El ex ministro de Seguridad Social y gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá.
El coste real de la reforma de pensiones de Escrivá duplica las previsiones del Gobierno
Fedea advierte de que el gasto en jubilaciones crecerá hasta cinco puntos del PIB hacia 2050, y cuestiona la sostenibilidad del sistema pese al «aprobado» de la AIReF
La reforma de pensiones aprobada durante la pasada legislatura tendrá un coste mucho más de lo que el Gobierno había calculado. Las nuevas proyecciones de Fedea anticipan un aumento del gasto de cinco puntos del PIB y un deterioro del déficit del sistema superior a tres puntos hacia mediados de siglo, lo que pondrá bajo presión las cuentas públicas durante las próximas décadas.
Según explica Fedea en su informe Los efectos de la reforma de pensiones de 2021-23, las estimaciones oficiales del Ministerio de Inclusión infravaloran el impacto real de la reforma por apoyarse en supuestos «enormemente optimistas» sobre la jubilación demorada y el nuevo régimen de cotización de los autónomos. La fundación advierte de que el coste de las medidas aprobadas «limitará muy sensiblemente el margen fiscal disponible para afrontar otras prioridades» y que el sistema «no garantiza, ni mucho menos, la sostenibilidad del sistema» pese al aprobado en el examen del Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI).
El estudio, basado en una versión revisada del modelo dinámico de generaciones solapadas de Fedea (MSSP-OLG), cuestiona las previsiones del Gobierno. Mientras el Ministerio de Seguridad Social sostiene que la reforma incrementará el gasto en menos de 2,5 puntos del PIB y mantendrá el déficit bajo control, el modelo de la fundación sitúa el gasto adicional en torno a cinco puntos del PIB hacia 2050 y el déficit del sistema contributivo por encima de ocho puntos en esa fecha.
Entre los factores que explican la discrepancia, Fedea apunta a la infravaloración de los efectos a largo plazo de los incentivos a la jubilación demorada –que elevan la pensión futura– y a las bases de cotización del nuevo régimen de autónomos, que aumentarán el gasto más de lo que recaudan en el largo plazo. La reforma del RETA elevará los ingresos en torno a 0,6 puntos del PIB tras su maduración, pero aumentará de forma gradual el gasto en pensiones futuras, de modo que a partir de 2064 el efecto neto se vuelve negativo para las finanzas del sistema. Además, las previsiones oficiales no incorporan reacciones de comportamiento de trabajadores y empresas, lo que conduce a resultados «excesivamente benignos».
El documento subraya que el Mecanismo de Equidad Intergeneracional no mide correctamente el déficit real y fue modificado por el Gobierno «actuando como juez y parte» en el cálculo de la primera evaluación. Según la fundación, ese cambio metodológico permitió a la AIReF conceder un «aprobado» que no refleja la situación financiera de la Seguridad Social.
Brecha generacional
En el plano social, el informe advierte de que la reforma agrava la brecha entre generaciones. «El efecto de la reforma sobre el bienestar es claramente positivo para las cohortes ya jubiladas o casi, pero negativo para las más jóvenes», concluye Fedea, al subrayar que los trabajadores actuales financiarán un gasto creciente sin disfrutar proporcionalmente de sus beneficios.
Los autores piden reorientar la política de pensiones y prestar más atención al control del gasto. Consideran que la sostenibilidad del sistema vuelve a estar en cuestión pese al optimismo oficial y que las decisiones adoptadas durante la pasada legislatura condicionarán el margen fiscal de las próximas décadas.