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Cambio de tendencia del euríbor: ¿Es momento para cambiar de hipoteca variable a fija?
El euríbor, el indicador más habitual para calcular las hipotecas, parece que ha cambiado de rumbo tras sumar en septiembre su segundo mes consecutivo al alza. Y todo apunta a que en octubre también continuará con la misma tendencia, acercándose a niveles similares a los de finales del año pasado.
Si finalmente se confirma este punto de inflexión, quien tenga una hipoteca a tipo variable, las que están referenciadas a este indicador hipotecaria, podría ver como en pocos meses sus cuotas vuelven a incrementarse, aunque es cierto que no de manera significativa. Pese a ello, llegados a este punto, los analistas financieros consideran que es un buen momento para pasar de una hipoteca variable a fija, ya sea con un pacto con el propio banco o mediante el traslado a otra entidad.
«El euríbor ahora está al 2,172 %, lo que sumado a un diferencial medio del 0,5 % nos da un tipo variable cercano al 2,7 %. Pero si se quiere cambiar a un interés fijo, no será complicado encontrar ofertas a menos del 2,5 % o incluso rondando el 2 %», asegura Miquel Riera, analista del comparador financiero HelpMyCash.
Un ejemplo es Openbank, la banca online de Banco Santander, que se ofrece a asumir hipotecas variables de otras entidades para pasarlas a un tipo fijo, con un interés del 2,36 % si se domicilian los ingresos y se contratan sus seguros de hogar y vida. Banco Santander, por su parte, permite pasar una hipoteca variable a fija con un tipo desde el 2,45 % por domiciliar la nómina y firmar sus seguros de hogar y vida, siempre que la vivienda hipotecada tenga una calificación energética B o superior.
Sin embargo, estas ofertas pueden tener fecha de caducidad. Debido al estancamiento de los tipos de interés del Banco Central Europeo (BCE), varias entidades han empezado a subir ligeramente los intereses de sus hipotecas fijas para aumentar sus márgenes de beneficios. Por ello, «cuanto antes se lleve a cabo el cambio de un tipo variable a uno fijo, más probabilidades habrá de conseguir unas buenas condiciones», aconsejan desde HelpMyCash.
Coste bajo
Hay tres maneras de cambiar una hipoteca variable para convertirla en fija. Por un lado, mediante un pacto con el propio banco que la concedió, lo que se conoce como novación. También está la posibilidad de trasladarla a otra entidad financiera, conocida como subrogación de acreedor. Y por último, a través de la contratación de un préstamo hipotecario nuevo, a tipo fijo, para cancelar el que se tiene.
Si se lleva a cabo una novación o una subrogación, el coste de pasar a una hipoteca variable al tipo fijo es muy reducido. «Legalmente solo hay que pagar la tasación de la vivienda, con un precio medio de unos 300 euros, y una comisión que no puede superar el 0,05 % sobre el importe pendiente del préstamo hipotecario, aplicable únicamente si todavía no se han cumplido tres años desde la firma de la escritura», explican desde el comparador financiero.
En cambio, si se opta por contratar una hipoteca nueva para liquidar la que se tiene, la factura es algo más elevada. En este caso, hay que pagar la tasación del inmueble hipotecado, una comisión por amortización anticipada que puede costar entre el 0 % y el 1 % sobre el importe pendiente y unos gastos de cancelación registral que ascienden a una media de unos 1.000 euros.