Yo en Bilbao, tú en Amberes
España declina participar en la Cumbre de la Industria Europea celebrada en la ciudad belga, para impulsar una Declaración que han firmado numerosos directivos de primer nivel nuestro país, mientras se entretiene en un evento al que no se invita al Ministerio de Ciencia e Innovación
El primero que me destacó la importancia estratégica de la Declaración de Amberes, firmada hace justo dos años, fue Juan Antonio Labat, director general de la Federación Empresarial de la Industria Química Española (Feique). Muchos de los firmantes del texto desde entonces son directivos de reconocidas empresas españolas, en su mayoría pertenecientes a la llamada Alianza por la Competitividad Industrial, con sectores como automoción, energía, alimentación y bebidas, siderurgia… el 60 % del PIB industrial del país.
Alianza por la Competitividad, Foro de Empresas Innovadoras, Cre100do, Nausika, el mundo empresarial no deja de enriquecer ese entramado de iniciativas concebidas para ejercer, con argumentos, una influencia en la sociedad y el sector público que el asociacionismo ‘convencional’ se muestra cada día más incapaz de asumir.
La cita de Amberes del pasado 11 de febrero no despertó especial interés en nuestro presidente del Gobierno
El hecho es que la cita de Amberes del pasado 11 de febrero no despertó especial interés en nuestro presidente del Gobierno, que declinó desplazarse a la ciudad portuaria belga para arrimar el hombro por la industria europea junto a Ursula Von der Leyen, Emmanuel Macron y Friedrich Merz.
En realidad, ¿para qué tenía que duplicar esfuerzos Pedro Sánchez?, podríamos preguntarnos. Especialmente, después del éxito del Congreso Nacional de Industria celebrado unos días antes en Bilbao, del que todo el mundo habla. Menudo impacto, no se habla de otra cosa.
Un evento repleto de sesiones dedicadas a la I+D y la innovación en el que paradójicamente (¿sarcásticamente, quizás?) no participó ningún representante destacado del Ministerio de Diana Morant. Todos los honores, incluida la presencia de Felipe VI, para un Jordi Hereu que no encuentra el momento para sacar adelante la Ley de Industria, y lo que le queda todavía por negociar si quiere cerrar el texto.
Un evento repleto de sesiones dedicadas a la I+D y la innovación en el que paradójicamente no participó ningún representante destacado del Ministerio de Diana Morant
Entre las cosas insignificantes que se dijeron en Amberes, Macron mencionó un dato demoledor que explica conversaciones como la de Oulu (Finlandia) a la que he aludido en otra ocasión. 2025 ha sido el primer año en el que Alemania, principal exportador de la eurozona y de la economía europea, tuvo un déficit comercial con China. «Nunca antes había sucedido», apuntó el presidente francés.
«Es evidente que, durante los dos últimos años, nos hemos visto abrumados por las exportaciones chinas al mercado europeo», añadió, «un cambio radical en nuestra historia». A eso se suma que Estados Unidos, «nuestro aliado», decidió reaccionar al informe Draghi con aranceles y otra serie de «mecanismos de coerción económica», según Macron. Y la puntilla ha sido el fin de la energía barata de Rusia.
¿Aranceles? En Europa sí somos expertos en ellos, Donald Trump es un aficionado si vamos a los datos reales
¿Aranceles? En Europa sí somos expertos en ellos, Donald Trump es un aficionado si vamos a los datos reales. El Fondo Monetario Internacional ha revelado en Amberes, ese lugar en el que no hacía falta que estuviera España, que las barreras del mercado europeo pueden asimilarse, en realidad, a un arancel del 45 % para los bienes y del 110 % para los servicios.
Es probablemente el mayor lastre actual para el mercado integrado más importante del mundo. Y las diferencias no se agotan entre países, sino que se multiplican en su interior, como sucede en España, debido al laberinto regulatorio y competencial que han conformado nuestras distintas administraciones.
Von der Leyen cree que ha llegado el momento de defender de verdad en el mercado único europeo. A buenas horas. Su discurso en Amberes provoca escalofríos: «hoy puede tardarse más en autorizar una fábrica que en construirla». Si el tiempo necesario para obtener una conexión eléctrica y de fibra óptica (imposible marcar plazos si alguna de esas líneas tiene que crearse de nuevo), se podría añadir que tarda más en autorizarse que en hacerla rentable.
Von der Leyen cree que ha llegado el momento de defender de verdad en el mercado único europeo
Un destacado arquitecto urbanista me advierte de que la competitividad de España como destino de inversiones industriales se agotará si no se agiliza la puesta en el mercado de suelo disponible. Un asunto que, tras el veto de 2013 a la promoción por parte del sector privado y ante la parálisis de las administraciones, no está ni mucho menos garantizado.
Volkswagen, por ejemplo, ha podido instalar su gigafactoría en Sagunto porque a finales de los 90 unos visionarios decidieron impulsar suelo industrial en sus cercanías, superando toda clase de obstáculos. Hoy ese mismo proyecto no tendría espacio en la Comunidad Valenciana, por ejemplo.
La industria es el principal foco de creación de empleo de calidad y de demanda de innovación tecnológica
De acuerdo con el Marco de Seguimiento de la Declaración de Amberes de 2024, en estos dos años no se han conseguido avances significativos ni en un 17 % de los objetivos marcados y sólo se ha ejecutado un 11 % de las iniciativas propuestas en el informe Draghi. Europa se enfrenta a un ritmo de cierre de plantas industriales sin precedentes.
La industria, no lo olvidemos, es el principal foco de creación de empleo de calidad y de demanda de innovación tecnológica. Es un sustento clave del Estado del Bienestar. El gran desafío político hoy debe ser reducir los costes de la energía (los impuestos a la electricidad industrial son hoy 15 veces superiores a los del gas; facilitar el acceso a financiación y conseguir acuerdos comerciales favorables para el suministro de materias primas y componentes; y abordar con firmeza el problema de la carga burocrática.
European Industry Summit 2026
Registrar una empresa online en 48 horas fue la promesa de una Von der Leyen en horas bajas en esa Cumbre de la Industria Europea que tan poco parece ir con nosotros. Hace falta una política 4.0, adaptada a las urgencias de unos tiempos en los que la velocidad, la agilidad en la respuesta y la cohesión van a marcar la diferencia. Con un sector público analógico no se puede construir la era inteligente del futuro.