Powell avisa sobre el debilitamiento de la economía mundial, mientras Sánchez defiende que vamos «como un cohete»
Si a los datos de absentismo e inflación añadimos la falta de consumo que anuncia Powell, el futuro no puede ser más negro
Pedro Sánchez, durante su comparecencia en el Palacio de Marivent
Pedro Sánchez y todos sus ministros están empeñados en repetir una y otra vez que nuestra economía va bien: «como un cohete». Lo repiten desde hace siete años como si los datos de crecimiento fueran una garantía para enfrentarnos a lo que está ocurriendo en el mundo. Y están pasando muchas cosas, pero solo me voy a detener en dos.
En su discurso veraniego en Jackson Hole (Wyoming), donde cada año reúne el presidente de la Reserva Federal a los responsables de los bancos centrales de Europa y de EEUU, Jerome Powell ha señalado algunas cuestiones importantes. Primero, que los precios «se inclinan al alza», mientras que el empleo va a la baja, lo que dibuja «una situación compleja». Powell recuerda estos datos para justificar –y ya van cinco veces en los últimos meses– que no baje los tipos de interés ante la amenaza de una espiral inflacionista. Le dan igual las críticas de Donald Trump a su política monetaria, porque en su opinión la inflación es la gran culpable de la falta de crecimiento de la economía norteamericana. Quizá por eso Trump quiere sustituir a Powell al frente del banco central estadounidense o a algunos de los gobernadores de la institución nombrados por las anteriores administraciones demócratas. Pero ni siquiera el todopoderoso presidente norteamericano ha podido cambiar este rigor presupuestario, y los tipos en Estados Unidos se mantienen entre el 4,25 % y el 4,5 %.
Powell también se refirió a cómo los aranceles van a influir en el futuro. «Es un hecho que ya están provocando una subida de los precios (…) Se nota en la inflación subyacente, –la que excluye la energía y los alimentos frescos– y ya es perceptible una caída del consumo en los próximos meses, cuando se concrete el efecto de los aranceles». Y eso lo dice en Estados Unidos. Imagínense lo que puede suceder en Europa con el 15 % de subida que tanto hace sonreír a Ursula von der Leyen.
En esto de la subida de los precios, en España estamos también a la cabeza. Cada vez que se le recuerda a algún ministro la locura de la cesta de la compra dice que eso son argumentos de la derecha y cambian de tema. Ya saben: «la economía va muy bien». Pero si mienten tanto en otras cosas, nadie duda de que también lo puedan hacer en esto. Y la realidad –tremenda realidad– es que los precios en nuestro país han subido un 38,5 % desde antes del covid. La cesta de la compra un 32 %. El pan, la carne, los huevos o el pescado nunca habían sido tan caros; y los hoteles han superado el 44 %. Hasta el Banco de España ha señalado que esos precios se van a mantener a medio plazo. Vamos: que no van a bajar o en todo caso subirán.
También hablaba Powell del empleo, y esta semana hemos conocido un dato que es de verdad tremendo: el coste del absentismo para las empresas ha crecido en España un 60 % en los últimos cuatro años. Es decir, que las horas no trabajadas por bajas médicas se han disparado de forma continua, y, como consecuencia, también lo ha hecho el coste para las empresas.
En concreto, las faltas al trabajo por contingencias comunes (es decir, no causadas en el lugar de trabajo ni de camino a este) ha supuesto más de 18.000 millones de euros a las empresas en 2024, según el último informe de la patronal del metal junto a la asociación de mutuas colaboradoras de la seguridad social. En los últimos cuatro años el gasto pagado por las empresas ha supuesto un total de 6.883,71 millones más en comparación con 2021. No es por ello de extrañar que cada vez que los empresarios oyen hablar de teletrabajo les parezca una broma si lo comparamos con estos datos.
El absentismo laboral –derivado de accidentes y enfermedades comunes y laborales en el sector del metal– que supuso 11.295 millones de euros en 2021, 13.259 millones en 2022, y 15.633 millones en 2023 ha remontado hasta los 18.179 millones de euros en 2024, el último año completo del que tenemos datos. Pero hay más.
Se ha producido un descenso tremendo en el número de horas trabajadas por «el mayor número de trabajadores ausentes por enfermedad y vacaciones». Así nos va
Aunque las cifras de este informe solo llegan hasta 2024, el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ya ha publicado los primeros datos de 2025. Según la estadística de días y horas cotizadas del primer trimestre, el tiempo no trabajado debido a situaciones de baja (o incapacidad temporal) creció un 15 % hasta el mes de marzo de este año. En comparación con el primer trimestre de 2019 –la fecha de referencia para Seguridad Social al mostrar los niveles prepandemia– cuando empieza la serie, el número de horas no trabajadas ha crecido un 78 %, una cifra que además no contabiliza las bajas por cuidado al menor, lactancia y embarazo.
Así las cosas, no es de extrañar que la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), haya calculado que la productividad por ocupado se mantendrá completamente estancada: 0,0 % de crecimiento este año, el próximo y el siguiente. Un pronóstico que coincide con el del Banco de España quien además señalaba que «la economía española continúa enfrentándose a importantes retos estructurales. La brecha de productividad respecto al promedio de la zona del euro».
La AIReF recuerda que aunque entre 2006 a 2015, la productividad por ocupado en España creció un 1,1 %, después registró una caída del 1,3 % en promedio entre 2016 y 2020. Y aquí la Autoridad hace un apaño feroz al decir que ha mejorado la productividad por hora trabajada. Pero claro, ha mejorado por una razón; porque se ha producido un descenso tremendo en el número de horas trabajadas por «el mayor número de trabajadores ausentes por enfermedad y vacaciones». Así nos va.
La semana que viene volverán los rezagados de sus vacaciones. No voy a hacer bromas con las depresiones postvacacionales y demás, pero si a los datos de absentismo e inflación añadimos la falta de consumo que anuncia Powell, el futuro no puede ser más negro. Pero ya saben: «la economía va bien» y por si acaso alguno sigue sin enterarse, que intente llenar el frigorífico después de deshacer las maletas. Se va a quedar tiritando.