¿Pedro Sánchez es Robin Hood o el sheriff de Nottingham?
Nos intenta convencer de que es Robin Hood, pero con sus hechos actúa como el sheriff de Nottingham: sigue saqueando a sus ya empobrecidos habitantes.
Probablemente haya escuchado estos días que la crisis la van a pagar los ricos, las eléctricas y la banca, porque esta vez tenemos un gobierno progresista y feminista que se compromete con la gente. Sánchez se ha convertido en el nuevo Robin Hood, un presidente que «va a por todas» y que está dispuesto a enfrentarse a «las élites que fuman puros en los cenáculos de Madrid» para evitar que «la clase media y trabajadora» sea quien pague nuevamente la crisis.
A estas alturas del relato y tras comprobar sus últimas facturas (los gastos del colegio de los niños, el recibo de la luz, la última compra del súper o el recibo de la hipoteca) se estará usted preguntando: ¿soy rico y no lo sabía o el gobierno progresista y feminista me está tomando el pelo?
Con un margen de error muy pequeño, en España tenemos sólo 11.000 ricos mientras que el Debate roza los 6 millones de lectores, le diré que lamentablemente usted no es rico y que su impresión es cierta: el Gobierno le está intentando engañar, cosa que tampoco es novedad, ya que no se recuerda la última vez que alguien del gobierno dijo una verdad.
A lo largo de este artículo vamos a desmontar las 5 grandes mentiras fiscales que el presidente del gobierno repite en todas sus comparecencias y, como corolario, daremos respuesta a la siguiente cuestión: ¿Pedro Sánchez es Robin Hood o el sheriff de Nottingham?
Primera mentira de Sánchez: hay que subir impuestos para poder hacer frente a las consecuencias de la invasión de Ucrania.
El gobierno lleva subiéndole impuestos desde 2018; hasta en 30 ocasiones le ha subido alguna figura tributaria, incluso en los años de la pandemia, porque para la izquierda subir impuestos es algo ideológico, no tiene nada que ver con el contexto económico y social.
La prueba de ello es que, en el acuerdo de gobierno firmado entre PSOE y Podemos en 2019, ya se recogían todas las subidas de impuestos que el gobierno de coalición ha llevado a cabo en estos 4 años. ¿De verdad que las mismas recetas que valían para 2019, un año en el que se crecía, se creaba empleo y no había inflación, son válidas para el contexto económico actual, en el que no crecemos, no creamos empleo y tenemos una alta inflación?
El impuesto a la banca, que ahora se justifica diciendo que la subida de tipos de interés va a hacer que la banca obtenga ingresos extraordinarios, era la medida 265 del programa electoral de Podemos, ¿sabía en 2019 Podemos que los tipos de interés iban a subir?
Segunda mentira de Sánchez: en España tenemos un problema de ingresos.
En el Plan de Recuperación enviado a Bruselas, antes de la crisis actual, el gobierno se comprometió en el componente 28 «Adaptación del sistema impositivo a la realidad del siglo XXI» a «acercar los niveles de tributación de España a la media de los países de nuestro entorno, garantizando así la sostenibilidad a medio plazo del Estado del bienestar». En otras palabras, se comprometió a incrementar la recaudación tributaria en más de 71.000 millones de euros no porque fuera necesario sino porque ideológicamente se quería hacer.
Lo cierto es que la recaudación tributaria está en máximos históricos, por lo que nuestro país no tiene un problema de ingresos, sino todo lo contrario, tiene un problema de gasto; o de malgasto público para ser más exactos, empezando por el gobierno más caro y numeroso de la historia que en 2023 va a incrementar un 18,3% la partida de Altos Cargos que ya nos costará 252 millones de euros más que en 2018.
Tercera mentira de Sánchez: se suben los impuestos a las empresas, no a las familias.
Si se cumplen las previsiones del gobierno, en tan solo 4 años, sin recuperar el nivel de PIB previo a la pandemia y sólo con un 4% más de trabajadores afiliados a la Seguridad Social, el Estado habrá aumentado sus ingresos fiscales en 69.445 M€: 46.498 M€ por recaudación tributaria y 22.947 M€ por cotizaciones a la SS, ambas cifras ajustadas por el incremento de afiliación.
De estos 69.500 M€ que el Estado recauda de más respecto a 2019:
• 24.000 M€, el 35% del incremento total, lo pagan las empresas a través del IS y de las cotizaciones a la SS,
• 45.500 M€, el 65% del incremento total, lo pagan las familias a través del IRPF, IVA, IIEE y otros ingresos tributarios.
Es decir, dos de cada tres nuevos euros recaudados por el gobierno son pagados por las familias y sólo uno por las empresas.
Cuarta mentira de Sánchez: el Gobierno sube los impuestos a los ricos, no a las clases medias trabajadoras.
Aproximadamente la mitad de la subida de recaudación que pagan las familias se alcanza a través del IRPF. El desglose de este impuesto por contribuyentes y su contribución a la recaudación total es el siguiente:
Como se ve, el grueso del impuesto lo pagan 7,5 millones de personas que ingresan entre 21.000 y 60.000 euros; ésta que es la verdadera clase media española, incluye al 34,92% de los contribuyentes y aporta el 59% de la recaudación total.
Los muy ricos, aunque aportan relativamente mucho por la propia progresividad del impuesto -siendo sólo el 0,05% del total de contribuyentes aportan el 7,69% de la recaudación-, sólo son 11.113 de personas. El problema en España no es que los ricos paguen poco, el problema es que tenemos muy pocos ricos; y menos que vamos a tener si continua la persecución fiscal de este gobierno hacia las grandes fortunas que va a provocar que éstas se trasladen a otros países con una mejor fiscalidad, por ejemplo Portugal.
Así que, no teniendo muchos ricos y con un 40% de contribuyentes con ingresos inferiores a 12.000 euros que no pagan nada de IRPF, el peso recaudatorio recae sobre las clases medias, a los que Sánchez exprime -entre otras cosas- negándose a ajustar el IRPF para compensar la «progresividad en frío» como consecuencia de la inflación.
Quinta mentira de Sánchez: bajar el IVA de la cesta básica de la compra favorece a los ricos.
La rebaja fiscal recién aprobada por el Gobierno sólo favorece a un grupo muy reducido de personas, poco más de 3 millones, que tienen ingresos entre 14.000 y 21.000 euros, pero se olvida de las clases medias y de los más de 10 millones de contribuyentes de renta más baja.
Para proteger a los primeros la medida más efectiva es ajustar el IRPF a la inflación; para proteger a los segundos lo más efectivo son ayudas directas y rebajar el IVA de los bienes básicos de la cesta de la compra que aún no están al 4%.
En el cuadro siguiente recogemos el peso que representa el gasto en alimentos y bebidas no alcohólicas en el gasto total por nivel de renta:
Las rentas más bajas (13.500 €) dedican el 22,1% de su gasto a «alimentos y bebidas no alcohólicas» mientras que las rentas más altas (47.400 €) destinan sólo el 12,5% a esa partida de gasto; esto es, un 43% menos. Por eso es totalmente incomprensible que un gobierno que se dice progresista se niegue a bajar el IVA de los alimentos básicos de la cesta de la compra, incluyendo los pañales tal y como pide el principal partido de la oposición.
A estas alturas del artículo creo que los lectores compartirán conmigo el siguiente:
COROLARIO: el gran engaño fiscal de Pedro Sánchez es que, con sus palabras, nos intenta convencer de que es Robin Hood, pero con sus hechos actúa como el sheriff de Nottingham, sigue saqueando a sus ya empobrecidos habitantes.
Javier Escribano es economista.