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19 de abril de 2024

Análisis económicoJosé Ramón Riera

La extraña reducción de las subvenciones en 2023 que ayudó a rebajar el déficit

Sabiendo que en 2023 tuvimos autonómicas y generales y que este gobierno repartió y prometió mucho dinero, resulta que se han contabilizado 5.591 millones menos. Aquí parece claro que hay grandes olvidos

​Montero, los gastos del Estado y el truco de la bolita

Actualizada 04:30

Hemos estado sin datos desde diciembre, porque había que cerrar la Contabilidad Nacional y han tardado tres meses en hacerlo, para que encima se les haya olvidado contabilizar gastos.
Pero a la ministra de Hacienda, de quien depende la Intervención General del Estado, le da lo mismo 8 que 80. Qué importan 1.000 millones más o menos txiqui, se cuadran siempre los números. O eso es lo que le gusta decir.
Y claro que siempre se cuadran los números, te hayas dejado facturas en el cajón, o las hayas guardado para mejores momentos, o hayas dejado de pagar a proveedores, que para eso se tiene a la IGAE para que lo cuadre.
La salida de Zapatero ya demostró que haciendo las cosas como el presidente quiere, se pueden dejar facturas guardadas en los cajones que luego reclaman los proveedores y que varios meses después se encuentra sin contabilizar. En el diario El Confidencial de 12 de abril de 2012, se recoge lo siguiente: «Se acabaron las especulaciones. La oficina estadística comunitaria, Eurostat, ha certificado este lunes sin ninguna reserva que el déficit público de España el año pasado se desvió 2,5 puntos del objetivo pactado por Zapatero con la UE (6 %) y ascendió al 8,5 % del PIB, tal y como había anunciado el Gobierno». El año pasado al que se refiere la nota es del 2011, ultimo año de gobierno socialista.
No sé si esto será una premonición de lo que va a volver a ocurrir, pero tiene toda la pinta de que esta Administración con tres elecciones por delante, vascas, catalanas y europeas, puede llegar al 10 de junio tocada, muy tocada o incluso hundida.
Por ello me temo que dado que el año se cerró con solo 1.100 millones de euros en el Banco de España y con una deuda con proveedores de 57.000 millones pendientes de pago a 31 de diciembre, todo ello ya reconocido por la IGAE, suena que para no dar más datos de los necesarios y encima poder decir que el déficit ha quedado en el 3.66 %, cuando todo el mundo apostaba por un 4 % o un 4,1 %, han decidido no contabilizar subvenciones comprometidas, pero no pagadas, han dejado de contabilizar otros gastos corrientes y otros gastos de capital, que irán apareciendo a lo largo del ejercicio 2024, aunque no va a ser tan sencillo sin una auditoría detectar donde están apareciendo los pufos, porque a su vez se puede hacer lo mismo en 2024, e incluso incrementar la pelota.
Pero es mucho más sencillo que en lugar de especular, muestre donde creo que se encuentran los olvidos:
Donde no hay olvidos es en los ingresos, que entre la Administración Central, la Seguridad Social, los Organismos Autónomos y las Comunidades Autónomas, han recaudado 583.882 millones que supone una subida de 46.235 millones de ingresos adicionales a los 537.647 que se recaudaron en 2022, lo que supone un incremento del 8,6 %, la partida más importante es la recaudación por impuestos que llega hasta los 311.004 millones, que supone una subida de 21.470 millones equivalente a recaudar un 7,4 % más.
Por cotizaciones sociales se llega a 196.594 millones, un 9,3 % más que en 2023, que en valor absoluto suman 16.692 millones más adicionales.
En otros ingresos corrientes se llega a 39.498 millones, que son 3.608 millones más que en 2022 y un incremento del 10,1 %, mientras que en otros gastos de capital, la subida es del 40.5 % que suponen 4.396 millones de un total de 15.262. Las ventas de bienes y servicios se quedan prácticamente igual.
En la parte de gasto, tenemos que los consumos suben un 6,4 % hasta llegar a 54.869 millones y no parece la partida donde olvidar facturas.
Los salarios suben un 5,5 % y suponen 6.964 millones más que en el año 2022, poco parece para todas las nuevas contrataciones realizadas.
Los intereses suben un 11,9 %, a pesar de que en diciembre se contabilizaron menos que en 2022, lo cual además de olvido hay otras cosas por el medio.
En Prestaciones sociales se contabilizan 25.574 millones más que en 2022 con una subida del 9,6 % y no parece que aquí haya posibilidad de tener fallos, como que se quede algo en un cajón.
En cambio en subvenciones, se produce uno de los casos más extraños y sobre todo sabiendo que en 2023, tuvimos autonómicas y generales y que este gobierno repartió y prometió mucho dinero a muchos colectivos y a muchas organizaciones y resulta que se han contabilizado 5.591 millones menos. Aquí parece claro que hay grandes olvidos.
Y los mismo pasa en Otros gastos corrientes donde, en diciembre se contabilizaron un 5,5 % menos que en 2022 y en capital un 22,1 % menos también. Suena que hay importantes olvidos cuándo estas partidas en su total solo crecen un 2,8 % y un 1,0 % respectivamente.
¿A cuanto puede ascender la cantidad olvidada?
Es difícil de cuantificar, pero si pensamos que estábamos creciendo en gastos un 7 % y que si en diciembre siempre se contabilizan muchos gastos que se han quedado sin contabilizar durante el año y que deberíamos de haber crecido aproximadamente un 7,5 % en el total del año, el olvido ha debido de rondar los 11.000 millones de euros, que colocaría el déficit comunicado a Bruselas en 64.000 millones lo que equivaldría a un déficit del 4,3 %, en lograr del 3,7 %
Si lo comparamos con Zapatero, este déficit sería todavía un olvido subsanable a lo largo del año, salva que se acumulen más olvidos.
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