Fundado en 1910

Los jubilados tendrán que hacer números.Getty Images/ozgurcankaya

Los problemas de las pensiones no están resueltos, y los inmigrantes no los arreglarán

Podríamos llegar a una tensión parecida a la de Francia si no ponemos más empeño en resolver nuestros problemas estructurales

Cada nuevo jubilado recibe de media más dinero del que aportó durante su vida laboral, algo que redunda en el desequilibrio financiero a largo plazo del sistema de pensiones. Lo contamos en El Debate, basándonos en un estudio reciente de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea).

El dato sirve al catedrático de la Universidad Complutense Carlos Rodríguez Braun para afirmar que «los problemas de fondo del sistema de pensiones no están resueltos en absoluto».

El profesor recuerda que poco antes de que el anterior gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, cediera el testigo a José Luis Escrivá -autor de la última modificación en las pensiones-, decía en una intervención que había que dejar de poner «parches» en el sistema de pensiones, algo que Rodríguez Braun interpretó como «una pullita» al ex ministro de la Seguridad Social. «Por supuesto que la inmigración no resuelve el problema de las pensiones, entre otras cosas porque los inmigrantes que cotizan van a cobrar después. La única solución sería que cotizaran treinta años y después dijeran que no quieren cobrar, algo que no va a ocurrir», añade Rodríguez Braun.

En esta línea, el catedrático de la Universidad de Valencia Santiago Carbó incide en que «la mayor parte de votantes son personas que están jubiladas o próximas a la jubilación», algo que obviamente repercute en que el problema no se acometa, como sugería Rodríguez Braun.

Estima que el estudio de Fedea pone el foco en un problema que no está resuelto y se encuentra lejos de resolverse «porque no se visibiliza claramente», pero este dilatar la solución tiene sus consecuencias: «El que no se solventen problemas estructurales, como pueden ser las pensiones o la vivienda, puede llevarnos a una situación en la que no seamos capaces de gestionar el día a día, como está ocurriendo en Francia».

Carbó recalca que nuestro país vecino, «después de muchos años de no hacer lo suficiente en todo tipo de materias, también en las pensiones, está en una situación muy difícil».

En el caso de España, señala que «los incentivos están siendo bastante perversos», porque es verdad que es muy positivo que vivamos muchos años más, y que la sanidad sea muy buena, «pero tenemos que ser muy conscientes de la sostenibilidad de las cuentas. No se está haciendo lo suficiente, viendo qué soluciones se pueden tomar para volver a una cierta equidad intergeneracional y una cierta sostenibilidad del sistema. Es un debate permanente sobre el que no se hace prácticamente nada, salvo pequeñas correcciones. Incluso aunque Bruselas nos pidió un proyecto de reforma de pensiones a cuenta de los fondos Next Generation, ni siquiera nos hemos acercado a resolver este problema».