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El ministro de Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, es uno de los que ha culpado a las empresas por la corrupción.

IÑAKI BERASALUCE/EUROPA PRESS
12/6/2025

El ministro de Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, es uno de los que ha culpado a las empresas por la corrupción.IÑAKI BERASALUCE/EUROPA PRESS

Rodríguez Braun: «Hay que tener cuajo para decir que las empresas son las culpables de la corrupción»

Hablamos con los economistas Carlos Rodríguez Braun y Lorenzo Bernaldo de Quirós sobre las consecuencias de la corrupción sobre la economía española y la escasa fiabilidad de los informes aparecidos en torno al apagón

La semana ha estado marcada por la corrupción en el PSOE, y en este contexto ha habido declaraciones tan sorprendentes como la del ministro de Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, acusando a las empresas de su protagonismo y diciéndoles que «van a pagar por ello».

«Hay que tener mucho cuajo para decir que aquí la culpa es de las empresas», indica el catedrático Carlos Rodríguez Braun en el audio que puede oírse pulsando sobre estas líneas; para decir «que aquí el malo es el que paga la mordida cuando resulta que tú primero, como Estado, has puesto como condición que, si quieres esta obra, tienes que darme el 3 %, recordando a los nacionalistas catalanes que cobraban esta tarifa fija», añade.

El economista Lorenzo Bernaldo de Quirós incide en el mismo audio en que «la corrupción es el comportamiento de un individuo en el sector público que tiene capacidad de actuar y producir beneficios o pérdidas». A ello añade que «el nivel de corrupción en un país es directamente proporcional a la interferencia del Estado en su economía, y España registra una intervención creciente del Estado. Cuando mover una línea en un plan de ordenación urbana proporciona millones de beneficios o de pérdidas, la corrupción está servida». Por estos motivos, la solución la tiene clara: «Si usted quiere reducir la corrupción, reduzca la capacidad de los políticos y los burócratas de hacer favores; reduzca el poder y la expansión del Estado en la actividad económica y, por supuesto, aplique de manera enérgica la ley si se incurre en prácticas corruptas».

Los inversores, a la expectativa

Viendo el panorama de corrupción, podría pensarse que la inversión huiría, pero de momento no es así: «El inversor extranjero tiene una visión sobre España algo más optimista de la que tenemos nosotros. Tienen una visión más a largo plazo. Cuando invierten, piensan que en diez años no estará Pedro Sánchez; yo espero que no esté en diez meses«, apunta Rodríguez Braun». Los inversores se fijan en otras cosas: en si las instituciones funcionan más o menos, y aquí lo hacen: si los políticos roban, les pasan cosas; si quieren manipular la Justicia, hay alguna reacción, y si hay un apagón, también pasan cosas. Por mucho que el Gobierno diga que tenemos la mejor política energética del mundo, nadie le cree», añade.

Los inversores miran a largo plazo, y esperan que Pedro Sánchez no esté en diez años; yo espero que no esté en diez meses

Bernaldo de Quirós admite que el deterioro institucional de un país tarda tiempo en ser percibido por los inversores, pero llama la atención sobre una serie de hechos: «Si cogemos cualquiera de los rankings de calidad institucional que se hacen en el mundo (el del Fondo Monetario Internacional, el del Banco Mundial...), se ve que en los últimos diez-quince años el deterioro de España es constante, y se ha agudizado de manera sustancial a lo largo del mandato del actual Gobierno. Si esta situación persiste, vamos a tener problemas serios para mantener flujos de inversión extranjera elevados. De hecho, la inversión extranjera actual es inferior en términos brutos absolutos a la que existía antes de la pandemia».

Los informes sobre el apagón, poco útiles

Rodríguez Braun recuerda cómo la palabra que más utilizó Pedro Sánchez en su primera comparecencia para hablar del apagón fue «privado. Ya sabemos que la palabra que más utiliza Sánchez es yo, porque es un narcisista de manual de primero de Psicología, pero la otra en la que pone énfasis es privado. Las empresas privadas son las malas».

En opinión del profesor, en los dos informes sobre el apagón aparecidos esta semana (el del Ministerio de Transición Ecológica y el de Redeia), «aquí todo el mundo está esquivando el bulto y confundiendo todo, porque lo que hay en el fondo de este asunto es mucho dinero. He visto estimaciones muy diferentes sobre el coste de las reclamaciones del apagón, pero en ningún caso están por debajo de cientos de millones de euros».

La palabra que más utiliza Sánchez es 'yo', porque es un narcisista de manual. La siguiente es 'privado'; las empresas privadas son las malas

Bernaldo de Quirós estima que ninguno de los dos informes, «después de leerlos con cierto detalle, da una respuesta real, creíble, acerca del apagón». Recalca que «Red Eléctrica (Redeia) es la responsable, la que tiene la capacidad técnica para mantener la estabilidad del sistema. Ha incurrido en una responsabilidad muy considerable».

Recuerda que el apagón se produjo por una acumulación de oferta de energía renovable sin respaldo por encima del 78 %. No estaban operativas otras energías de respaldo que garantizan la estabilidad del sistema si se produce alguna disfunción, en un caso porque no entraban por precio (ciclos combinados e hidráulica) y en otro porque estaban las centrales paradas (dos centrales nucleares). «Cuando eso se plantea, lo que refleja es un enorme fallo regulatorio, del Estado, no del mercado ni del sector privado», concluye.

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