José María Castellano, en una imagen de archivo.
Así empezó la relación de Amancio Ortega con José María Castellano en Zara
Castellano, fallecido hoy, fue clave en la informatización y modernización del sistema de distribución de la empresa
Diez razones por las que Amancio Ortega pasará a la historia
Desde que fundó en 1963 la empresa especializada en batas Confecciones GOA -iniciales al revés de Amancio Ortega Gaona- y puso en marcha la primera tienda de Zara en la calle Juan Florez de La Coruña en el año 1975, Amancio Ortega siempre ha sabido lo que necesitaba y ha sido capaz de encontrar a la persona adecuada para llevarlo a cabo. Un ejemplo es el inicio de su relación con José María Castellano, fallecido hoy a los 78 años de edad.
Ortega era un gran aficionado a los aparatos. En 1976 tenía su propio ordenador para gestionar las operaciones de sus cuatro fábricas y dos tiendas. Su interés por la tecnología le puso en contacto con José María Castellano, que tenía un doctorado en Empresariales y había sido, entre otras cosas, director de sistemas de información de Aegon entre 1968 y 1974. En 1985 se incorporó como vicepresidente del Consejo de Administración. Bajo la dirección de Ortega y Castellano, Zara continuó su despliegue nacional en los años 80.
Al final de la década de los 80, Inditex empezó a salir al exterior. En esa época la compañía realizó inversiones importantes en logística de fabricación y en tecnologías de la información. Entre ellas se incluía una cooperación con Toyota para establecer sistemas de fabricación just in time (justo a tiempo) que incluyó un almacén de 130.000 metros cuadrados en Arteixo, cerca de la sede central de la compañía en La Coruña, y un avanzado sistema de telecomunicaciones para conectar la sede central con suministro, producción y las tiendas. Durante el tiempo en el que estuvo Castellano, el centro corporativo se configuró en un controlador estratégico de la compañía: establecía la estrategia de negocio de las cadenas individuales y controlaba sus resultados. La capacidad para controlar los resultados de todos los niveles, hasta el de las tiendas locales, estaba basado en sistemas estandarizados de información que seguían el crecimiento de las ventas, el margen de explotación y la rentabilidad del capital empleado. Castellano, como consejero delegado, examinaba los indicadores clave una vez por semana; sus subordinados lo hacían a diario. Sin duda, esta visión aportó gran parte del desarrollo de Inditex en estos años.
El modus operandi de Inditex nace del estilo de liderazgo particular ejercido por parte de Amancio Ortega con los reportes directos que recibe de sus directivos: «Un estilo claramente y decididamente anglosajón en comparación con la mayoría de empresas españolas. Él otorga la autonomía y autoridad que sean necesarias con la condición de que se produzcan resultados superiores de forma sostenible: ni más ni menos», indica el expertoVíctor Suárez. La piedra angular de esta obra maestra está puesta por Amancio Ortega, sin duda alguna. Con el tiempo, fue llegando a Inditex la triada de directivos perfecta. Primero, un visionario y experto en producto: Amancio Ortega. Después, un gurú de la economía aplicada: José María Castellano. Y después, un genio de las finanzas aplicadas: Pablo Isla. Hoy Inditex es un monstruo, líder mundial en el mundo de la moda, que factura cerca de 40.000 millones de euros anuales y está presente en más de 200 mercados.