Sánchez tiene miedo
Siendo verdad las desgracias que dice haber sufrido, ha tenido el mayor apoyo económico de la historia por parte de Bruselas
El miedo es una emoción primaria provocada por la percepción de un peligro, real o imaginario, presente o futuro. Como tal, se manifiesta en todos los animales, incluido el ser humano. Aunque hay múltiples investigaciones científicas que apuntan a que los humanos, al igual que otros animales, podemos oler el temor en nuestros congéneres, hay un efecto que lo delata aún con mayor claridad: el miedo hace modificar la conducta del individuo, aunque no sea consciente de ello.
Y esto es lo que llevamos varias semanas viendo en las sesiones de control del Congreso de los Diputados: Sánchez tiene miedo, y lo peor de todo, se le nota mucho. Por que sólo el miedo puede llevar a un ególatra y narcisista como nuestro presidente a disfrazarse de Calimero de la política española: «sí señorías, hemos vivido una pandemia, una ola de frío polar, un volcán, la guerra de Putin y hasta una calima; es verdad, señorías» se lamentaba poniendo voz de «hacerme caso que lo estoy pasando muy mal».
Siendo verdad las desgracias anteriores, también lo es que este gobierno ha dispuesto de la mayor flexibilidad fiscal que nunca hemos tenido, ya que las reglas fiscales europeas llevan suspendidas desde 2020, y del mayor apoyo económico por parte de Bruselas de toda la historia, 140.000 millones de euros de fondos europeos, la mitad de ellos a fondo perdido. El gobierno ha gastado como si no hubiera un mañana, 75.000 millones de euros más en 2020, 2021 y 2022, generando un agujero fiscal de 200.000 millones de euros en dos años y llevando la deuda pública a una cifra récord de 1,424 billones de euros.
Somos el país europeo que más ha aumentado la deuda pública en los dos últimos años (26,2 puntos de PIB, el doble que la media europea 12,9 puntos de PIB) y, sin embargo, somos el país que más lejos se encuentra de recuperar los niveles de riqueza previos a la pandemia y, posiblemente, el más vulnerable ante la nueva crisis por la invasión de Rusia. ¿no se considera este gobierno responsable de nada de esto? Pues, a tenor de lo que nos cuenta Calviño, no. Todo es culpa de la guerra de Putin que se venía preparando ya desde el verano pasado.
Este disfraz victimista no le vale ya a una sociedad española asfixiada por el afán recaudatorio de este gobierno, que es el único del mundo que ha subido impuestos en plena pandemia, y por una inflación galopante del 9,8% que nos impide llegar a fin de mes. Los españoles ya no estamos para excusas ni para propaganda, sino para que nos den soluciones. Eso, unido a la llegada a la presidencia del Partido Popular de Alberto Núñez Feijóo, una persona con una amplia, contrastada y exitosa experiencia de gestión pública, ha aumentado el miedo de Sánchez. Y nuevamente su comportamiento le delata.
La consigna de los miembros del gobierno que intervenían en la sesión de control era que tenían que utilizar su última réplica para intentar atacar la capacidad de gestión del PP, batalla que tienen totalmente perdida porque los españoles tenemos aun muy reciente el erial que dejó Rodríguez Zapatero antes de salir huyendo en las elecciones anticipadas que convocó en diciembre de 2011.
Permítame el lector recordar esta historia reciente y dar algunos datos al hilo de las intervenciones de Sánchez -que ha recordado la «amnistía fiscal» de 2012- y de Calviño –que ha dicho que el déficit se ha disparado por la SAREB, también creada en 2012–.
El cinismo de Sánchez solo lo veo comparable al de Felipe Sicilia hablando de que quiere una Andalucía que acabe con la prostitución (el lector puede ver el vídeo en este enlace, Javier Escribano en Twitter: «¿y que tal una Andalucía en la que el dinero de los parados no se gaste en prostíbulos? Oye, que ni se despeina el tío... es sorprendente la capacidad que tienen todos los del @PSOE en disociarse como si fueran personas diferentes...» / Twitter).
¿De verdad no sabe Sánchez que los ingresos tributarios cayeron en España de 200.600 millones de euros en 2007 a 161.700 millones de euros en 2011 por la crisis económica que no supo gestionar un Zapatero que nos hablaba de que estábamos en la Champions League?
Porque Pedro Sánchez estaba votando, como diputado socialista, los mayores recortes sociales de nuestra democracia en los presupuestos generales del Estado de 2011: -8% la sanidad, -20% el acceso a la vivienda, o el -41,8% en las transferencias a otras AAPP que a su vez se vieron obligadas a recortar en sanidad, en educación y en los servicios sociales que tienen transferidos
La Declaración Tributaria Especial (el famoso modelo 750) permitió aflorar el patrimonio de 29.683 contribuyentes que dejaron en las arcas públicas 1.200 millones de euros y, más importante aún, ensancharon las bases impositivas para futuras recaudaciones en un momento en el que hacían falta ingresos extra. No comparto la forma en la que se hizo, pero entiendo perfectamente por qué se hizo. Y sospecho que Pedro Sánchez también lo sabe.
Y ahora hablemos de Calviño, culpando al PP del déficit: es verdad que Eurostat exigió la reclasificación de SAREB en las cuentas nacionales como unidad perteneciente al sector público, y esto supuso asumir un déficit adicional en 2020 de -9.891 M€. Es decir, que de los 200.000 millones de euros de déficit acumulado entre 2020 y 2021, el 5% es por culpa de la SAREB. Ahora bien, la pregunta relevante es: ¿el coste de la SAREB es responsabilidad del PP o de la mala gestión de la crisis financiera de ZP? Y aquí, otra vez, el PSOE tiene las de perder.
Entre 2009 y 2011, el PSOE ya había destinado 31.804 M€ para ayudar al sistema financiero con escaso éxito ya que no exigió ningún tipo de reestructuración. A pesar de esta enorme inyección de dinero, el sistema financiero seguía en quiebra y, de no haberse hecho nada, hubiera supuesto la pérdida de 338.000 M€ de ahorros de las familias.
Entre enero y agosto de 2012 salieron 250.000 M€ de depósitos del sistema bancario español, presionando tanto a los bancos como al propio Estado. En 2012, el Gobierno de Rajoy inyectó 39.000 M€ procedentes de fondos europeos, 7.000 M€ más de lo que ya había gastado el gobierno socialista de forma infructuosa, para reestructurar el sistema financiero y salvar los ahorros de los españoles. Se forzó a la banca a provisionar y deshacerse de activos inmobiliarios y créditos de dudoso cobro, y reconocer las pérdidas que se habían estado aparcando ante la pasividad de los supervisores en la época socialista. Dentro de ese proceso de reestructuración bancaria se creó la SAREB en 2012 con la vocación de vender la cartera e ir amortizando la deuda para disolverse antes de 2027.
Tal y como se puso de manifiesto en la comisión de investigación de la crisis financiera en el Congreso de los Diputados, el PP tuvo que evitar la quiebra del sector financiero y del Estado que les había dejado el gobierno socialista de Zapatero.
La historia de la crisis financiera de 2008 está demasiado reciente como para poder engañar a los españoles: el gobierno socialista dejó 222.000 pymes cerradas, 250.000 autónomos quebrados y 3,5 millones de parados más; el gobierno del PP y sus políticas facilitaron crear 138.000 pymes, que 190.000 autónomos abrieran nuevos negocios y que se recuperaran 2.765.000 empleos.
¿Cómo es posible entonces semejante error estratégico del gobierno forzando hablar de esta etapa en la sesión de control? Yo sólo encuentro una explicación: Sánchez tiene miedo a Feijó, y se le nota demasiado.
Javier Escribano es economista.