Ilustración
La semana económica
Estrella Galicia: el secreto de una cerveza que ha triplicado su facturación en diez años
La compañía ha disparado su facturación y plantilla en la última década, y acomete ahora una expansión ambiciosa
La Corporación Hijos de Rivera, propietaria de Estrella Galicia, sufrió un pequeño shock en torno al año 2005. Al año siguiente cumplía cien años, y se dieron cuenta de que no tenían departamento de Comunicación, algo clave para diseñar las celebraciones de una fecha tan señalada. Esta anécdota pequeña da una idea de la velocidad a la que se está transformando esta compañía. Hace alrededor de una década facturaba 200 millones de euros y tenía 300 empleados. Hoy factura 724 millones y tiene 1.573 empleados.
Estrella Galicia crece a toda velocidad, y cada vez que cumple un hito, lo celebra. En la reciente presentación de resultados de 2022, el presidente de la compañía, Ignacio Rivera, comentaba que el año pasado habían vendido 494 millones de cerveza, y que cuando lleguen a los 500 millones, lo celebrarán, cómo no, con una cerveza.
Estrella Galicia es la cuarta compañía que más cerveza produce en España. La primera en 2022 fue Mahou-San Miguel con 12,8 millones de hectolitros. Le siguieron Damm, con 11,34 millones, y Heineken, dueña de Cruzcampo, con 10,07 millones. Hijos de Rivera se quedó en 4,81 millones.
El eslogan de la compañía dice que su objetivo no es ser la marca más vendida, sino la más querida. Este propósito ha de ser compatible, lógicamente, con la rentabilidad. Con su facturación de 724 millones en 2022, la empresa va camino de su sueño de alcanzar los 1.000 millones de ingresos, pero los beneficios bajaron a 83,9 millones, un 11,5 % menos que el año anterior. La culpa fue del incremento de costes que han sufrido en sus materias primas, que no han repercutido en los precios a los que han vendido a una hostelería que consideraban ya demasiado dañada.
Estrella Galicia está creciendo, y su expansión no se entiende sin el empuje de su actual presidente, Ignacio Rivera. El bisnieto del fundador ha capitaneado una internacionalización que ya lleva a que los productos de la compañía se vendan en 76 países.
Ahora el gran reto pasa por las dos fábricas que van a ponerse en marcha. La primera se ubicará en Morás, Arteixo (Galicia), en 2024, y será clave para que la compañía pueda cubrir una demanda que por supuesto ya está más fuera que dentro de Galicia. La segunda fábrica estará en Brasil, y la idea será iniciarla en 2025. Con ella se pretende dar un gran impulso a las ventas en Iberoamérica.
Rivera es ambicioso, y la inversión es fuerte. En 2022 la empresa ha invertido 153,4 millones de euros, un 129,64 % más que en 2021, y el objetivo es invertir 453 millones de euros hasta el 2024. Con una expansión tan notoria para la compañía, la duda es cómo puede afectar a su deuda. Como el propio presidente indicó a El Debate, en la actualidad la deuda está en 1,5 veces el ebitda (beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones). Es una cifra razonable, ya que los expertos fijan como límite que la deuda sea 2-2,5 veces el ebitda. Rivera afirma que nunca sobrepasarán ese límite, y esa cuestión será clave para que la empresa familiar siga manteniéndose en el tiempo. Superada la tercera generación, crítica en las empresas familiares, los Rivera ya van por la quinta, y esperan durar mucho tiempo más.