Isidre Fainé, presidente de la Fundación «la Caixa», en una imagen de 2024
El retorno del universo Caixa a Cataluña: la vuelta a casa siete años y medio después de un gigante de 30.000 millones
La Fundación y Criteria siguen la estela de Sabadell y anticipan el corte de la hemorragia empresarial que aún continuó en 2024
Al final hubo efecto dominó. El retorno de la Fundación La Caixa y de Criteria, la matriz y el brazo inversor del universo Caixa a Cataluña continuaron ayer el seísmo que en enero iniciara el banco Sabadell. Lo continuaron y lo elevaron de intensidad, dado que se trata de la principal fundación bancaria del país y de un gigante con una cartera de cerca de 30.000 millones en activos bajo gestión.
«Es la constatación de que vamos por el buen camino. La estabilidad institucional y jurídica han dado resultados. Se trata de trabajar y de no hacer ruido», celebraba ayer el presidente de la Generalitat, Salvador Illa. Palabras que no parecen elegidas al azar, dada la cercanía con la cita de San Vicente Ferrer «el bien no hace ruido y el ruido no hace bien» que tantas veces se ha vinculado con Isidre Fainé, presidente tanto de La Caixa como de Criteria.
Isidre Fainé, presidente de la Fundación «la Caixa», en una imagen de 2024
El retorno es, sobre todo, una gran noticia para el propio Illa, cada vez mejor valorado en los ambientes empresariales que ya aplaudieron, por ejemplo, su propuesta para impulsar el coche eléctrico con 1.400 millones de euros. Según La Caixa y Criteria, «ya no se dan las circunstancias» que causaron «el traslado temporal» de ambas sedes fuera de Cataluña en 2017, tras el intento fallido de declarar la independencia, y que llevó a ambas entidades a recogerse en Palma de Mallorca durante casi siete años y medio.
Papel clave en Telefónica, CaixaBank, Naturgy...
Criteria, el hólding que gestiona el patrimonio empresarial del universo Caixa, tiene una presencia de primer nivel en los principales sectores estratégicos. Además de controlar el 31,17 % de CaixaBank, es el principal grupo inversor de España, con una cartera de cerca de 30.000 millones de euros, y un papel particularmente activo en los últimos meses, con operaciones en Telefónica, ACS, Puig o, esta misma semana, Veolia.
En Telefónica y ACS, donde Fainé es vicepresidente, Criteria cuenta con el 9,99 % y el 9,36 % de los títulos. En Naturgy tiene una participación del 26,71 %, mientras que en la inmobiliaria Colonial alcanza el 17,32 %.
Unas participaciones que, en su mayoría, gestionan con vocación de influir, como dejó claro su consejero delegado, Ángel Simón, en el último Congreso de Directivos de CEDE. «Queremos influir para que realmente haya una red industrial que tenga un impacto real en las personas. Queremos realmente impulsar ese tejido industrial para que eso impacte en las personas».
La Fundación La Caixa, por su parte, también presidida por Fainé, es la principal fundación bancaria española. En 2024, atendió a más de 235.000 beneficiarios en España y Portugal a través de sus programas de intervención social directa. Para este ejercicio cuenta con un presupuesto de 655 millones de euros, un 9 % más.
De esta cifra, cerca del 60 %, más de 370 millones de euros, se destinan a programas sociales como la lucha contra la pobreza infantil, el empleo para colectivos vulnerables, la atención a personas con enfermedades avanzadas y el envejecimiento activo.
La sangría continuó en 2024
El regreso de ambos grupos financieros es, por ahora, la punta de una flecha con el mango muy delgado. En los últimos cuarenta trimestres, Cataluña no ha registrado un balance positivo en traslados empresariales en ninguna ocasión, frente a Madrid, que sí lo ha tenido en 37 ocasiones, y Baleares, que lo tuvo en 32. Pero el efecto combinado de Sabadell y de La Caixa bien puede contribuir a poner fin a la sangría empresarial en los próximos meses, junto con el giro político de Salvador Illa.
«Como ya dije habrá más noticias de regreso de empresas próximamente», anticipó ayer el presidente de la patronal catalana Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, que consideró el regreso «un gran paso para que Cataluña vuelva a ser la locomotora de la economía española». Un movimiento en el que no se incluye, al menos por ahora, a CaixaBank, que trasladó su sede fuera de Cataluña, en su caso a Valencia. El banco, insisten fuentes financieras, se siente cómodo en su actual ubicación, un punto de equilibrio también tras la absorción de Bankia, que tenía gran peso en Madrid y en la Comunidad Valenciana.