22 de mayo de 2022

Foto Daniel Lacalle

Daniel Lacalle, en la entrevista con El Debate

Entrevista

Daniel Lacalle: «Es difícil ahorrar, invertir o consumir si sabes que te van a crujir a impuestos»

El economista publica su nuevo libro, Haz crecer tu dinero. Hablamos con él sobre su temática, la inversión, y sobre otras cuestiones como la inflación, el impacto fiscal sobre el ahorro, el Banco Central Europeo o los fondos europeos

El economista Daniel Lacalle es más conocido desde hace unos años por su actividad en las redes sociales, sus intervenciones en medios de comunicación y sus libros, pero quizá su trayectoria es más desconocida. Tras licenciarse en Económicas en la Universidad Autónoma de Madrid en 1990, empezó a trabajar en Repsol YPF. Llegó a ser responsable de relaciones con inversores tras pasar por las áreas de financiación y exportaciones, en la etapa en la que era presidente Alfonso Cortina. De Repsol pasó a Enagás, donde también fue responsable de relaciones con inversores. Y de ahí se fue a la banca de inversión en Reino Unido, donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera en los últimos quince años y ha acumulado buena parte de las historias y consejos que explica en su nuevo libro.
–¿Cómo fue el aterrizaje en Reino Unido?
–En España tuve una carrera muy intensa e interesante relacionada con la energía. Cuando estaba en Enagás, me ofrecieron la oportunidad de irme a trabajar a un banco de inversión en Londres. Me dijeron que no me fuera; que era una locura, pero me fui, y no dudaría en decir que allí he tenido mis mejores experiencias de trabajo. En Citadel, donde estaba, vivía en uno de los ambientes más agresivos que existen, pero lo bueno de estar trabajando con gente que es mejor que tú es que estás aprendiendo constantemente. Mis mejores momentos como profesional y en los que más he aprendido ha sido en los momentos difíciles.
–¿Cómo quedaba la comparación con España?
–Tuve una época de profunda decepción con el sector financiero español antes de la crisis, pero se me pasó después. Con la crisis afloraron los magníficos profesionales que hay en nuestro país en el sector financiero.
–A menudo el ciudadano medio no acaba de fiarse de las inversiones que le recomiendan en el banco.
–Creo que los ciudadanos han de diferenciar entre asesorar y vender. Cuando uno va a un banco, en el banco le están vendiendo, y es perfectamente legítimo. El asesoramiento independiente es otra cosa. No son incompatibles, pero los ciudadanos han de aprovechar los dos e informarse previamente de modo adecuado, como hacemos cuando vamos a comprar un coche.
–¿Ha cambiado mucho el inversor español?
–Muchísimo. En el libro cuento que un amigo solía comentarme que los españoles solo invertían en TLS (Telefónica, Ladrillo y Santander). Era una simplificación para decir que solo invertían en valores tradicionales y de dentro. Ahora tengo reuniones constantes con clientes que tienen una información espectacular de valores de todo el mundo.
–¿Es buen momento para invertir?
–Sin duda. Tener ahora el dinero en depósitos es perderlo. Por otro lado, la inmensa mayoría de los fondos de inversión en España tienen liquidez diaria. No la tenían ninguno de los fondos en los que trabajé durante quince años. Hay que aprovechar las ventajas del mercado español, que son únicas, para buscar oportunidades en función del perfil de cada uno. Hay quienes están abiertos a tener más exposición al riesgo y quienes tienen menos.
–¿Es buen momento para invertir en Bolsa?
–Claro. Si lo veía hace un año, ¿cómo no voy a verlo ahora? Creo que los momentos de corrección como ahora son buenos para invertir en las tendencias a largo plazo.
–¿Cómo ve el inmobiliario?
–En España se piensa que el inmobiliario se revaloriza al unísono, y no es así. Hay que ser selectivo. Todavía hay mucho inmobiliario en España que está muy por debajo de los niveles del año 2010-2011, a pesar de que se ha revalorizado mucho en zonas de Madrid y Barcelona.
–¿Ve posibilidades de burbuja?
–Veo riesgo de burbuja, que no quiere decir que la haya. Mucha gente ha empezado a buscar exposición al mercado inmobiliario porque los tipos eran bajos, las hipotecas eran baratas y se daban con cierta regularidad y subían los precios. Entonces se han empezado a hacer cálculos de comprar para alquilar esperando una rentabilidad del 4 %, y hace poco me decía alguien que estaba contento con una rentabilidad del 2 %. Bueno: pues ya empezamos a tener riesgo. En España estamos aún muy lejos de los niveles de la burbuja, pero estamos en riesgo de otra burbuja. ¿Por qué? Por la percepción que tenemos de que el inmobiliario nunca baja. Siempre digo a la gente que percibimos que el inmobiliario es más seguro porque no vemos la fluctuación de los precios. Si una persona pudiese ver como ve en la Bolsa las diferentes valoraciones de los inmuebles de un barrio, se caería de espaldas. No compraría jamás, porque vería diferencias del 20-30-40 %. Creo que se está siendo bastante cauteloso. No he visto gente contratando hipotecas por el 100 y pico % del precio del inmueble, pero el riesgo existe.
–¿Y cómo podría reducirse ese riesgo?
–Con información, transparencia y educación financiera. El riesgo se genera cuando hay un interés en mantener valoraciones imposibles a toda costa.
–¿Cómo ve las criptomonedas?
–El problema es que se ha generado la idea de que solo pueden subir. Hace años que digo que son startups de moneda. Funcionan exactamente igual que una empresa de biotecnología o una startup tecnológica. De hecho, la correlación con el sector tecnológico norteamericano es altísima. Hay que ser consciente de la volatilidad y del riesgo. Algunas criptomonedas sobrevivirán y podrán ser una alternativa a las monedas fiduciarias, pero la inmensa mayoría va a desaparecer. Si te decides a invertir en ellas, has de estar muy informado, ser consciente de su volatilidad y aceptar el riesgo de que un día puedan bajar un 50 %.
–Mirando a un nivel más general, ¿cómo afecta al ahorro que el país en el que vives tenga una deuda y un déficit tan alto como el nuestro?
–La percepción de que el Estado es irresponsable en sus cuentas públicas lleva a que los ciudadanos tomen decisiones de consumo mucho más cautelosas. Las noticias que recibimos de nuestro país y de nuestra economía suelen hacerte mirar hacia dentro y hacia el pasado, y pensar que tus abuelos o tus padres lo tuvieron muchísimo más fácil para invertir, algo que es completamente falso. También tiendes a pensar que lo que está pasando en España ocurre en todo el mundo, y tampoco es cierto. Hay que mirar hacia fuera y hacia el futuro, y simplemente ver que hay oportunidades en todos lados.
–Puede ser, ¿pero quién se plantea invertir con la subida de la inflación y la caída de la renta disponible?
–Se tiende a pensar que no tienes que invertir si ya tienes un patrimonio formado. Cuando trabajaba en el sector petrolero en el Reino Unido, había personas que tenían sueldos inferiores a los españoles y ponían sus ahorros a trabajar. Aquí se piensa que, si no tienes una gran cantidad de dinero ahorrada, para qué vas a invertir. ¿Por qué no invertir 100, 300 o 500 euros al mes?
–Luego llegan los impuestos.
–Claro. Una de las razones por las que la gente tiende a tomar decisiones de consumo e inversión muchísimo más cautelosas es por su percepción de que le van a crujir a impuestos. Luego el Gobierno se enfada porque no sube el consumo. ¿Qué esperaba? Estamos escuchando al ministro de turno decir que nos van a crujir a impuestos. Obviamente tus decisiones de consumo van a ser mucho más retraídas; todavía más cuando te dicen que no van a subir los impuestos a la clase trabajadora; solamente a los ricos. La gente no es tonta.
–Si al menos luego nos salvaran los fondos europeos...
–Los fondos europeos, por diseño, no van a funcionar. No pueden funcionar. Ni siquiera lo harían aunque los repartiese yo con toda mi buena voluntad. Tal y como están estructurados, van a las empresas que no los necesitan; a las que ya tenían acceso al crédito. No van a las pequeñas y medianas empresas. Se dirigen a lo que a los políticos les parece que debe ser importante, y ahí se está generando la raíz de su propio fracaso, que ya se está viendo. El impacto en el PIB y en el empleo es inexistente. Algunos PERTE (Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica) se pierden en un mar burocrático. Si el 60 % de los fondos van a gasto corriente sin rentabilidad económica real, no puede haber un impacto en el crecimiento potencial. Si a eso añades que al Gobierno no se le ha ocurrido otra cosa que añadir más capas burocráticas a un proceso que ya era extremadamente complejo y burocrático, pues nada.
–¿Cómo ve la inflación y la actuación del Banco Central Europeo?
–Subir los tipos de interés contendrá el crecimiento de la inflación que pueda venir por el aumento del crédito, pero ese no es el caso de la gran mayoría de los precios que están surgiendo, y sobre todo de la inflación subyacente (la que excluye energía y alimentos sin elaborar). Subir los tipos de interés es una condición necesaria, pero no suficiente. Hay que retirar dinero del sistema, y la única manera de hacerlo, cuando ha aumentado masivamente, es reducir gasto público. ¿Qué genera que la inflación en la eurozona sea prácticamente el doble que la inflación en Suiza? Tienen la misma exposición a las cadenas de suministro, a los riesgos de Rusia y a las materias primas. Si la cantidad de dinero es la misma, uno, dos o tres precios pueden subir por una guerra, pero no todos a la vez. Los precios solo pueden subir todos a la vez si la cantidad de dinero presente en el mercado es muy superior a la demanda. Entonces, lo que está pasando es que se está reduciendo el poder adquisitivo de la moneda. Por tanto, condición necesaria, subir los tipos, pero no condición suficiente: debe complementarse con una retirada de dinero que no está entre los objetivos del BCE, porque va a seguir comprando lo que ya se ha emitido.
–¿Consideraría oportuno algún cambio de legislación que favoreciera el ahorro?
–Lo que tenemos que hacer en España es dejar de penalizar el ahorro. Una sociedad no progresa desde el gasto y la deuda; lo hace desde el ahorro y la inversión prudente. La gente, el Gobierno y sus adláteres piensan que el ahorro es algo que está ahí acumulado y que no está financiando la economía real, que es lo que hace financiando a las empresas, el crecimiento, las inversiones, etc. El ahorro es la base de financiación de la economía real; no lo es el gasto, y mucho menos el endeudamiento público para financiar gasto corriente, que es lo que se hace ahora. Los ciudadanos ven que les penalizan los depósitos, el ahorro, que si el ahorro genera un poco de rentabilidad, le penalizan... Si el ahorro que ha podido atesorar después de pagar sus impuestos lo guarda para sus hijos, le penalizan también. Es el robo constante del fruto de la prudencia. Es alucinante.

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