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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

El presidente del Gobierno, Pedro SánchezEFE

Análisis económico

El déficit de la administración central llega a 32.500 millones y Sánchez, tan tranquilo

El negociado que gestiona el presidente con sus ministros no explica tal cantidad

Mientras nuestro presidente se solaza en la terraza de la Mareta, que costó arreglarla 300.000 euros para que estuviese a su gusto.

Mientras nuestro presidente disfruta de las mejores viandas suministradas por los principales proveedores de la Isla, a costa de los Presupuestos Generales del Estado.

Mientras sus amigos comen y beben todo lo que les apetece, preparado por los cocineros de la Moncloa, todo pagado por los españolitos de a pie.

El presidente descansa y se tuesta al sol, come y bebe a discreción, disfruta con sus amigos a los que agasaja, como si lo que les ofrece fuera o fuese suyo. En definitiva, trata a sus amigos y a los españoles de a pie como se merecen.

Para sus amigos, toda clase de lujo es poco.

Para los españoles, todo tipo de restricción es poca. Si quieres ir a comer a un restaurante pagándolo de tu bolsillo, pasarás calor en el restaurante y no te sentirás a gusto, durarás menos y hasta posiblemente no vuelvas, porque para pasar calor ya tienes tu casa. Pero si vas a un centro comercial, a dar un paseo y comprarte algo, con tu dinero, al rato de estar dentro te darás cuenta de que hace mucho calor porque a 27 grados no hay quien aguante caminando y viendo ropa, entrando en probador y volviendo a cambiarte. Vamos, que tienes muchas posibilidades de mosquearte e irte sin comprar.

Pero nuestro presidente y sus amigos seguro que tienen el aire acondicionado a todo meter, porque además la factura energética de esa instancia la pagan los españoles.

El mundo gira, no para, y afortunadamente hay gente que hace su trabajo. El INE ha publicado ocho informes, incluido aquel en el que confirma que el IPC anual es un 10,8 %, el IPC de los siete primeros meses del año ha llegado al 8,8 % y la inflación subyacente ha llegado al 6,1 %, lo que demuestra que la inflación se ha instalado ya en nuestra economía, se ha colocado en una muy buena posición y despedirla no va a ser sencillo.

El Banco de España ha publicado varios informes, incluido el de la deuda a junio, que era el que todos estábamos esperando y ha constatado que es 50.000 millones superior a la de junio del año pasado.

Y eso sí, mientras él disfruta viendo cómo disfrutan sus amigos y cómo sufren los españoles, la Intervención General le acaba de tocar un poco en donde no le gusta.

La Intervención General de la Administración del Estado ha publicado un documento con los principales indicadores de la actividad económica y financiera de la Administración Central del Estado.

La IGAE informa de que la Administración Central del Estado, sin la Seguridad Social y sin las comunidades autónomas, en el mes de junio ha llegado a un déficit de 32.479 millones de euros, eso sí, con una recaudación por parte de la Agencia Tributaria de 107.000 millones de euros que suponen 17.000 millones más de recaudación que el año anterior.

Este déficit supone un 2,48 % sobre el PIB que estimó el Ministerio de 'Nada' Calviño, un Ministerio y una ministra que no aciertan nada de nada.

Estamos a junio, y a la Seguridad Social ha habido que mandar, según la IGAE, 21.649 millones de euros en los 6 primeros meses del año, cuando el año pasado en la misma fecha había recibido 17.728 millones.

En cuanto a los ingresos por cotizaciones, a mes de mayo habían crecido un 5 % sobre el año 2021. Así que nuestro flamante ministro de Seguridad Social y responsable del organismo responsable del pago de las pensiones, resulta que para que las cuentas no salgan disparatadamente mal, se autotransfiere 21.649 millones para salir bien en la foto.

Por otras fuentes sabemos que hemos mandado a los presupuestos de la UE el mismo monto que el año pasado, y parece que a las comunidades autónomas, como les estamos generando más ingresos de los previstos por impuestos, el señor presidente se permite mandarle menos fondos a través de las Transferencias Corrientes.

En definitiva, el negociado que gestiona el presidente con sus ministros no tiene ninguna manera para explicar un déficit acumulado a 30 de junio de 32.479 millones.

Tiene más ingresos, 17.000 millones más que el año pasado, y no manda más dinero ni a la UE ni a las CC.AA; solo a la Seguridad Social, a la que envía 4.000 millones más que el año pasado.

La gran pregunta es: ¿además de los viajes en helicópteros Puma, en aviones Falcon, en la «manduca» para los viajes, en asesores a todo tren, en ministerios que da lo mismo que existan o no, en la Mareta y luego Doñana, en todo tipo de gastos inútiles, qué ha hecho el presidente para generar un déficit de 32.500 millones de euros?

Esta es la gran incógnita que no consigo despejar de la ecuación.

Sé que nos están arruinando, sé que no le importa nada que los españoles suframos, mientras él disfruta de sus lujos pagados; sé que la que se nos viene encima es muy dura, pero no consigo saber de verdad cómo lo está consiguiendo, sin que salten chispas, sin que se encienda una mecha que haga explotar a los españoles y que le exijan una respuesta inmediata para bajar los gastos. Sigo sin entender cómo ha llegado a comprar a los medios de comunicación que están adormecidos con subvenciones y se tapan los ojos ante la realidad.

Sé lo que sé y es mucho, pero a la vez, y como dijo Descartes, solo sé que no sé nada.

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