Mark Zuckerberg
Facebook detectaba menores «inseguros», «ansiosos» o «inútiles»: Zuckerberg acorralado por sus propios documentos
Un libro revela que la cúpula de Facebook conocía los efectos adictivos de sus algoritmos y priorizó el crecimiento sobre la seguridad
El fundador de Meta, Mark Zuckerberg, comparecerá ante un jurado en el Tribunal Superior de Los Ángeles en un proceso que ya se considera histórico en Estados Unidos. Es la primera vez que el máximo responsable de la compañía matriz de Instagram responde personalmente en un juicio civil por el diseño de sus productos y su posible impacto en la salud mental de los usuarios.
La vista judicial coincide con la presión pública y política sobre las grandes plataformas tecnológicas, acusadas de haber construido modelos de negocio basados en la maximización del tiempo de uso. Es un buen momento de recordar algunos pasajes del libro Los irresponsables. Una historia de poder, codicia y falso idealismo (Península, 2025) y el relato detallado sobre el conocimiento interno que, según la exempleada Sarah Wynn-Williams, tenía la cúpula de Facebook acerca del carácter adictivo de sus herramientas.
Mark Zuckerberg
La obra sostiene que la empresa era consciente desde hacía años de que sus estudios y programas estaban orientados a optimizar la participación «a toda costa». Las fuentes citadas describen funcionalidades «diseñadas para generar adicción», especialmente entre los usuarios más jóvenes, aprovechando sus vulnerabilidades emocionales. Al mismo tiempo, se apunta a una estrategia de comunicación pública que minimizaba o negaba los riesgos asociados a estos mecanismos.
Se apunta a una estrategia de comunicación pública que minimizaba o negaba los riesgos
Uno de los pasajes más impactantes es el referido al memorando interno redactado por Andrew Bosworth, conocido como Boz, entonces director tecnológico de la compañía. En el documento, titulado Cartografiar un espacio vectorial en movimiento, instaba a la dirección a dejar de priorizar la participación como objetivo supremo. Alertaba de que ese enfoque influía de manera irresponsable en el comportamiento de los usuarios y moldeaba afinidades futuras de forma prematura.
Facebook «mueve los hilos»
Bosworth reconocía que Facebook «mueve los hilos» y planteaba la necesidad de moderar la optimización, aun a costa de reducir el tiempo que los usuarios pasaban en la plataforma. Para Wynn-Williams, este texto demuestra que la dirección era plenamente consciente del poder conductual de sus algoritmos y de los riesgos asociados a su uso intensivo.
Otra de las acusaciones recogidas en la obra apunta a la brecha entre el discurso público de los ejecutivos y sus decisiones privadas. Mientras la compañía impulsaba proyectos como Facebook para niños, varios altos directivos limitaban estrictamente el acceso de sus propios hijos a las pantallas y a las redes sociales. Entre ellos se menciona a Sheryl Sandberg (directora operativa de Facebook hasta agosto de 2022), quien habría impuesto fuertes restricciones en el ámbito familiar.
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El libro subraya que estos padres «entienden perfectamente el daño que sus productos infligen en las mentes más jóvenes». Esta contradicción demuestra que la empresa conocía los efectos potencialmente perjudiciales de sus servicios, especialmente en adolescentes, pero optó por mantener su estrategia de crecimiento.
Publicidad a menores
En 2017, además, se filtró que la compañía ofrecía a los anunciantes la posibilidad de dirigir publicidad a menores de entre trece y diecisiete años en momentos de vulnerabilidad psicológica. Según ese informe, la plataforma detectaba cuándo los adolescentes se sentían «inseguros», «ansiosos» o «inútiles» para mostrarles anuncios específicos. Aunque públicamente se negó esta práctica, internamente se habría confirmado la capacidad técnica para realizar esa personalización.
La plataforma detectaba cuándo los adolescentes se sentían «inseguros», «ansiosos» o «inútiles»
La cultura corporativa descrita en Los irresponsables también sitúa en el centro al equipo de «crecimiento», liderado por Javier Oliván. Bajo la consigna de «moverse rápido y romper cosas», este departamento habría priorizado la expansión y la conquista de nuevos usuarios frente a la reflexión sobre los posibles daños del producto. El crecimiento exponencial se convirtió en el principal indicador de éxito.
La autora concluye, tras años de observación, que la dirección de la compañía mostró una actitud de indiferencia ante el sufrimiento vinculado al uso de sus plataformas. A su juicio, cuanto más evidentes eran las consecuencias negativas, menos disposición existía a modificar el modelo, dado que los comportamientos que generaban mayor dependencia también resultaban más rentables.
La dirección de la compañía mostró una actitud de indiferencia ante el sufrimiento vinculado al uso de sus plataformas
El juicio en Los Ángeles puede marcar un antes y un después en la responsabilidad legal de las grandes tecnológicas. Por primera vez, el diseño de los algoritmos y su impacto en la conducta humana se examinan ante un jurado con el fundador de la empresa sentado en el estrado. La pregunta a responder es si el crecimiento justifica cualquier coste o si, por el contrario, la era de la impunidad digital comienza a tocar a su fin.