Un vecino de Elche camina con una linterna durante el apagón eléctrico.
El coste del «seguro antiapagones» se multiplicó por siete ya antes del fundido a negro de abril
España gasta 12.000 millones en una década por servicios de ajuste, con los costes disparados desde 2019 por la integración masiva de renovables
España cada vez gasta más en evitar apagones, y los costes llevan disparados desde mucho antes del cero energético del pasado 28 de abril. En concreto, el dinero gastado en servicios de ajuste ha pasado de 336 millones de euros en 2019 a 2.668 millones en 2024, un incremento del 629 %.
Los servicios de ajuste son los mecanismos de los que se sirve Red Eléctrica para garantizar la estabilidad y seguridad del sistema eléctrico. Entran en funcionamiento cuando la oferta y la demanda de electricidad no están equilibradas, o cuando se detectan problemas concretos que requieren de actuaciones para mantener la tensión.
Evolución del coste anual de los servicios de ajuste
En total, España ha gastado 12.004 millones desde 2015, según datos de Red Eléctrica recopilados por Papernest. El principal responsable, señalan desde la compañía, es la integración masiva de renovables en los últimos años.
«Desde 2019, el aumento de los servicios de ajuste se debe principalmente a la mayor penetración de energías renovables como solar y eólica, cuya producción variable exige más reservas y regulación para mantener el equilibrio del sistema eléctrico», afirman desde Papernest.
En particular se dejan notar en los meses con mayor porcentaje de renovable, que «conllevan que la energía programada por seguridad sea más elevada. Esto incrementa la demanda de estos servicios especializados y su coste», añaden.
3.000 millones en lo que va de año
Red Eléctrica no facilita el desglose de qué parte de esta cifra se destina al control de la tensión, como solicitan las eléctricas, sobre todo a raíz del apagón del pasado 28 de abril. El sector sitúa a un fallo en dicho control como el principal culpable del cero energético de abril. Estas restricciones cubren además otros aspectos de seguridad como las sobrecargas o las reservas, sin que exista un desglose público de a dónde se reparte el dinero.
Este año la cifra se incrementará todavía más. Appa Renovables estima que, hasta finales de septiembre, el coste de los servicios de ajuste ronda los 3.000 millones, «y habrá un buen empujón en octubre, noviembre y diciembre», según su director general, José María González, por las medidas recién activadas por el operador del sistema para evitar nuevos apagones.
Entre ellas, el mayor recurso a las centrales de ciclo combinado de gas (han aumentado su producción un 80 % desde abril) pero también la limitación de las rampas de acceso a las renovables (el tiempo que pasan en producir de cero a cien), lo que según trasladó el viernes González a la prensa «va a expulsar a muchas renovables de los mercados de ajuste».
La integración de renovables ha sido auspiciada por el Ejecutivo, que contempla en el Plan Nacional de Energía y Clima que en 2030 supongan el 80 % de la generación eléctrica. Según Appa Renovables, la eólica y la fotovoltaica han permitido ahorrar 14.000 millones de euros en importaciones de hidrocarburos, lo que hace que «hayan sido evidentemente un buen negocio para el país».
El problema es que no han ido acompañadas por un incremento de la demanda eléctrica ni del almacenamiento, como también preveía el PNIEC. La hoja de ruta energética del Ejecutivo estima una demanda de 358 TWh para 2030, cuando en la actualidad se sitúa en 249. Esto ha motivado un exceso de oferta en determinados meses y horas del día, que hizo que en 2024 se desperdiciara hasta el 8 % de la energía solar y fotovoltaica del país, el doble que en 2023, según Appa.