en los octavos por quinta vez. Es el primer italiano que lo consigue. Tras un arranque suave de torneo, con victorias cómodas sobre el francés Hugo Gaston y el australiano James Duckworth, los contratiempos le llegaron con Spizzirri, una de las revelaciones del evento. Nunca ha perdido el italiano con un adversario de ránking tan bajo, el 85, que amenazó seriamente su posibilidad de convertirse en el quinto jugador de la Era Abierta en ganar tres títulos en Australia, el cuarto de la historia en hacerlo de forma consecutiva
«Se me pasaron muchas cosas por la cabeza. Me estaban sucediendo muchas cosas. La pierna y luego los brazos, tenía calambres en todas partes. Sé que en esto necesito mejorar y trabajaremos en ello. Al final, también el tenis es un deporte muy mental. Intento estar tranquilo. Estoy aquí para luchar y para jugar cada punto de la mejor manera», dijo en la pista el número dos del mundo.
«Vimos el resultado incluso sin jugar a mi mejor nivel. Intento dar lo mejor», señaló al entrevistador que le cuestionó si iba a pedir jugar siempre con el techo cubierto.
«Sería fantástico para mi. Pero sé que si quiero llegar lejos en este torneo necesito jugar en condiciones calurosas. No solo aquí, sino para el resto de temporada», indicó el italiano, aspirante a su quinto título del Grand Slam, que reconoció que el cierre del techo le salvó de la derrota.