20 de mayo de 2022

Chanel Terrero en la rueda de prensa del festival de Eurovisión 2022

Chanel Terrero, en la rueda de prensa del festival de Eurovisión 2022GTRES

Eurovisión 2022

Todo lo que España puede conseguir si Chanel gana Eurovisión

Si España gana este sábado el festival, acogería el evento en 2023. Lisboa multiplicó por cinco la inversión realizada. El turismo despegaría

Esta noche, Chanel se juega algo más que el papel de España en el festival de Eurovisión de Turín. Por primera vez en muchos años, una canción española –SloMo– parte como una de las favoritas. La presión se multiplica. La actriz, cantante y bailarina de origen cubano defiende un tema que desde el primer minuto ha estado rodeado por la polémica. Quizá por ello, Chanel defienda mejor la canción elegida para representar a España. De su voz y su puesta en escena depende mucho, no solo el orgullo de un país maltratado festival tras festival.
España podría ganar mucho en términos económicos. La victoria de Chanel tendría doble premio. La honra de la representación española, y la oportunidad de acoger en 2023 un festival que levanta pasiones a lo largo de todo el mundo.

Más de 60.000 personas en una sola ciudad

Es cierto que celebrar un evento multitudinario tiene un coste elevado. Portugal gastó 22 millones de euros en 2018, una inversión que el país rentabilizo con creces. La llegada masiva 54.000 eurofans, 3.000 profesionales, 1.600 periodistas, 500 bloggers y las delegaciones de los 43 países, dejaron más de 100 millones de euros en Lisboa. Pero el mayor beneficio es mucho más difícil de contabilizar. Desde la celebración de la fiesta eurovisiva, el turismo ha estallado en la capital lusa. Tal ha sido el despertar de Lisboa, que tras 2018 se ha convertido en el destino favorito para business travel, por delante de otras capitales ibéricas como Madrid o Barcelona.
«Portugal aprovechó el festival para rehacer y proyectar una imagen moderna de país y de ciudad. Y eso seduce a la audiencia», dice Chelo Morillo, profesora de EAE Business School.
Ahora, la ventana se abre para España. La celebración del evento llegaría en un momento clave para nuestro turismo. El sector está a punto de completar un rally que le ha llevado a las puertas de las cifras prepandemia, y el festival es un escaparate perfecto para rediseñar la imagen que queremos proyectar después de la reconfiguración que ha supuesto la covid.
Para encontrar un ejemplo –de fronteras para adentro– tenemos que retroceder unos cuantos años. Los Juegos Olímpicos de Barcelona '92 fueron un punto de inflexión para la Ciudad Condal. «Hubo una exposición fotográfica que entró al salón de la casa de todas las personas que estaban mundialmente siguiéndolas. Hay que aprovechar ese tirón», apunta Morillo.

Madrid y Barcelona, las mejores opciones

En caso de una victoria española, nuestro país deberá elegir la ciudad más acertada para acoger el festival. La profesora de EAE Business School afirma que la mejor opción sería una ciudad bien conectada y con la capacidad suficiente como para acoger este evento. «Debería tener una oferta atractiva de turismo, de gastronomía, emplazamiento de conexión, de transportes. Y aquí los más famosos estarían entre Barcelona y Madrid, sin duda», confiesa.
La designación de Madrid o Barcelona beneficiaría a otras grandes ciudades conectadas con ellas. Sevilla o Valencia –en el caso de la capital de España– podrían jugar un papel importante durante la celebración del festival. Las opciones son enormes, ahora solo falta ganar 53 años después de la última victoria.
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